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Archive for the ‘Investigaciones’ Category


Apenas uno de cada cinco adolescentes duerme las ocho horas recomendadas cada noche. Según una investigación reciente, el resto podría pasar la noche enviando mensajes de texto con la ayuda de bebidas energéticas ricas en cafeína.

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Expertos del banco de cerebros de la Facultad de Medicina del País Vasco (UPV), en colaboración con la Universidad de Ginebra y el grupo de Farmacología de la Universidad de las Islas Baleares, dirigido por Jesús García Sevilla, han comenzado una investigación molecular para conocer cómo la adicción a la heroína y a los opiáceos afecta al cerebro humano.

 

Los investigadores, que guardan en grandes cámaras frigoríficas, a 80 grados bajo cero, más de mil muestras de sesos humanos para investigar enfermedades mentales, han utilizado en esta ocasión trocitos de cerebros de personas toxicómanas facilitadas por un ‘biobanco’ del cantón de Normandía.

 

Sus primeras conclusiones son claras. «Este tipo de sustancias pone en marcha y acelera los mecanismos de muerte celular programada», afirma el catedrático de Farmacología de la UPV Javier Meana, responsable del banco de cerebros. «Las células cerebrales están programadas para morir en un momento determinado. Al consumir drogas, este proceso se acelera». La muerte temprana de las células del cerebro se traduce en una mayor degeneración del individuo, aunque los científicos aún no tienen claro cuáles son las consecuencias sobre el comportamiento humano, ya que en ello influyen múltiples factores de salud, sociales y medioambientales.

 

Los científicos de la UPV conservan más de mil muestras de cerebros de otras tantas personas que han muerto de manera violenta para estudiar las complejas causas de enfermedades mentales como la esquizofrenia, la depresión y el trastorno bipolar. Las muestras pertenecen tanto a enfermos mentales como a personas sanas, para poder hacer comparaciones entre ellas.

 

Los estudios de Javier Meana van más allá. A juicio del catedrático de Farmacología, «igual tenemos que replantearnos a largo plazo el uso de la metadona, porque está contribuyendo a envejecer el cerebro de los toxicómanos». El experto sabe que su planteamiento es polémico y reconoce los beneficios de este opioide sintético, cuyo uso ha sido impulsado por las políticas gubernamentales contra la droga, con el apoyo de los terapeutas y compañías farmacéuticas que la producen. «La metadona ha resuelto muchos problemas de los heroínamos, ha servido para hacer frente al sida y a otras infecciones y para controlar las adicciones, pero también es cierto que los cerebros de las personas que la consumen están más deteriorados», concluye.

 

 

 

Fuente: abc.es

Autor: Judith de Jorge

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Alrededor de una tercera parte de los adolescentes que fuman cannabis regularmente lo utilizan como una medicación en vez de como una droga de ocio, según concluye un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de British Columbia (Canadá) y publicado en la edición digital de la revista Substance Abuse, Treatment, Prevention and Policy (doi:10.1186/1747-597X-4-7).

 

Los científicos, dirigidos por la Dra. Joan Bottorff, realizaron entrevistas personales con 63 adolescentes consumidores de cannabis. De ellos, 20 afirmaron utilizar la droga para aliviar o controlar sus problemas de salud, por lo que, en palabras de la Dra. Bottorff, “la marihuana se percibe por algunos adolescentes como la única alternativa para aquellos que sufren problemas difíciles de salud cuando los tratamientos médicos estándar han fallado o cuando carecen de acceso a una atención sanitaria adecuada”.

 

La mayoría de problemas que los investigadores registraron en estas entrevistas eran emocionales, como la depresión, la ansiedad y el estrés; las dificultades para dormir; los problemas de concentración; y el dolor físico. Las experiencias de los adolescentes con el sistema médico eran, por lo general, negativas.

