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Archive for 27/04/09


Después de la entrada en vigor de la Ley Antitabaco en enero de 2006, el Consejo de Ministros aprobó una serie de medidas necesarias para evaluar la norma, entre las que se incluía la creación de un Observatorio para la Prevención del Tabaquismo, con la finalidad de convertirlo en un órgano científico y técnico de referencia nacional para canalizar iniciativas e investigaciones.

 

En octubre de ese mismo año celebró su constitución oficial y comenzó a funcionar en el primer trimestre de 2007, pero pasados dos años ninguna de las reuniones han permitido alcanzar los objetivos previstos.

 

“Hemos mantenido varios encuentros pero no se ha puesto en marcha ningún programa. Es como montar una tienda y no meter material”, comenta María Angeles Planchuelo, presidenta de la Comisión Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), una de las instituciones miembro del observatorio, que también integran las consejerías de Sanidad, el Instituto de Salud Carlos III, sociedades científicas implicadas en la prevención y control del tabaquismo y sindicatos, entre otros,

 

No ha prosperado ninguna de las tareas inicialmente adjudicadas al observatorio, promocionado en un principio como un “centro de referencia para trasmitir información clara, libre de intereses y presiones económicas y políticas”. No se ha elaborado ni un informe anual sobre la situación y aplicación de la norma; no hay estadísticas de resultados, ni encuestas de percepción del cumplimiento de la ley, por no hablar de la inexistencia del prometido espacio en la página web del Ministerio de Sanidad donde las instituciones colaboradoras pudieran aportar documentos sobre el tabaquismo en España.

 

De hecho, las únicas referencias al observatorio que se encuentran en la web ministerial son las notas de prensa correspondientes al día de la creación, con fecha de 26 de julio de 2006, y la del 5 de marzo de 2007, en la que se plasmaban las líneas de trabajo para el periodo 2007-2008.

 

Planchuelo apunta al Ministerio de Sanidad como principal responsable del fracaso, pero prefiere no hurgar demasiado en la herida ante el nombramiento de Trinidad Jiménez como nueva responsable del departamento. “Su llegada supone una nueva posibilidad para que se abra una puerta a una ley realmente eficaz”, afirma. Las primeras manifestaciones de Jiménez en relación con este tema no le han defraudado.

 

La ministra ha anunciado que contempla la evaluación de la ley y la inclusión de nuevos mensajes y de imágenes impactantes en las cajetillas de tabaco. “Sus palabras son importantes para nosotros porque pueden significar que quieren tomar cartas en el asunto. Necesitamos urgentemente una ley que no dé lugar a diferentes interpretaciones y a excusas para inclumplirla”, indica la presidenta.

 

 

 

Fuente: diariomedico.com

Autor: Marina Tocón

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Alrededor de una tercera parte de los adolescentes que fuman cannabis regularmente lo utilizan como una medicación en vez de como una droga de ocio, según concluye un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de British Columbia (Canadá) y publicado en la edición digital de la revista Substance Abuse, Treatment, Prevention and Policy (doi:10.1186/1747-597X-4-7).

 

Los científicos, dirigidos por la Dra. Joan Bottorff, realizaron entrevistas personales con 63 adolescentes consumidores de cannabis. De ellos, 20 afirmaron utilizar la droga para aliviar o controlar sus problemas de salud, por lo que, en palabras de la Dra. Bottorff, “la marihuana se percibe por algunos adolescentes como la única alternativa para aquellos que sufren problemas difíciles de salud cuando los tratamientos médicos estándar han fallado o cuando carecen de acceso a una atención sanitaria adecuada”.

 

La mayoría de problemas que los investigadores registraron en estas entrevistas eran emocionales, como la depresión, la ansiedad y el estrés; las dificultades para dormir; los problemas de concentración; y el dolor físico. Las experiencias de los adolescentes con el sistema médico eran, por lo general, negativas.

 

Así, los investigadores hallaron que los jóvenes a los que se les habían recetado Ritalin®, Prozac® o píldoras para dormir no cumplían con el tratamiento debido a la falta de eficacia del mismo o a sus efectos secundarios. De ahí que fumaran marihuana, pero no con el propósito de “colocarse”.

 

Los autores afirman que las necesidades médicas no cubiertas en estos adolescentes son la clave en estos descubrimientos. En contraste con los indeseables efectos secundarios de los fármacos y las terapias legales ineficaces y de larga duración, el cannabis proporcionaba a los adolescentes un alivio inmediato ante una variedad de problemas de salud.

 

Los investigadores también señalan los efectos perjudiciales del cannabis, pero añaden la respuesta que les dio en su entrevista uno de los adolescentes: “No es bueno, pero tampoco lo son ni el McDonald ni muchas otras cosas”.

 

 

 

Fuente: JANO.es

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