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Archive for 27 noviembre 2008


Los intentos del gobierno australiano por frenar el insumo excesivo de bebidas alcohólicas se han topado con la férrea resistencia de muchos grupos que insisten en que la bebida es parte de la cultura nacional.

 

Las autoridades consideran necesarias las nuevas restricciones a fin de limitar el alcoholismo y la violencia que ello engendra, pero muchos australianos sostienen que el plan nunca prosperará en este país célebre por la afición de sus ciudadanos a la cerveza.

 

En los últimos seis meses, el gobierno ha lanzado una multimillonaria campaña publicitaria contra la práctica de beber impulsivamente, ha cobrado un severo impuesto a las bebidas mixtas favorecidas por los jóvenes, y ha estipulado horas de cierre para los bares nocturnos. “Urge cambiar nuestros hábitos de consumo de licor, en eso no se puede negociar”, dice el doctor Gordian Fulde, del Hospital St. Vincent de Sydney. “Si no lo hacemos, perderemos este país”.

 

Otros denuncian las restricciones como poco más que una maniobra política basada en un estereotipo exagerado del carácter nacional.

 

En marzo, el primer ministro Kevin Rudd anunció una campaña de 34,7 millones de dólares contra la bebida descontrolada, con anuncios publicitarios y donaciones a grupos comunitarios. “Es el colmo que nos dé sermones de cómo beber el mismo tipo que hace cinco años fue a Nueva York y se emborrachó en un bar de bailarinas exóticas”, escribió la periodista Miranda Devine, del Sydney Morning Herald. Rudd ha expresado arrepentimiento por su aventura en un bar neoyorquino.

 

En el sitio de internet Facebook han surgido varios grupos que se oponen a las medidas del gobierno, incluyendo uno que se llama “Aussies Against the Alcohol Tax Increase” (Australianos contra el impuesto al alcohol”), que lleva ya más de 68.000 miembros.

 

“La bebida excesiva es un problema serio y los jóvenes no deben andar emborrachándose”, declaró el fundador de ese grupo en Facebook, Justin McCoy, “pero los que simplemente quieren tomarse un trago después del trabajo no deben pagar por los pecados de los demás”.

 

 

Fuente: univision.com

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Investigadores del Instituto de Investigación Scripps (Estados Unidos) han descubierto que el neuropéptido hipocretina-1 (Orexina A) podría iniciar una cascada de señales bioquímicas que mantienen la adicción al tabaco en los fumadores y podría convertirse en una diana terapéutica de los tratamientos para dejar de fumar. Los resultados del trabajo se publican en la edición digital de “Proceedings of the National Academy of Sciences”.

 

Según explica el Dr. Paul Kenny, director del estudio, el bloqueo de los receptores de la hipocretina-1 no sólo disminuía en las ratas la motivación para seguir consumiendo nicotina sino que eliminaba sus efectos estimulantes en los circuitos cerebrales de recompensa. “Esto sugiere que la hipocretina-1 podría desempeñar un importante papel en el consumo de tabaco que realizan los fumadores para conseguir más nicotina. Si descubrimos la forma de bloquear este receptor podríamos encontrar una nueva forma de romper la adicción al tabaco en las personas”, señala el Dr. Kenny.

 

En su estudio, los investigadores bloquearon un receptor de la hipocretina-1 utilizando dosis bajas de un antagonista selectivo conocido en la investigación científica. Los resultados mostraron que el bloqueo del receptor en ratas disminuyó en gran medida la autoadministración de nicotina y la motivación por buscar y obtener la droga.

 

Estos hallazgos sugieren que los receptores de hipocretina-1 desempeñan un papel crítico en el mantenimiento del consumo de nicotina en las ratas y quizás también en el mantenimiento del hábito del tabaco en los fumadores.

 

Además, el estudio subraya la importancia de los receptores de hipocretina en una región del cerebro llamada ínsula, una parte del tamaño de una nuez del lóbulo frontal del cerebro. Todos los mamíferos tienen esta región del cerebro que procesa el estado fisiológico interno del organismo y las respuestas directas para mantener la homeostasis o equilibrio. La ínsula también ha sido implicada en las sensaciones que regulan el deseo.

 

La investigación muestra que las fibras que contienen hipocretina se proyectan hacia la ínsula, que los receptores de hipocretina-1 se expresan en la superficie de las neuronas de esta parte del cerebro y que el bloqueo de los receptores de hipocretina-1 en la ínsula, y no en la región somatosensorial adyacente, disminuye la autoadministración de nicotina.

