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Archive for 29 agosto 2008


El experto en drogodependencias, que participó ayer en Baeza (Jaén) en el curso Psicología: avances en drogodependecias, indicó que “los auténticos agentes de prevención, son los que están cercanos” a los adictos, para los que se han diseñado “programas de prevención familiar y escolar, para padres y madres que han detectado la aparición de un consumo” y ayudarles a “orientar la situación”.

 

El experto añadió al hilo de esto que se actúa “intentando que la droga no sea el eje principal de la intervención”, sino que el plan “vaya enfocado a potenciar los denominados factores de protección”, que son “todas aquellas cosas que van a ayudar a que una persona sea capaz de decir no a la droga, pero también no a otras muchas cosas que en un momento dado pueden ser perjudiciales para su vida” explicó Pedrero.

 

En cuanto al acceso de los jóvenes a estas sustancias, el director de Proyecto Hombre aseguró que en la venta de drogas “como mercado que es, hay oferta y demanda, por lo que el que se encarga de la oferta se preocupa de que la droga sea más accesible”. En este sentido, apostó por realizar una lucha más efectiva contra la demanda de sustancias estupefacientes.

 

Además, criticó que la sociedad “ha banalizado mucho el consumo de drogas”, porque todavía sigue imperando “el cliché del yonqui, heroinómano, marginal, que muere de sida o hepatitis” y se piensa que “si la persona que consume drogas no entra dentro de ese perfil, el problema no es tal”.

 

“En los últimos siete u ocho años se ha pasado de un perfil casi único, a tener un abanico muy diversificado”, comentó. Entre estos perfiles, además del consumidor marginal, está “la persona consumidora de cocaína y alcohol que trabaja y padece un serio problema de adicción; chicos y chicas entre 14 y 15 años que son consumidores de varias sustancias; personas con problemas de patologías duales, con problemas psiquiátricos severos asociados al consumo de drogas”, entre otros grupos que “necesitan cada vez respuestas más específicas” a sus adicciones.

 

Por otra parte, señaló que “los consumos de droga ahora son de tipo recreativo” en “ambientes de ocio”, lo que hace que “el acceso sea muy fácil”, teniendo en cuenta además que los jóvenes disponen de más dinero actualmente.

 

En cuanto a los tipos de consumo Pedrero recordó que el cannabis es “con mucha diferencia” la sustancia más consumida por los jóvenes.

 

Según el experto las acciones contra el consumo de esta droga, son “una mezcla entre un programa de rehabilitación y un programa de prevención, porque lo que se hace es prevenir posibles daños posteriores ante consumos que cada vez empiezan a ser incipientes”.

 

Sobre la imagen mediática del cannabis, el experto opinó que el hecho de que se muestre como algo inocuo es “de una irresponsabilidad supina”, “habría que hacer algo más para informar de cuáles son los efectos” sentenció Pedrero.

 

Fuente: Elcorreodeandalucia.es

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BEBER PROVOCA CÁNCER


Un estudio internacional revela las falsas creencias de la población sobre los hábitos que favorecen la aparición de tumores El consumo de alcohol es el riesgo que más se subestima en los países ricos. Los datos revelan que se tiende a calificar como más peligroso lo que no controlamos, como estrés o contaminación.

 

Las falsas creencias sobre los factores ambientales o los hábitos que favorecen el desarrollo de algunos tipos de cáncer están más extendidas de lo que se pensaba, tal y como ha revelado una encuesta realizada a 29.925 personas de 29 países –incluida España- y que se presentará hoy en el Congreso Mundial contra el Cáncer que se celebra en Ginebra (Suiza).

 

Las percepciones erróneas sobre el riesgo de cáncer se producen, sobre todo, con el alcohol y la carne roja -cuyo potencial de contribuir a la formación de tumores se subestima-.

 

Por poner un ejemplo, las dietas pobres en fruta y verdura se consideran más nocivas que el alcohol, cuando la evidencia científica sobre el efecto protector de los vegetales es mucho más floja que los datos que constatan que el alcohol es perjudicial. «La encuesta revela que hay mensajes de concienciación que no han calado», comenta David Hill, presidente electo de la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) -una organización sin ánimo de lucro dedicada a la prevención y tratamiento del cáncer y que ha patrocinado el estudio-.

