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Posts Tagged ‘Alucinógenos’


El Ministerio Holandés de Sanidad ha anunciado la prohibición de la producción y venta de setas alucinógenas frescas, medida que entrará en vigor a partir del próximo 1 de diciembre. Hace ahora un año, varios incidentes provocados por el consumo de estos hongos provocaron que una mayoría de los diputados del país solicitara su prohibición.

 

En octubre de 2007, la coalición de Gobierno formada por laboristas, democristianos y calvinistas anunció que estaba estudiando esta medida. Tras constatar el incremento en el consumo de estos hongos, Sanidad adelantó entonces que la ingesta de setas frescas alucinógenas “puede inducir una actitud impredecible y llena de riesgos”. De esta forma, se prohíbe la venta de todo tipo de setas alucinógenas, ya que el comercio de estos hongos secos ya estaba prohibido, indicó un comunicado oficial.

 

Con la aprobación de la medida, Holanda desestima los argumentos de los productores de setas alucinógenas, que advertían de que su prohibición trasladaría la venta al mercado negro.

 

Los vendedores aseguraban que estas setas, de venta regulada en Holanda desde hace más de 15 años, “no causan problemas” y se oponían a aprobar una prohibición “basada en incidentes”.

 

En marzo de 2007, una turista francesa se lanzó desde un puente de Amsterdam después de consumir setas alucinógenas, si bien no se pudo determinar que su acción fuese causa directa de la ingesta de ese producto.

 

Los hongos alucinógenos contienen sustancias como psilocibina, psilocina, baeocistina o muscimol, que tienen propiedades psicoactivas. Hay varios tipos de “setas mágicas”, pero las más conocidas son las Psilocybe.

 

La responsable de las alucinaciones que producen es la psilocibina, un análogo del neurotransmisor serotonina, muy relacionado con las emociones y la percepción sensorial. Al unirse a los mismos receptores, la psilocibina provoca efectos psicodélicos similares a los del LSD, además de extroversión y otros efectos físicos como sudoración intensa.

 

Además de en hongos como la “Salvia divinorum”, la “Mitragyna speciosa” o la llamada “rosa lisérgica” (“Argyreia nervosa”), los alucinógenos naturales se pueden encontrar en el peyote (un pequeño cactus mexicano) y en algunas especies animales como sapos y peces. El consumo de los psicotrópicos de origen vegetal ha aumentado de forma alarmante, según el último informe del Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías.

 

 

Fuente: elmundo.es

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La “salvia mágica” proviene de la familia de las salvias o las mentas. Su nombre científico es salvia divinorum. Popularmente se la conoce como “ska pastora”, “ska María” o “hierba María”. Los chamanes mazatecos o shinahes de Oaxaca la han usado tradicionalmente de manera ritual y terapéutica, tanto en ritos adivinatorios como de curación de problemas digestivos, dolor de cabeza, reumatismo y anemia. Su consumo habitual potencia la intensidad de los sueños.

 

Entre 1951 y 1962, el antropólogo estadunidense Robert Gordon Wasson estudió el uso y los efectos de la planta. Caracterizó el estado que se alcanza al mascarla como un cuadro que bien podría describirse como psicodélico. Wasson sospecha que la salvia divinorum fue la droga que los aztecas llamaban “pipiltzintzintli”.

 

La doctora y terapeuta catalana Helen Flix cree que la verdadera función de la salvia divinorum, mascada a nivel ritual, es otorgar lucidez y claridad mental, para ver y solucionar los problemas personales del momento.

 

El filósofo y etno-farmacólogo Terence McKenna, habló de “una experiencia muy rara e intensa, que asusta incluso a los mejores pilotos”.

 

“Su efecto alucinatorio es corto, pero fuerte, y no se puede conseguir con ninguna otra sustancia vegetal o sintética”, dice a Apro el farmacólogo Tibor Harrach. “Los consumidores encuentran fascinante el hecho de verse despreocupados de la realidad que los rodea, y de poder viajar a través del tiempo, lo que tal vez sea un motivo tradicional de uso para los indígenas”, aclara.