 

Así, los investigadores hallaron que los jóvenes a los que se les habían recetado Ritalin®, Prozac® o píldoras para dormir no cumplían con el tratamiento debido a la falta de eficacia del mismo o a sus efectos secundarios. De ahí que fumaran marihuana, pero no con el propósito de “colocarse”.

 

Los autores afirman que las necesidades médicas no cubiertas en estos adolescentes son la clave en estos descubrimientos. En contraste con los indeseables efectos secundarios de los fármacos y las terapias legales ineficaces y de larga duración, el cannabis proporcionaba a los adolescentes un alivio inmediato ante una variedad de problemas de salud.

 

Los investigadores también señalan los efectos perjudiciales del cannabis, pero añaden la respuesta que les dio en su entrevista uno de los adolescentes: “No es bueno, pero tampoco lo son ni el McDonald ni muchas otras cosas”.

 

 

 

Fuente: JANO.es

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Un grupo de psicólogas de la Universidad de Almería, liderado por las doctoras Pilar Flores y Flor Zaldívar, acaban de concluir un estudio sobre el consumo de sustancias adictivas en jóvenes universitarios y la manifestación de conductas impulsivas en los mismos, tanto a nivel cognitivo como motor.

 

Según los datos arrojados por este proyecto, los consumidores habituales de cannabis y alcohol presentan mayor impulsividad que los no consumidores. Sin embargo, no se han evidenciado diferencias entre ambos grupos de consumidores, lo que lleva a pensar a estos expertos que “el consumo de sustancias, independientemente de su naturaleza, está relacionada con la impulsividad”. Este estudio, que se inició en octubre de 2006, fue impulsado por la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social con un incentivo total de 30.061 euros.

 

Con la intención de averiguar si el consumo recreativo de estas sustancias –alcohol y cannabis– afecta a la impulsividad de los jóvenes, se midió dicho comportamiento en tres subescalas: impulsividad motora, cognitiva e impulsividad no planificada. Para la consecución de este objetivo se tomó una muestra poblacional total de 575 alumnos, de los cuales, el 50,7% son mujeres y el 49,3% hombres, asignados a tres grupos en función de sus hábitos de consumo de drogas.

 

De los primeros muestreos realizados se ha observado que el 21,4% se corresponde con la categoría de consumidor habitual de cannabis, el 32,5% con el alcohol y el resto, un 34,6%, no consumen drogas de tipo. Asimismo, parece ser que el sexo supone una influencia en los hábitos de consumo, ya que un 62,5% de la muestra constituida únicamente por varones es consumidor habitual de alguna de estas sustancias frente al 45,6% que representan las mujeres. Del mismo modo, los hombres llegan a consumir cantidades superiores respecto a ambas sustancias.

 

Los resultados obtenidos muestran diferencias conductuales significativas según el grupo de análisis. La impulsividad cognitiva se puede definir como la tendencia del sujeto a precipitar sus respuestas, especialmente en tareas que explícita o implícitamente conllevan incertidumbre de respuesta, y a cometer más errores.

 

Respecto al análisis de los datos obtenidos a partir de pruebas de laboratorio que miden este tipo de impulsividad, los grupos de estudiantes consumidores de sustancias adictivas mostraron comportamientos más impulsivos que los no consumidores. No obstante, este patrón cambia cuando se tienen en cuenta la ejecución de tareas motoras, donde esta relación sólo se ha podido evidenciar en el grupo de consumidores de cannabis. La Impulsividad Motora, implica actuar sin pensar, dejándose llevar por el ímpetu del momento.

 

Como conclusión, estas expertas exponen “es una realidad innegable el consumo habitual de sustancias adictivas en la población de jóvenes universitarios. Por otro lado, parece claro que existe una relación entre el consumo de drogas e impulsividad aunque aún tenemos que esclarecer si esta actitud es una causa o una consecuencia del consumo de drogas”.