 

Por otro lado, el estrés y la polución reciben una preocupación excesiva, que ningún estudio científico avala, puesto que el estrés no se ha asociado directamente a la enfermedad y la contaminación tiene una influencia ínfima en el desarrollo de tumores, sobre todo si se compara con la del alcohol. «La gente suele reconocer antes el peligro de los elementos que están fuera de su alcance -como la contaminación- que el de las actitudes que dependen de uno mismo – como estar obeso», comenta Hill.

 

La concienciación en torno al tabaco, las quemaduras solares o el exceso de grasa en la dieta parece que sí han calado, pues la mayoría de los participantes los señalan como los principales factores modificables de riesgo de cáncer.

 

No obstante, una cosa es que se identifique lo que resulta nocivo para la salud y otra que se eviten estos hábitos que considera peligrosos. Así, aunque el 91 por ciento de la población asume que la exposición al sol eleva el riesgo de cáncer de piel, más de un tercio -35 por ciento reconoce haber sufrido quemaduras en los últimos doce meses. Lo mismo ocurre con el tabaco, donde más del 90 por ciento de los encuestados -ya sean fumadores o no- admiten que es un factor de riesgo, pero el 33 por ciento fuma.

Ricos y pobres

 

La encuesta, realizada por las compañías Morgan y Gallup International, divide las respuestas en función del nivel adquisitivo del país. A la hora del tratamiento es donde las diferencias entre ricos y pobres más se notan. Tres cuartas partes de las personas de los países más desfavorecidos apuestan por que sea el médico el que tome las decisiones terapéuticas por ellos, mientras que en las zonas más desarrolladas -capítulo en el que se incluye España-, casi la misma proporción -72 por ciento- abogan por que la decisión bien sea consensuada entre médico y paciente o, directamente, que la tome este último.

 

Fuente: La Razón

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La Fundación para el Estudio, Prevención y Asistencia a las Drogodependencias (FEPAD) y la Fundación por la Justicia han puesto en marcha el Taller de Cine ‘Jóvenes y Drogodependencias’, con el objetivo de “sensibilizar y prevenir” sobre el consumo de drogas a los adolescentes a través de proyectos cinematrográficos elaborados por 35 alumnos de siete centros de bachillerato de la Comunitat Valenciana.

 

Al respecto, la directora general de Drogodependencias y vicepresidenta de la FEPAD, Sofía Tomás, resaltó que con un presupuesto de 30.000 euros para cubrir las necesidades técnicas y de personal, “se acomete una iniciativa atractiva y con expectativas de futuro para los estudiantes puesto que les permite desarrollar una labor de sensibilización y de divulgación de la prevención mientras cultivan su potencial artístico y creativo”.

 

El taller se constituye como un instrumento de formación complementario para los jóvenes, ya que no sólo los instruye en el ámbito académico sino también lo hace “a nivel personal lo que contribuye a la existencia de generaciones más sanas conscientes de la problemática que genera esta lacra social”, apuntó Tomás.

 

Sobre la actividad, “que se lleva a cabo con miras a una sociedad que consuma salud y bienestar”, la directora explicó que abarca las drogodependencias en diversos campos como la familia, el ocio, la publicidad y moda, entre otros, y posibilita además conocer la relación entre drogas y violencia así como las secuelas por el uso de sustancias adictivas. Asimismo, Tomás subrayó que “las propuestas de estos cineastas noveles, que cuentan con el soporte de un coordinador, tres tutores profesionales del medio audiovisual y los derechos humanos y otros expertos, contribuirán a disociar la tan tópica pero poco acertada asociación joven-drogas”.

 

Para Tomás, la prevención en la juventud “es uno de los pilares sobre los que se articulan las acciones de la FEPAD dirigidas a evitar que la droga entre en la vida de uno de los sectores de la población más prometedor, pero se está incidiendo en otros que han tenido menos repercusión pública y donde el problema es ya una realidad”.