 

Sin embargo, los científicos apuntan que el bloqueo de los receptores de hipocretina-1 en la ínsula era menor que si se bloqueaban en todo el cerebro, lo que sugiere que la transmisión de hipocretina en otras regiones podría también jugar un papel en la recompensa que proporciona la nicotina.

 

Más información: PNAS 2008, doi:10.1073/pnas.0808023105

 

 

Fuente: JANO.es

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Investigadores del Instituto de Investigación Scripps (Estados Unidos) han identificado un endocannabinoide que participa en un amplio rango de procesos neurológicos que incluyen la sensación de dolor. Los resultados de su trabajo se publican en la edición digital de “Nature Chemical Biology”.

 

Los endocannabinoides son moléculas que produce el organismo humano y que actúan sobre los mismos receptores que el componente activo de la marihuana. Las señales cannabinoides en el sistema nervioso afectan a la memoria, el apetito y el estado de ánimo, lo que las convierten en atractivas dianas terapéuticas.

 

Endocannabinoides diferentes, componentes que se unen a los receptores cannabinoides, inducen variados efectos neurológicos. Sin embargo, debido a que las señales químicas de ambos actúan a través de los mismos receptores, ha sido difícil emparejar cada endocannabinoide con sus efectos específicos sobre la conducta.

 

Los científicos han desarrollado un inhibidor de la enzima que descompone un endocannabinoide, el araquidonilglicerol, conocido como 2-AG. Al bloquear esta enzima, los niveles de 2-AG aumentaban en el cerebro de ratones, lo que condujo a una menor sensación del dolor, hipotermia y menores movimientos, proporcionando así evidencias del papel de 2-AG en estos procesos.

 

Según los autores, este inhibidor será una importante herramienta para la investigación posterior de los efectos neurológicos de 2-AG y podría también proporcionar un punto de arranque para el diseño de nuevos fármacos.

 

Más información: Nature Chemical Biology 2008;doi:10.1038/nchembio.129

 

Fuente: JANO.es

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Ir de botellón una vez al mes supone un factor de riesgo para la salud según las conclusiones del XXIX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) que se está celebrando desde el pasado miércoles en A Coruña. Los expertos alertaron además de que en los jóvenes cualquier ingesta de alcohol ya supone un peligro. Este dato es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que la edad de inicio se sitúa en España en los 12 años de media y que seis de cada diez jóvenes de entre 14 y 18 años aseguran haberse emborrachado alguna vez en su vida. “Hasta los 20, la plasticidad cerebral todavía se está configurando con lo que las lesiones que produce el alcohol se vuelven irreversibles”, explicó el doctor Javier Laso, jefe del servicio de medicina interna del Hospital Universitario de Salamanca y coordinador del grupo de trabajo sobre alcohol y alcoholismo de la Sociedad Española de Medicina Interna.

 

Los daños producidos por el etanol, la sustancia tóxica que contienen las bebidas alcohólicas, afectan mayoritariamente a las zonas cerebrales de aprendizaje, como la memoria, aunque también se producen trastornos en la psicomotricidad y de la conducta y una mayor posibilidad de dependencia de cara al futuro. El botellón, no obstante, es un fenómeno relativamente moderno, con lo que todavía no se ha podido investigar en profundidad y no se sabe hasta dónde llegarán todas sus consecuencias.

 

El 60% de los españoles mayores de 16 años consume alcohol de forma habitual y cerca de un 5% lo hace en exceso.

 

El alcohol es la segunda droga más consumida en España de forma esporádica después del tabaco, que también lidera la clasificación de las drogas habituales. Según un estudio realizado por la Sociedad Española de Medicina, el 9% de los pacientes que acuden al médico internista son bebedores de riesgo, es decir, personas que sin saberlo están ingiriendo diariamente una cantidad de alcohol que podría derivar en problemas graves de salud. Esa cantidad se estima en 40 gramos en el caso de los hombres y 20 en el de las mujeres, equivaliendo tan sólo un vaso de vino o una cerveza a 10 gramos y un cubata a 20.

 

A estas cifras deben añadirse además como datos alarmantes que alrededor del 60% de la población mayor de 16 años consume alcohol habitualmente y se estima que cerca de un 5% bebe en exceso todos los días, no sólo los fines de semana como sucede en la mayor parte de los casos.

