Éste no es el primer trabajo que asocia el uso de esta droga con el trastorno psiquiátrico, pero sí es el “único que ha sido llevado a cabo con la participación de parejas de hermanos”, insisten los autores, dirigidos por John McGrath, del Instituto del Cerebro de la Universidad de Queensland (Australia).
Y con un número tan elevado de sujetos: Concretamente, 3.801 chicos y chicas nacidos entre 1981 y 1984 y a los que los científicos realizaron un seguimiento cuando tenían 5, 14 y 21 años. Precisamente, a esta última edad, se les preguntó tanto por la frecuencia del consumo a lo largo del último mes (nunca, cada día, varias veces al día…) como por la edad de inicio en el mismo.
Consumo durante tres, cuatro o más añosAsí se formaron cuatro grupos. El compuesto por los que nunca habían fumado cannabis y un segundo con los que lo habían tomado durante menos de tres años. En el tercero estaban los que habían fumado a lo largo de cuatro o cinco; y en el último, los consumidores de más seis años.
Asimismo, los científicos evaluaron la presencia de psicosis o síntomas psicóticos (alucinaciones) en todos ellos, tal y como recoge el último ‘Archives of General Psychiatry’. “Hemos tenido en cuenta posibles factores que pueden alterar los resultados como la existencia o no de enfermedad mental de los padres o el consumo de drogas”, comentan los autores.
Los datos revelan que un 17% confesó haber consumido ‘porros’ durante tres años, un 16% a lo largo de cinco y hasta un 14% durante seis años o más.
En cuanto a los casos de enfermedad mental, 65 recibieron el diagnóstico de psicosis afectiva, como la esquizofrenia, y 233 puntuaron positivamente en al menos uno de los ítems de la entrevista diagnóstica o en alucinaciones.
“Comparados con los que nunca habían consumido cannabis, aquéllos que lo habían tomado durante seis años o más (los que comenzaron a fumar ‘porros’ a los 15 años o antes) tenían dos veces más riesgo de sufrir psicosis.
Los autores realizaron otro análisis teniendo en cuenta un subgrupo de hermanos (228 parejas). “La asociación entre cannabis y el trastorno neuropsiquiátrico persistió pese a tener en cuenta otras variables como los factores genéticos y ambientales”, agregan los investigadores.
Fuente: PATRICIA MATEY de El Mundo.es