 

Finalmente, la directora general de drogodependencias hizo hincapié en que “con esta tarea se pretende que los jóvenes editen un corto sobre prevención de drogas utilizando su propio lenguaje y aportando un mensaje muy importante para la realización de actividades preventivas en el aula con una visión quizás menos académica pero más ilustrativa”.

 

Fuente: Europa Press

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Ambiente o genética. Éste es uno de los grandes debates actuales de las ciencias relacionadas con la Psicología y la Neurología, y cada vez los resultados están más encaminados a concluir que ambos factores son igual de importantes a la hora de explicar el carácter y el comportamiento de una persona. La profesora Roser Nadal, de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), habló sobre esta cuestión y explicó las relaciones entre situaciones de stress y consumo de estupefacientes, en el curso que esta semana aborda la drogadicción. Una de las conclusiones más destacadas es la comprobación de que ciertas experiencias traumáticas que conlleven situaciones de crisis pueden predisponer al consumo de drogas.

 

Roser Nadal explicó la existencia de un determinado perfil de persona, denominado ‘novelty seeking’ o ‘buscador de emociones’, cuyo carácter le lleva a buscar constantemente nuevas experiencias, algunas incluso arriesgadas. Este tipo de carácter suele darse de forma más común en la adolescencia, cuando cada situación es prácticamente nueva para la persona y se deja llevar más por los impulsos. Nadal señala que las personas que responden a este perfil responden de forma más activa ante situaciones de stress, con una activación hormonal más elevada, y asimismo se ha demostrado que entre los heroinómanos hay un número elevado de estos ‘buscadores de emociones’.

 

Como apunta la misma profesora de la UAB, habría que discernir primero qué es causa y qué es consecuencia a la hora de emitir juicios definitivos. Lo que está claro es que tanto la predisposición genética como el ambiente se ha demostrado que influyen e interactúan entre sí a la hora de convertir a una persona en consumidora habitual de droga. No hablamos ya sólo del ambiente en su sentido social, que a veces puede ser lo más determinante (influencia de las amistades, etc.), sino de las experiencias traumáticas que pueden hacer que una persona esté más predispuesta para tomar drogas. Roser Nadal apunta que estas influencias se dan desde la infancia, como consecuencia por ejemplo de la falta de cuidados familiares, e incluso pueden afectar estando aún en el útero de la madre.

 

Ya en la edad adulta las situaciones de crisis personales también pueden influir en el mismo sentido. Incluso en los últimos años se han publicado estudios en ese sentido en Estados Unidos acerca del stress postraumático y grandes catástrofes. El cerebro, a fin de cuentas, resulta más maleable de lo que se pensaba en un principio, aunque aún queda por discernir en qué punto se diferencian estas variables a la hora de hablar de simple consumo accidental o adicción pura y dura. Hasta ahora se ha relacionado el stress con una predisposición inicial al acercamiento a los estupefacientes, así como con otras psicopatologías asociadas, pero la adicción a una sustancia depende también de otros factores.

 

El equipo en el que Nadal trabaja en la UAB investiga los efectos de distintas drogas psicoestimulantes y sus analogías con la reacción del cuerpo ante situaciones de alta tensión emocional. Se suele trabajar sobre todo con anfetaminas y cocaína, así como otras sustancias depresoras, como el alcohol. Por ética los estudios con personas se limitan a estas sustancias, como explica la profesora.

 

 

No obstante también se trabaja con animales para comprobar el efecto de las drogas en sus organismos. Una conclusión destacada es que los ejemplares clasificados como ‘buscadores de emociones’, más acostumbrados a liberar hormonas durante las situaciones estresantes, sufren un mayor deterioro cognitivo a medida que envejecen.

 

Nadal afirma que una de las causas de este proceso podría ser precisamente esa mayor liberación de hormonas a lo largo de la vida, metafóricamente hablando, como si estos organismos se desgastaran más que sus semejantes durante su vida.