 

Por motivos culturales y sociológicos, sin embargo, la respuesta de la sociedad ante el abuso del alcohol es escasa, y en muchas ocasiones se justifica alegando posibles beneficios del consumo moderado de bebidas alcohólicas como el vino o la cerveza.

 

Pero si escasa es la respuesta de la sociedad, también lo es, y además insuficiente, la sanitaria. Para Javier Laso es necesaria una mayor concienciación porque “identificar a tiempo un consumo de riesgo es tan importante como detectar precozmente un incremento de la presión arterial o de los niveles de colesterol en sangre”. De hecho, se han descrito más de 60 enfermedades relacionadas con el consumo de alcohol que afectan a órganos vitales como el hígado o el páncreas (la esteatohepatitis y la cirrosis son dos de las más generalizadas), y también a los sistemas cardiovascular y nervioso, además de producir alteraciones de la respuesta inmune del organismo.

 

El problema se agrava con la pasividad respecto al tema de muchos profesionales de la salud, debido en gran parte a carencias formativas de pre y postrado. Un ejemplo de ello es que en el ámbito hospitalario más de la mitad de los pacientes con problemas relacionados con el alcoholismo no son reconocidos como tales por el médico que les atiende. “Casi al 40% de los pacientes no se les interroga acerca del consumo de alcohol”, aseguró Javier Laso, “y en el caso de que sí se haga, sólo en el 18% de ellos se científica la cantidad ingerida”.

 

Con el fin de sensibilizar a los profesionales sanitarios acerca de la incidencia del alcoholismo entre los pacientes ingresados en servicios de medicina interna, la SEMI puso en marcha en 21 hospitales de España el Registro Clínico Nacional sobre Alcohol, reclutando en poco tiempo a más de mil personas.

 

En los últimos años se ha producido un notable aumento de las enfermedades importadas, es decir, aquellas que se adquieren en lugares en los que son frecuentes, pero que se tratan en España, donde están poco extendidas.

 

Las principales causas de este incremento son los viajeros internacionales y los inmigrantes, que suponen ya un 10% del total de la población, ya que esporádicamente viajan a sus países de origen para visitar a sus familias; si bien según el doctor Ricardo Fernández, presidente de la Sociedad Gallega de Medicina Interna, “es un tremendo error estigmatizar y relacionar enfermedades infecciosas con inmigración”.

 

Las patologías de este tipo que se observan en los centros de salud son principalmente respiratorias, aunque también se dan casos, en un porcentaje inferior, de tuberculosis, sida, sífilis y otras enfermedades de transmisión sexual. De hecho, una de cada tres personas que el año pasado contrajeron el sida en España eran inmigrantes. Y todavía es más preocupante que en la mayoría de los casos el diagnóstico fue tardío, lo que comportó verdaderos problemas sanitarios. Ricardo Fernández cree por ello que es necesario que el Plan Nacional contra el sida lance una campaña de prevención destinada a estos grupos minoritarios y siempre teniendo en cuenta que “la educación para la salud es el mejor método para evitar la propagación de enfermedades de transmisión sexual”.

 

En cuanto a las patologías más exóticas, como el paludismo o la malaria, su transmisión es más difícil porque el ecosistema no es el idóneo para su propagación, y las enfermedades parasitarias también poco frecuente, tienen poco impacto y sólo necesitan la atención del especialista.

 

 

 

Fuente: laopinioncoruna.es

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Nadie está libre, ni por edad, ni sexo, ni clase social, ni profesión. La cocaína es un monstruo silencioso que destroza a miles de familias sin previo aviso. Aunque su consumo se ha estabilizado entre la población española y los expertos tienen la esperanza de que descienda en los próximos años, lo cierto es que sus efectos resultan devastadores.

 

El año pasado, la cocaína estaba presente en casi 800 muertes que se produjeron por consumo de drogas. Cerca de 6.000 personas acuden a urgencias cada año para recibir asistencia por sobredosis de esta sustancia.

 

Sus consecuencias sobre la salud son destructoras: se multiplica por 24 el riesgo de padecer un infarto de miocardio durante la primera hora después de su consumo, puede provocar crisis epilépticas, paranoias… Por no hablar de que mezclada con alcohol u otras drogas conduce a comportamientos violentos y agresivos, con todo los problemas psicológicos que conlleva.

 

Nadie está a salvo, porque su potente poder adictivo quedó ayer demostrado por la Comisión Clínica de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. En su informe de los efectos de la cocaína sobre la salud, los expertos comprobaron científicamente que el 4% de las personas que empiezan a consumirla se convierten al cabo de un año en adictos. Y ese porcentaje traducido a números absolutos supone que la «coca» engancha a cerca 40.000 españoles al año, con exactitud a 37.585 personas.

