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Archive for 14/07/08


A la hora de clasificar las drogas hay diferentes criterios. Esto se debe por una parte, al tratarse de un tema abordado por muchas disciplinas con puntos de vista distintos; por otra, por la propia dinámica del saber científico, asi, nos encontramos con que muchas son parciales o insuficientes. Sobre todo, son los distintos objetivos y criterios los que hacen que se multipliquen las clasificaciones. A lo largo de la historia se han clasificado según su origen (naturales y sintéticas), atendiendo a su estructura química, según su acción farmacológica, atendiendo a las manifestaciones que se producen en el comportamiento de los sujetos y según consideraciones legales y sociológicas.

 

La OMS (Kramer y Cameron, 1975),lo hace ateniéndose a su toxicidad y a la rapidez con que causan dependencia, ateniendo a estos factores:

 

Más peligrosidad

Menos peligrosidad

Las que crean dependencia física

Las que crean sólo dependencia psíquica

Las que crean dependencia con mayor rapidez

Las que crean la dependencia con menor rapidez

Las que poseen mayor toxicidad

Las que poseen menor toxicidad

 

Según estos factores elaboró la siguiente clasificación:

                          Primer grupo: opio y derivados: morfina, heroína, metadona, etc.

                          Segundo grupo: barbitúricos y alcohol.

                          Tercer grupo: coca-cocaina, anfetaminas y derivados.

                          Cuarto grupo: LSD, cannabis y derivados, mescalina, etc.

 

Mientras que desde el punto de vista jurídico, las drogas se han clasificado en legales e ilegales, lo que ha suscitado grandes diferencias por países: según la prohibición, despenalización o legalización de su elaboración, distribución y consumo y según las sanciones en las que incurren quienes trafican con ellas.

 

La clasificación clínica frecuentemente utilizada es la de Chaloult (1971):

  1. Depresores de la actividad del Sistema Nervioso Central (SNC):

Producen una disminución de la respuesta de dicho sistema. Provocan relajación e inducen al sueño. Dificultan la coordinación motora y resultan analgésicas:

a)     Alcohol

b)     Hipnóticos:

1.     Barbitúricos:

a.     De acción ultracorta: Tiopental

b.     De acción corta: Pentobarbital, secobarbital.

c.      De acción intermedia: amobarbital.

d.     De acción prolongada: fenobarbital.

2.     No barbitúricos:glutetimida, metripilon, metaqualona

c)      Ansiolíticos: clorodiacepóxido, diacepan, meprobamato.

d)     Analgésicos narcóticos:

a.     Opio y sus derivados naturales y semisintéticos:

                                                             i.      La morfina, la codeína.

                                                           ii.      La heroína

b.     Los narcóticos sintéticos: meperidina, metadona, oxicodona.

e)     Antipsicóticos: levomepromacina, cloropromacina, trifluoperacina.

f)       Otros: bromuros, antihistamínicos.

 

  1. Estimulantes de la actividad del SNC :

Aceleran el funcionamiento natural del cerebro, suelen producir euforia y energía, pero también taquicardia e insomnio. Disminuyen la sensación de cansancio y de hambre, aumentando también la actividad motora:

 

a.     estimulantes de la vigilancia:

1.     estimulantes mayores: anfetaminas, anorexígenos no anfetamínicos, cocaina.

2.     estimulantes menores: cafeína, nicotina.

3.     otros: clorhidratos de metilfenidato, sulfato de estrictina, aminas simpaticomiméticas.

b.     estimulante del humor (antidepresivos):

1.     Inhibidores del MAO. Tranilcipromina.

2.     No IMAO. Imipramina, desipramina.

 

  1. Perturbadores de la actividad del SNC:

Trastocan el funcionamiento del cerebro, alterando la percepción de los sentidos, pueden llegar a provocar alucinaciones visuales, auditivas, o sensoriales:

a.     Alucinógenos: mescalina, LSD, psilocibina, DOM o STP.

b.     derivados del cannabis: marihuana, hachís, el THC.

c.      disolventes volátiles: colas, esencia, disolventes, éter.

d.     Anticolinérgicos:

1.      alcaloides naturales de la belladona: atropinas, Hiosciamina, escopolamina.

2.      Los productos sintéticos: sernil, ditrán.

e.     Otros:MDA, DMT, DET, DOET, la nuez moscada.

 

Según Schuckit (1989) clasifica las drogas en 8 apartados: depresores del SNC, estimulantes o simpaticomiméticos del SNC, opioides, cannabioides, alucinógenos o psicodélicos, solventes, drogas para contrarrestar otros efectos y otras.