 

Fuente: Ideal.es

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El director de la División de Farmacoterapias del Instituto sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA), Iván Montoya, explicó hoy que se prevé que la vacuna contra la nicotina esté disponible dentro de tres o cuatro años con un coste superior a los 1.200 dólares.

 

Montoya señaló que el éxito de este antídoto en el primer estudio se situó en el 20 por ciento, por lo que consideró que la fórmula “ideal” para dejar de fumar será administrar al paciente un tratamiento farmacológico y no farmacológico y posteriormente la vacuna para evitar su recaída o prescribirlos combinados desde un principio.

 

Montoya es uno de los 52 profesionales de más de 20 países que se reúnen desde hoy y hasta el próximo viernes en Valencia en el I Curso de Formación Internacional de Profesionales en drogodependencias de la OMS con el objetivo de intercambiar experiencias para implementar programas eficaces en función de las necesidades de cada país.

 

Al respecto, indicó que la vacuna contra la nicotina es la más avanzada, ya que se prevé que se comercialice en tres o cuatro años, mientras que la de la cocaína calculó que estará lista en cinco o siete años. Así, detalló que se ha superado el primer estudio del antídoto contra el tabaco, realizado en 302 pacientes, que demostró que no tenía efectos secundarios y un índice de éxito cercano al 20 por ciento al cabo de un año. Ahora, se efectuará un nuevo estudio con una muestra mayor para demostrar su eficacia real y poder así conseguir los permisos para su aprobación para el público en general.

 

Montoya explicó que todas las drogas de abuso son unas moléculas muy pequeñas, por lo que puedan cruzar la barrera entre la sangre y el líquido cefalorraquídeo. Por ello, estas sustancias, ya sean fumadas o inyectadas, llegan muy rápidamente al cerebro y son muy adictivas.

 

Sin embargo, esta vacuna inyectada reacciona con la drogas de abuso y produce una molécula muy grande que impide cruzar esta barrera, de manera que la droga permanece en el corriente sanguíneo sin llegar al cerebro, con lo que “los mecanismos cerebrales de la adicción no se disparan porque al no conseguir los efectos que producen estas sustancia las personas pierden interés en ella”.

 

Este mecanismo de acción permite que la vacuna se orientan tanto al tratamiento de la drogadicción como a la prevención del desarrollo de drogadicción y de sus recaídas. En cualquier caso, matizó que la vacuna “por sí sola no es un tratamiento”, sino que, en su opinión, debe proporcionarse un tratamiento farmacológico y psicológico y después administrarle la vacuna para evitar su recaída o proporcionarle la vacuna unido a un tratamiento farmacológico y no farmacológico.

 

La administración, aunque todavía no está cerrada, se prevé que sean unas cuatro dosis con un precio que oscilará entre los 300 y 400 dólares cada una.

 

Por su parte, el coordinador de gestión del equipo de abuso de sustancias en el departamento de salud mental de la OMS, Vladimir Ponznyak, indicó que 70 millones de personas en el mundo están afectados por problemas relacionadas con las drogas o el alcohol.

 

De ellas, cinco millones consumen drogas ilegales y desarrollan problemas serios de salud como consecuencia de esta adicción, como muertes por sobredosis, sida o el virus VIH, de los que un tercio están relacionadas directamente con las drogas inyectadas. Asimismo, según las nuevas evidencias médicas, el alcohol está asociado a enfermedades como muchos cánceres.

 

Según las estimaciones del Consumo de sustancias psicoactivas a nivel mundial de la OMS, 2.000 millones de adultos bebe alcohol, 1.300 millones fuman y existe un uso generalizado de polisustancias. De hecho, alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida, seguida del tabaco y el cannabis y se está registrando asimismo “una evolución en ascenso muy prominente de la cocaína”, señaló.

 

Además, constató que se está produciendo un inicio cada vez más temprano en el consumo de las sustancias ilegales, así como de las legales hasta el punto de que se puede llegar a hablar de “un uso y abuso” en el consumo del alcohol por parte de los jóvenes, desde los 15 años hasta los 30 años. Por ello, Ponznyak abogó por combinar la prevención en el tratamiento dotándole de “un papel más activo” con una atención a los consumidores de drogas ya que además, expuso, suelen tener enfermedades asociadas.