 

«No hay un registro del número de adictos a la cocaína en España -dicen fuentes de la Delegación del Gobierno-. Sólo estimaciones». Sin embargo, sí se ha detectado que crece el número de personas que piden tratamiento para desengancharse, hasta el punto de que se ha convertido en la droga que causa mayor número de peticiones para vencer la adicción. Hoy día, 22.820 españoles ya han comenzado estos procesos. «Esa es, por tanto, la única cifra que con certeza apunta el número de adictos en nuestro país», señalan dichas fuentes.

 

Detrás del dato puede existir otra realidad. Muchas personas ni siquiera son conscientes de su dependencia a la cocaína. Pero las encuestas son muy reveladoras. En 2006, el 3% de la población adulta declaró que había consumido esta sustancia durante el último año; es decir, casi un millón de personas. Y otro 1,6% lo hizo en el último mes, lo que supone medio millón de ciudadanos. Ese porcentaje aumenta entre los jóvenes de 15 a 34 años (2,9%).

 

«Este grupo corre un serio riesgo de caer en la adicción», afirma la Delegación del Gobierno, ya que hay que suponer que se trata de consumidores habituales al haber utilizado cocaína en los últimos treinta días. Sin embargo, no pueden ser calificados estrictamente como adictos, pues para ello hay que reunir una serie de condiciones. Por ejemplo, consumir cocaína al menos 20 veces en un mes y haber utilizado esta droga entre seis y ocho años.

 

En cualquier caso, ya sea un consumo diario o episódico durante el fin de semana -lo más habitual entre los jóvenes- nadie está a salvo de no caer en la dependencia. El perfil de las personas adictas que pide tratamiento en los centros de salud, porque reconoce que tiene un problema, suele ser el de un hombre de unos 31 años, totalmente integrado en la sociedad, que ya lleva como mínimo seis años enganchado. La mayor parte de las veces se trata de la primera vez que solicitan ayuda médica para vencer su adicción, pero resulta triste comprobar que en otras ocasiones es la tercera, cuarta o, incluso, quinta vez que acuden a su médico porque los tratamientos anteriores han fallado y vuelven a recaer.

 

El informe de la Delegación del Gobierno revela que los efectos sobre la salud de esta droga parecen irreparables. No sólo aumenta el riesgo de sufrir un infarto o un ataque epiléptico, sino que su consumo habitual causa otras serias patologías especialmente en el corazón y el cerebro, órganos en los que produce los daños más graves. Incluso ya comienzan a detectarse problemas de salud a edades tempranas en las que no cabría esperar la aparición de ese tipo de daños. Y es que como explicó la Delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, «la cocaína es muy silenciosa en sus manifestaciones clínicas».

 

La lista de complicaciones que pueden surgir es innumerable: cefaleas, atrofia cerebral, ictus isquémico y hemorrágico, trastornos del movimiento… Asociados a todo un cuadro de problemas psiquiátricos como ansiedad, trastornos depresivos y psicóticos, episodios maníacos… Otras veces la cocaína es el origen de conductas violentas y de riesgo. El informe señala como ejemplos conducir vehículos de manera temeraria o mantener relaciones sexuales sin protección.

 

A pesar de este pésimo panorama, los expertos se agarran a la esperanza y creen que el consumo de cocaína descenderá en los próximos años. Entre otros motivos, porque cada vez más españoles perciben que su utilización entraña serios riesgos. Actualmente es la segunda droga más usada en España, después del cannabis. Ambas suelen consumirse a la par y van asociadas a otras sustancias como el alcohol. Al final, un policonsumo de efectos devastadores.

 

La Delegación del Gobierno confirma que se detecta que van desapareciendo algunas tendencias de consumo. Si bien la cocaína está ligada a la noche y a la persión, sobre todo durante los fines de semana y días muy señalados, ya se va diluyendo la imagen de que se trata de una droga que confiere cierto grado de éxito y prestigio social. También tiene un uso instrumental, el de jóvenes que trabajan de noche con cierto poder adquisitivo y muy activos socialmente.

 

 

Fuente: ABC

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La marihuana no deja de sorprender a los científicos. Pese a tratarse de una droga ilegal con efectos nocivos probados, sobre todo en las primeras etapas de la vida, la versión sintética de su principal principio activo, el tetrahidrocannabinol (THC), sigue mostrando propiedades beneficiosas en modelos animales.