 

Por su parte la clasificación de la segunda edición de American handbook of psychiatry se centra en 10 grupos farmacológicos: opiaceos, psicoestimulantes, fenciclirina y otras arilciclohexilaminas, inhalantes, anticolinérgicos que producen desorientación, incoherencia, alucinaciones y, a veces delirios, alucinógenos clásicos, anfetaminas metiladas y cannabis, tranquilizantes, tabaco, cafeína y alcohol.

 

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Foxi es una droga de laboratorio que produce síntomas físicos inesperados y que pueden ser fatales. Induce “sueños infantiles”, haciendo que la persona pierda todo sentido de realidad.

 

Los primeros pasos para el desembarco de una nueva droga sintética en Argentina tuvo lugar a fines del año pasado durante una jornada de música electrónica. La imagen acostumbrada de los tradicionales traficantes de drogas está dando paso a una nueva generación de dealers, hombres de mundo, que dominan varios idiomas y conocen la geografía de los centros nocturnos de las principales capitales del planeta. Ese atractivo extra les permite ser respetados y escuchados entre sus futuros clientes.

 

Y el marketing de presentación de estas nuevas sustancias siempre apunta al mismo tipo de mentiras. Dicen que son inocuas, que no producen daños directos ni colaterales, que no dejan resaca después de su consumo y que, ingeridas en las dosis recomendadas, no producen contraindicaciones. No son baratas, pero tampoco causan estragos y sus efectos generan estados casi mágicos, es la expresión clara que utilizan para obtener interesados en su consumo.

 

El nuevo producto por el cual ya hay jóvenes que preguntan se llama “Foxi” en las calles norteamericanas y europeas. Es un alucinógeno científicamente conocido como “Alfa metiltriptamina” o “foximethoxy” y lo más terrible del engaño con qué se presenta en el mercado es que se dice que actúa como “inductor de sueños infantiles”. Es decir, una persona que se mueve alocadamente al ritmo de una música puede entrar en trances en los cuales se produce una regresión y un proceso de conducta similar al de los bebés. Por lo que el sujeto pierde todo sentido de la realidad, del peligro, de lo que ocurre a su alrededor y el cuerpo se desmembra de la conciencia mientras dura el efecto de la sustancia.

 

Aunque la presunción psiquiátrica elemental es que un alucinógeno capaz de inducir a sueños infantiles puede derivar en brotes psicóticos y esquizofrénicosentre los consumidores, en los Estados Unidos descubrieron problemas físicos impensados entre los consumidores: antes de que el cerebro comience a disfuncionar por el efecto del alucinógeno, en el cuerpo se perciben síntomas que jamás causó otro tipo de sustancias. Se trata de una dolencia conocida como “rabdomiolisis”, una enfermedad en la cual los músculos se desintegran o disuelven produciendo una muerte segura en poco menos de una hora de tomada la dosis.

 

Los centros asistenciales en Estados Unidos que estudiaban pacientes internados con estos síntomas, no sabían a qué atribuir esta extraña dolencia en personas jóvenes. Hasta que hace poco tiempo la “Fundación de la Cleveland Clinic en Ohio” produjo un informe a raíz de que un muchacho de 23 años fue internado con síntomas de haber consumido un cóctel de drogas y alcohol, pero sus síntomas graves no fueron solo la intoxicación sino el comienzo del atrofiamiento casi instantáneo de toda su masa muscular. “El sujeto llegó al departamento de emergencia por conducta agresiva y alucinaciones… había ingerido 25 miligramos de Foxi media hora antes de comenzar con los síntomas…”.

 

Los autores del informe clínico recomendaron a las sociedades médicas norteamericanas conocer la morbilidad y mortalidad potencialmente graves relacionadas con la Foxy y otros alucinógenos cuyos consumos aumentan cada vez más.

 

Aunque erróneamente hay quienes suponen que de estas cosas no se debe hablar para no fomentar su consumo, lo cierto es que escondiendo la basura debajo de la alfombra e ignorando las consecuencias letales que aparejan estas nuevas drogas de laboratorio, nunca se logrará la prevención adecuada.

 

La tentación de tomar unas gotas que induzcan a tener sueños infantiles es demasiado poderosa para las mentes inexpertas, pero sus consecuencias son terriblemente fatales, como recién se empieza a ver en los Estados Unidos. En Argentina, el marketing del “Foxi” ya está en pleno desarrollo.

 

 

Fuente: http://corrientes.derf.com.ar

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