 

Los indígenas mazatecos mascan las hojas frescas de la salvia divinorum. La beben en infusiones. Toman el jugo de las hojas machacadas. En Europa y Estados Unidos muchas personas fuman las hojas o el extracto que se obtiene de ellas. El efecto es diferente. “Aquí la usan para acceder a un cambio de conciencia, por placer, por motivos hedonísticos”, sostiene Harrach.

 

A la hora de observar los efectos, no sólo la sustancia juega un papel importante sino también la forma en que se consume. Por ejemplo, si se la masca o se la fuma. “Otra diferencia esencial es la actitud, la motivación, y también el entorno en que se consume”, explica Harrach. “Cuando los indígenas lo hacen, a lo largo de generaciones, el entorno y la motivación son diferentes a los del consumidor adolescente que aquí prueba salvia divinorum en su casa. Cuando el efecto se va, más bien se lo reflexiona de manera intelectual, buscando un significado que los chamanes perciben naturalmente.”

 

Drogas naturales

 

La Oficina Europea de Observación de las Drogas, con sede en Lisboa, verifica un crecimiento en el interés por las drogas biogenéticas. En Alemania son los adolescentes quienes más se pliegan a las drogas naturales. Los motivos, a juicio del farmacólogo Harrach, son diversos:

 

A comienzos de los setenta muchos jóvenes europeos, inspirados por el movimiento hippie, salieron a viajar por el mundo. Así conocieron sustancias que, de regreso a Europa, empezaron a ser consumidas en pequeños círculos. Las investigaciones posteriores, plasmadas en libros, en la prensa o en Internet, han tenido un efecto catalizador.

 

“El interés general de los jóvenes europeos por tales rituales aumenta, porque uno crece aquí en un mundo muy tecnificado, científicamente desposeído de magia, en el que todo es de algún modo explicable”, señala Harrach.

 

“El deseo crece al leer que estas sustancias pueden llevar a otro mundo, a un mundo que no se puede explicar con los medios que uno ha aprendido en la escuela o la universidad”, explica.

 

La salvia divinorum tiene intensos efectos psico-activos. Dependiendo de la persona y del tipo y grado de consumo, puede producir hilaridad y euforia, picos de intensidad y de terror. La sobredosis ocasiona pérdida de conciencia y control sobre el cuerpo. Al igual que ocurre entre los consumidores, entre los científicos también hay discrepancias.

 

“Su consumo no sólo puede producir alucinaciones, sino también fuertes psicosis, y puede causar la pérdida completa de la capacidad de control”, sostiene Sabine Bätzing, a cargo de la oficina del gobierno federal de Alemania que se dedica a la problemática.

 

“No tengo conocimiento de que existan informes que consignen daños por consumo de salvia divinorum”, replica, sin embargo, Harrach. “Los hospitales o estaciones de atención de fármaco-dependientes casi no consignan casos de intoxicación con salvia divinorum, en contraste con otras sustancias. No la considero particularmente peligrosa, pero creo que es importante saber más acerca de la sustancia, sobre todo cuando la consumen jóvenes que nunca antes han tenido experiencia con sus efectos, y además fuera de entornos sociales, como ocurre en los rituales en México.”

 

La mayoría de las plantas psico-activas crecen libremente en el jardín. Pero la prohibición abarca sólo a los así denominados “hongos mágicos”, que entre los adolescentes alemanes encuentran hoy una demanda superior a la del éxtasis. A pesar del fallo judicial de Frankfurt, la salvia divinorum puede conseguirse todavía sin problemas en Internet. Encargándola por e-bay, el consumidor la recibe cómodamente en su casa.

 

La regulación jurídica es compleja y poco clara. La “salvia mágica”, al igual que otras drogas naturales, no está sujeta a control internacional. Su comercialización está prohibida en Australia, Finlandia, Dinamarca, Suecia y España.