 

En concreto, un estudio presentado el miércoles en Washington, en un encuentro de la Sociedad de Neurociencia estadounidense, ha confirmado los efectos de los derivados sintéticos del THC a la hora de retrasar la aparición de la enfermedad de alzhéimer en ratas mediante la reducción de la inflamación en el cerebro y la mejora de la memoria. Aunque esto ya fue descrito en 2005 en otro estudio por la investigadora española María de Ceballos, del Instituto Cajal del CSIC, el presente trabajo concluye que la administración de un fármaco sintético basado en las propiedades del THC, denominado WIN, consigue también estimular la formación de nuevas neuronas en el hipocampo, la región del cerebro implicada en el aprendizaje y la memoria.

 

El fármaco, que no es un extracto de la planta sino un compuesto sintético, activa en las ratas tres receptores del sistema cannabinoide (CB1, CB2 y TRPV1), lo que no sólo permite reducir la inflamación del hipocampo, sino también estimular la neurogénesis.

 

Aunque estos resultados se circunscriben al citado compuesto sintético, el principal autor del trabajo, Gary Wenk, de la Universidad Estatal de Ohio, cree que no se puede descartar que la marihuana, como tal, no pueda servir para prevenir el alzhéimer. “¿Podría alguien con alzhéimer en su familia prevenir la enfermedad fumando marihuana? Podría funcionar, pero nosotros no estamos diciendo eso. Lo que sí sostenemos es que una sustancia legal que imita las propiedades de la marihuana puede actuar sobre los receptores cerebrales para prevenir las pérdidas de memoria asociadas a la edad, lo que es realmente esperanzador”, señala Wenk.

 

En cualquier caso, según señaló el científico, estos efectos del cannabis se darían mejor en cerebros envejecidos que en cerebros jóvenes, y siempre hablando de dosis muy bajas. “Esa es la clave, usar una dosis muy baja, como una calada al día”, agrega Wenk, que reconoce que por el momento no ha sido posible crear un fármaco capaz de separar los beneficios de la marihuana de sus propiedad psicoactivas.

 

Para María de Ceballos, “es muy difícil de demostrar” que fumar marihuana tenga efectos positivos a la hora de prevenir la enfermedad de alzhéimer.

 

Esta investigadora del CSIC cree que, aún en el caso de ue pudiera ser cierto, no hay que olvidar que el cannabis “es realmente muy peligroso en la juventud y la adolescencia”. “Estamos en el siglo XXI, y lo que parece razonable es que cuando hay que tomar un medicamento se tome una pastilla o una inyección, porque es la forma de saber, bajo control sanitario, la dosis exacta que se recibe”, concluye María de Ceballos.

 

 

Fuente: publico.es

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Las mujeres latinoamericanas beben bastante menos alcohol que sus compatriotas masculinos, pero fuman un diez por ciento más que éstos, según un estudio presentado hoy en Valencia por su autora, Claudia Morales. El trabajo analiza las diferencias de género en el consumo de alcohol y tabaco en inmigrantes latinoamericanos residentes en la Comunidad Valenciana y revela que, pese a lo que se pueda pensar, no hay diferencias significativas en cuanto a los hábitos de la población inmigrante y la autóctona en el consumo de alcohol, pero sí en el de tabaco.

 

Los datos de este informe, pionero en su ámbito, se dieron a conocer en el transcurso del II Debate en Drogodependencias organizado por el Plan Municipal de Drogodependencias del Ayuntamiento de Valencia y el Instituto López-Piñero que, en esta ocasión, ha tratado de “Inmigración y drogas”.

 

La Concejala de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de Valencia, Lourdes Bernal, ha asegurado al inicio del encuentro que “con la organización de estos Debates en Drogodependencias, el Ayuntamiento, la Universitat de València y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) responden al creciente interés profesional por el conocimiento de las drogodependencias y de las adicciones, donde la información y el conocimiento de la situación actual es fundamental para poder actuar en la prevención de las mismas”.

 

Para ello, son fundamentales estudios como el de Claudia Morales realizado junto a un equipo de colaboradores del Instituto López-Piñero y el de Benno Herzog, el segundo de los ponentes, que ha participado en el debate con un informe sobre alarmismo social en el tratamiento del consumo de alcohol por los inmigrantes.