 

Fuente: Andalucía Innova

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La crisis que azota todos los sectores de la sociedad es una de las causas que ha llevado al incremento en drogodependencias según explicaron ayer Epifanio López, apoderado de la Fundación Amigó e Isabel Vilimelis, directora técnica de Proyecto Amigó.

 

El aumento en el número de adictos a algún tipo de droga (alcohol, hachís, heroína, cocaína, pastillas, internet, tabaco, chocolate o incluso coca-cola por poner algunos) todavía no se ha recogido en una memoria anual, pero como señaló la concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Castelló, Carmen Amorós «ya se ha detectado un aumento durante el primer trimestre de este año». La directora general de Drogodependencias, Sofía Tomás, agregó que «estamos en una situación difícil porque el paro se está incrementando. Este año hemos subido un 10% en demanda asistencial y la cifra seguirá subiendo». Y Vilimelis agregó que «aunque el incremento en el consumo de drogas no se debe sólo a un factor, la crisis ha agravado la situación porque la situación de desesperación de las familias por quedarse sin empleo lleva a unas personas a buscar ayuda y a otras a evadirse con algún tipo de drogas».

 

La información se dio a conocer durante la presentación de la Memoria Proyecto Amigó del año 2008. El centro de tratamiento que ofrece servicios terapéuticos y educativos a personas con adicciones y dependencias que conllevan conflictos personales, familiares y sociales, atendió el año pasado a 266 personas, en los programas de tratamiento que ofrece que son el de acogida, unidad de deshabituación residencial o comunidad terapéutica, reinserción, nocturno-cocaína, apoyo, adolescentes y alter (juego patológico).

 

Otra de las particularidades que se dio a conocer en la memoria del año pasado fue la bajada en el año de inicio de las drogas. Así, la directora técnica del proyecto apuntó que «hemos detectado que desde hace 3 años se ha rebajado la edad de inicio en la drogadicción a los 10 años mediante el tabaco, el alcohol y el cannabis porque son más fáciles de conseguir».

 

Esto conlleva que muchos de ellos abandonen los estudios según los datos de la memoria que señala que los dejan en un 36% de 10 a 14 años y en un 53,8% de 15 a los 19 años.

 

Por otro lado, las drogas más consumidas por las que demandan tratamiento son por cocaína (56,3%), heroína(15,41%), hachís (10,152%) y alcohol (6,02%).

 

 

 

Fuente: levante-emv.com

Autor: Susana Barberá

 

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Según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Minnesota (Estados Unidos) que se ha presentado en la reunión anual de la Asociación Americana de Investigación del Cáncer (AACR) que se está celebrando en Denver (Estados Unidos), una prueba de orina podría indicar el riesgo de cáncer de pulmón en los fumadores. Es más; de acuerdo con las conclusiones del trabajo, los autores podrían haber incluso desvelado por qué el cáncer de pulmón afecta a algunos fumadores y a otros no.

 

En palabras del Dr. Jian-Min Yuan, coautor del estudio, “un historial de tabaquismo siempre se ha considerado un indicador del cáncer de pulmón, pero esto no es muy exacto en realidad. El tabaquismo aumenta el riesgo, pero la cuestión es por qué afecta a algunas personas y a otras no”.

 

Los autores plantearon como hipótesis que la presencia del metabolito NNAL en la orina de los pacientes podría predecir el riesgo de cáncer de pulmón. Este metabolito induce el cáncer de pulmón en animales de laboratorio, aunque aún no se ha estudiado su efecto en humanos.

 

Para ello, los investigadores recopilaron datos de 18.244 hombres del Estudio de Cohorte de Shanghai y 63.257 hombres y mujeres del Estudio de Salud China en Singapur. Además realizaron entrevistas personales para evaluar los niveles de tabaquismo, la dieta y otros factores del estilo de vida y recogieron muestras de sangre y orina de más de 50.000 pacientes.

 

Para evaluar el impacto de NNAL, los investigadores identificaron a 246 fumadores que habían desarrollado cáncer de pulmón a posteriori y a 245 fumadores que no pasaron por la enfermedad durante los 10 años siguientes a la entrevista inicial y a la recogida de muestras de orina.