 

Fuente: Agencia EFE

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La profesora titular de psicobiología de la Universidad de Jaén, Carmen Torres Bares, que dirige el curso ‘Psicología. Avances en drogodependencias’ en la sede Antonio Machado de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en Baeza (Jaén), afirmó hoy que “las últimas investigaciones con técnicas de neuroimagen que permiten ver el cerebro, demuestran que el cannabis puede tener efectos irreversibles en el sistema nervioso” si se consume antes de los 19 años aproximadamente, “ya que hay partes del cerebro que no han madurado completamente”.

 

Según datos del observatorio nacional sobre drogas que destacó la experta, “la edad de inicio de consumo de cannabis se sitúa entre 13 y 14 años”, y afirmó en este sentido que “sigue siendo la sustancia ilegal más consumida”. Esto es debido a varios factores, entre ellos que “la percepción de riesgo es muy baja”, lo que provoca que sea un consumo “más permitido por la sociedad” porque “no se percibe que sea problemático” e incluso “hay más percepción de riesgo ante otras drogas legales”.

 

Según especificó Torres Bares, “no es que todas las personas que consuman cannabis desarrollen el problema, pero sí hay un alto porcentaje” de ellas que lo sufren. “Aunque la percepción de riesgo es baja entre escolares, los que la consumen si admiten que han tenido problemas de concentración, fallos de memoria, rendimiento escolar o estados depresivos” explicó. Por otra parte, destacó que “la puerta de entrada a otras drogas son las legales, el alcohol y el tabaco, aunque el cannabis también sirve de puerta de entrada y potencia los efectos de otras drogas”.

 

Sobre la legalización del cannabis, la profesora de la Universidad de Jaén señaló que “hay dos movimientos”: por un lado “los que defienden la legalización por los principios terapéuticos del cannabis”, aunque no del cannabis fumado, sino “del principio activo del cananbis, que se obtiene de la planta”, y que normalmente es presentado en cápsulas para su uso en el tratamiento de varias patologías.

 

Y por otra parte, los que defienden el cannabis “para el uso múltiple” que tiene “tanto ventajas como inconvenientes”. En este sentido, la experta opinó que “se lanza un doble mensaje contradictorio a los jóvenes, porque se dice que es bueno para unas cosas pero luego se les prohíbe”.

 

“En Holanda -recordó- está legalizado y no hay un mayor consumo que en otros países”. Igualmente con la hoja de coca, “al mascar se dosifica la sustancia y el riesgo de abuso es menor, porque la ingestión es oral”. Con esto, la experta aseguró que es “la forma de administración de la sustancia” la que condiciona “el riesgo de que se desarrolle un cuadro de abuso”. Al hilo de esto, afirmó que “las drogas se han consumido desde siempre, pero antes se consumían a partir de su origen natural, por eso no era un problema”. Ahora, en cambio, “con el desarrollo disciplinar, se han aislado los principios activos, se han sintetizado”, por lo que “las personas se lo han administrado directamente por vía intravenosa o nasal”, forma por la que “se aumentan los efectos psicoactivos y el riesgo de desarrollar una adicción”.

 

 

Sobre otro tipo de adicciones, como las producidas por heroína o cocaína, la profesora de la Universidad de Jaén afirmó que “socialmente, la imagen del drogadicto como un vicioso se está sustituyendo por la de un enfermo” al tratarse realmente “de un trastorno con base biológica” que puede ser crónico, y que por lo tanto “requiere de una intervención, de ayuda”.

 

En este tipo de adicciones, según concretó, “el paciente adicto tiene algún tipo de alteración en sus funciones cerebrales que hace que pierda el control en su comportamiento”.

 

Por otra parte, destacó que “el tipo de droga que se consume hoy en día que es diferente al de hace 20 años, donde predominaba la heroína”. En la actualidad “se ha reducido el consumo de esta droga y ha aumentado el consumo de otras como la cocaína, que pasa desapercibida en los consumidores”.