 

El estudio de la profesora Morales sobre consumos de tabaco y alcohol en latinoamericanos desde una perspectiva de género y su comparativa con los hábitos de los españoles demuestra que el 29 por ciento de los hombres latinoamericanos y el 25 por ciento de los españoles presentan factores de consumo perjudicial de alcohol o síntomas de dependencia. En el caso de las mujeres el porcentaje de latinoamericanas con este cuadro sintomático sería de un 5,7 por ciento y el de las españolas de casi un 11 por ciento.

 

Sin embargo, en lo referente al consumo de tabaco, el estudio revela que las mujeres latinoamericanas fuman más que los hombres –un 55 por ciento de fumadoras femeninas, frente al 45 por ciento masculino- mientras que, entre los españoles, los porcentajes de fumadores están prácticamente igualados en ambos sexos, en torno al 50 por ciento.

 

Estas diferencias tendrían su explicación, según Claudia Morales, en el prejuicio cultural que existe en países latinoamericanos respecto al consumo abusivo de alcohol por mujeres, rechazo que no se produce en el caso del consumo de tabaco.

 

El segundo de los estudios de Claudia Morales, psicóloga e investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid y miembro del equipo de investigación del Instituto López-Piñero, analiza los factores de riesgo para caer en un consumo problemático de alcohol entre la población latinoamericana residente en la Comunidad Valenciana y los españoles.

 

El estudio se ha realizado sobre una muestra de casi mil personas -610 latinoamericanos y 350 españoles- residentes en la Comunidad Valenciana. Para realizar este trabajo se ha tomado como referencia un test científico internacional, el Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT) que identifica el consumo de riesgo y perjudicial de alcohol y la posible dependencia de esta sustancia.

 

Entre otras conclusiones el informe demuestra que no existen diferencias significativas en cuanto a prevalencia de consumo peligroso de alcohol entre latinoamericanos y españoles. De hecho, el índice de españoles con un consumo de alcohol “de riesgo” es un 17,7 por ciento, por encima del de cubanos (5 por ciento), bolivianos (6,30 por ciento), uruguayos (8,7 por ciento), argentinos (13,6 por ciento) y colombianos (15, 3 por ciento); tan sólo superado por los ecuatorianos (22,5 por ciento).

 

Además, los autóctonos presentan mayores índices en cuanto a frecuencia de consumo, mientras que los extranjeros suelen realizar ingestas peligrosas por tomar más de seis bebidas en una misma ocasión. “En la mayoría de las sociedades latinoamericanas tomar bebidas alcohólicas no es parte de la vida diaria, aún para los mayores consumidores”, concluye el estudio. Los datos que sí varían respecto a la población autóctona y la latinoamericana son los factores de riesgo asociados al consumo peligroso de alcohol, en el primer caso, se trata de solteros y fumadores, mientras que entre los extranjeros el colectivo propenso a sufrir este problema es el de separados con trabajo.

 

Por su parte Benno Herzog, profesor de Sociología del Lenguaje en el Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València, explicó que, pese a que los patrones de ingesta de alcohol y drogas de la población inmigrante no difieren en gran medida de los hábitos de los españoles, la sociedad y los medios de comunicación mantienen prejuicios y tienden a vincular en exceso el consumo de determinadas sustancias con la población extranjera.

 

Herzog, expuso los resultados de su trabajo sobre la imagen de los inmigrantes en la prensa gratuita, por el que recibió el Premio de Investigación Social “Valencia se solidariza” 2007, entregado por el Área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Valencia.

 

En su presentación, Benno Herzog desmonta los estereotipos y prejuicios en la percepción del consumo de drogas por la población inmigrante que se reproducen tanto en los discursos populares como en los discursos mediáticos, y que muestran una tendencia a percibir el abuso de drogas como un hecho mucho más negativo cuando se trata de consumidores inmigrantes.

 

Estos hallazgos han dado pie, en la segunda parte de la exposición del profesor Herzog, al planteamiento de algunas reflexiones metodológicas sobre investigaciones para no caer en la trampa de los preconceptos al abordar este asunto.

 

Este es el segundo debate de un ciclo organizado por el PMD del Ayuntamiento de Valencia y el Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia dirigidos al personal de las Unidades de Conductas Adictivas, de las Unidades de Prevención Comunitaria de la Comunidad Valenciana y a otros profesionales que trabajen en el área de las drogodependencias. En el encuentro, además de Lourdes Bernal, estuvo presente José María Felip, Director General de Inmigración de la Generalitat Valenciana.

 

 

Fuente: Argos Comunicación

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