 

Los niveles de NNAL en la orina se dividieron en tres grupos. En comparación con aquellos con los niveles más bajos, los pacientes con un nivel medio de NNAL tenían un 43% más de riesgo de cáncer de pulmón, mientras que los que tenían los niveles más elevados tenían dos veces más riesgo de cáncer de pulmón después de tener en cuenta el efecto del número de cigarrillos al día, los años de tabaquismo y los niveles de cotinina –metabolito de la nicotina– en la orina.

 

Los niveles de nicotina en la orina también se tuvieron en cuenta. Aquellos con los niveles más elevados de nicotina y NNAL tenían 8,5 veces más riesgo de cáncer de pulmón en comparación con los fumadores que tenían los niveles más bajos después de tener en cuenta los antecedentes de tabaquismo.

 

Como concluye el Dr. Yuan, “el tabaquismo conduce al cáncer de pulmón, pero existen alrededor de 60 posibles carcinógenos en el humo del tabaco y la exactitud con la que identifiquemos a los componentes responsables posibilitará una predicción mejor de los riesgos”.

 

 

Fuente: JANO.es

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Cada vez son más los adolescentes que acuden a Proyecto Hombre (Cádiz) para comenzar una terapia de desintoxicación. En 2008 un total de 1.500 familias solicitaron ayuda para sus hijos, enganchados a edades tempranas al alcohol, cannabis y a otro tipo de estupefacientes. Más del 50% de los jóvenes que consumen drogas estudian y proceden de familias totalmente “normalizadas”, principalmente de clase media, tienen una media de edad de 17 años y son varones.

 

Este es el perfil de los adolescentes tratados en Proyecto Hombre, según se desprende de un estudio presentado ayer, realizado sobre una muestra de 1.467 familias y 1.079 chicos y chicas de entre 15 y 22 años que iniciaron el tratamiento el año pasado. José Luis Sancho, miembro de la asociación, explicó que estos jóvenes no son adictos, pero sí tienen “un consumo abusivo de sustancias”, que “está convirtiendo su vida en algo cada vez más problemático” y “no les permite madurar”.

 

La edad media de los chavales es de 17,3 años y el 63,5% son menores, mientras que un 78,3% son hombres y un 21,7% mujeres, lo que, según Sancho, se justifica en que “los chavales son más impulsivos” y en ellos se manifiestan más conductas de riesgo. Un 53,8% de los atendidos estudia, un 19% trabaja, un 2,5% estudia y trabaja y un 23,9% no tiene ocupación. En un 52,9% de los casos viven con ambos progenitores, el 26,2% con su madre y sólo un 4,9% reside con su padre.

 

La demanda de asistencia es principalmente por consumo de cannabis (69,6%) y en menor medida por cocaína (18,3%), alcohol (4,5%), disolventes (3,2%) y heroína (2,2%), aunque el 73% de los tratados es policonsumidor.

 

El consumo de los adolescentes es “esencialmente recreacional”, asociado al ocio, según Sancho, quien señaló que en la mayor parte de los casos consumen cannabis de lunes a jueves y los fines de semana también alcohol y otras sustancias. No obstante, esto cambia dependiendo de la edad y, así, en los menores de edad el cannabis es el principal consumo y la cocaína aparece en un porcentaje bajo, y en los mayores de 18 años, la demanda de cannabis baja hasta el 45% y la cocaína aumenta a un 30%.

 

En la mayoría de los casos el consumo de drogas va acompañado de fracaso escolar y otros tipos de conducta en casa como falta de comunicación con los padres. Sancho aseguró que no se puede concluir que esté disminuyendo la edad de consumo, pero sí que está aumentando la demanda de ayuda por parte de las familias.

 

 

Fuente: diariodecadiz.es

Autor: C. Herrera

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