 

De este modo, matizó que “la heroína se consume menos porque la gente ve las consecuencias”, y además “hace 20 años se sabía poco sobre las drogas y los efectos que producían a largo plazo”. “La experiencia ha hecho que los consumidores que usan las drogas con fines recreativos se hayan volcado hacia otras sustancias con menos riesgos”, resaltó, aunque a veces “son menos riesgos físicos, pero más riesgos psicológicos” de gravedad notable.

 

En relación a la lucha contra el tráfico de estupefacientes, la experta señaló que “hoy en día se trabaja bastante desde el Ministerio del Interior para controlar la entrada de droga”, y que a pesar de la “capacidad limitada”, en España “se hace un número de incautaciones bastante alta”.

 

El problema, en este sentido, “quizás no esté en actuaciones legales, sino en desarrollar programas de desarrollo en los países exportadores de droga”, como Pakistán o Afganistán, productores de opio, en los que “se han desarrollo políticas que intentan dar alternativas a estos productores para que tengan otra fuente de ingresos”. De hecho, la experta valoró que “cuando estas políticas se desarrollan en países de origen, donde se cultiva la droga, el resultado es más efectivo”.

 

En cuanto a la demanda, Torres Bares aseguró que lo que ha cambiado es “la mentalidad de la gente y la disponibilidad de determinadas sustancias”, puesto que “hace 20 años no había drogas de diseño”.

 

Al hilo de esto, explicó que “la gente que produce estas drogas, cuando se le ponen trabas, se inventan otras”. “Cuando se ilegalizan una drogas de diseño”, y se imponen penas de cárcel a los que las producen, “lo que se hace entonces es un cambio en la estructura química y se genera otra sustancia con efectos psicoactivos que no está registrada y no tiene restricciones legales”. Este fenómeno provoca, según la experta, “que las pautas de consumo cambien”.

 

Fuente: Europa Press

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De acuerdo con investigadores, la adicción a las drogas ocurre cuando la parte más primitiva del cerebro toma el control en las decisiones del individuo y, por ello, uno de los tratamientos experimentales es involucrar al córtex, la zona más desarrollada del cerebro para frenar esas conductas. “Esos hábitos que tiene la gente son administrados por los centros inferiores del cerebro, entonces no es una persona decidiendo hacerlo, es una conducta automática. Lo que intentamos hacer en el tratamiento de estos procesos de la adicción es lograr que la persona piense de nuevo”, comentó John Krystal, jefe del Departamento de Investigación Farmacológica de la Universidad de Yale]

 

Cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que existen 20 millones de alcohólicos, 25 millones de adictos a las drogas y mil 100 millones de fumadores en todo el mundo. Muchos de ellos se inician en las adicciones debido a la depresión. “En el abuso de sustancias vemos altas tasas de depresión grave. Es en determinado porcentaje de pacientes, particularmente en pacientes bipolares, ya que tienen un cuadro de depresión que les da euforias excesivas y depresiones excesivas, entonces son más proclives a abusar de sustancias, especialmente del alcohol”, dijo Alan Schatzberg, presidente Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

 

Pero no sólo las personas con predisposiciones psicológicas, genéticas o con historia familiar de adicciones están en riesgo. De acuerdo con los especialistas, basta con una sola vez para que una sustancia reconfigure nuestra química cerebral. “Las funciones motivacionales del cerebro pueden ser “secuestradas” por la experiencia de la adicción y la gente que es reflexiva y que planea en el largo plazo, cuando usa alcohol, cuando usa cocaína, que usa otras drogas, con el tiempo esa gente va a desarrollar las funciones cerebrales de la gente vulnerable”, expresó John Kristal.

 

Entre los tratamientos actuales destacan medicamentos que bloquean la sensación de placer que provocan las drogas y acentúan sus efectos negativos, así como la terapia psiquiátrica y el seguimiento de la bioquímica del adicto.

 

 

Fuente: oncetv-ipn.net

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