 

Sin embargo, el fallo del tribunal de Frankfurt podría tener consecuencias a nivel político. Es posible que ahora las autoridades alemanas avancen hacia la penalización legal del consumo de la planta.

 

El tribunal de Frankfurt cree que la venta al público de “salvia mágica” contraviene reglas establecidas en la ley de medicamentos. La defensa del comerciante berlinés, a cargo de la abogada Natalie von Wistinghausen, argumentó que la salvia divinorum no es un medicamento, ya que no trata ningún dolor o afección.

 

“La salvia divinorum es un medio para obtener placer, tal como el alcohol”, sostiene Harrach. “Creo que es un fallo equivocado, que demuestra lo incapaz que se encuentra la justicia alemana, frente a un antiguo ritual mexicano.

 

Lo único que se les ha ocurrido es sostener que se trataría de un medicamento no permitido y por lo tanto ilegal. Para los criterios válidos en Alemania esto es absurdo. La justicia reacciona con automatismo, sin querer enfrentarse con el significado que tiene en México, el que tiene aquí, y el que podría tener dentro de un diálogo intercultural entre Europa y Mesoamérica. En Europa hay miedo de aceptar otras drogas embriagantes más que el alcohol.”

 

La droga buena

 

Los curanderos tradicionales en el pueblo de Xochipila, Guerrero, reconocen la diabetes por el sabor de la orina o de la sangre. En caso de corroborar su sospecha, elaboran un brebaje, el “agua de uso”, compuesto de varias plantas medicinales al que se añade maíz, que se da a beber al paciente.

 

Un equipo de investigadores de la Universidad de Bonn, respaldados por colegas de la UNAM, anunció en 2003 que había comprobado la efectividad de las plantas allí utilizadas para tratar la diabetes tipo II.

 

El investigador Helmut Wiedenfeld, a cargo del proyecto, observó durante algún tiempo la labor de los chamanes. Aisló componentes de la planta. Administró con éxito a ratas un preparado seco del procedimiento. Finalmente, Wiedenfeld anunció la futura instalación de una fábrica en México, a fin de producir el medicamento.

 

Recalcó que los indígenas de la zona recibirían una garantía de la compra de las plantas. En la actualidad mantiene conversaciones con dos empresas farmacéuticas interesadas en el proyecto, una de ellas, de capitales austriacos.

 

La primera controversia surge frente a la posibilidad de patentar la planta o el procedimiento farmacológico, si se tiene en cuenta que el proceso de obtención del medicamento se inspira en la medicina tradicional.

 

“El derecho de patentes es muy complicado”, dice Wiedenfeld a Apro. “Aquí no se puede patentar una planta. Incluso, si fuera posible, yo no lo haría, por cuestiones éticas. Si usamos una planta mexicana, debe seguir siendo un asunto mexicano. Yo no puedo sacar una planta de un país y patentarla en otro. Lo que sí se puede patentar son determinados procesos de producción, por ejemplo, un determinado extracto. Esto se puede y se debe patentar, para que el preparado que se produce no pueda ser imitado o copiado. Si no fuera así, tampoco se encontraría una empresa que quisiera sumarse al proyecto.”

 

Wiedenfeld, junto con el investigador de la UNAM, Adolfo Andrade Cetto, desean patentar, en México y en Alemania, el procedimiento a través del cual se puede producir un determinado extracto.

 

“Un conocimiento tradicional, que es bueno en general, si se patenta, se convierte en propiedad exclusiva. Este es el problema central”, dice a Apro Christian Wagner, coautor del libro Grüne beute (“Botín verde”). Allí se analiza el modo en que muchos consorcios farmacológicos y universidades del mundo desarrollado realizan estudios de bioprospección de la biodiversidad en el Tercer Mundo, acumulando conocimiento tradicional y etno-botánico, que casi indefectiblemente se traduce en ‘biopiratería’.

 

Mientras que la ganancia para los consorcios farmacéuticos o cosmetológicos es inmensa, la participación de las comunidades de origen en los beneficios es nula. A Wagner le tocó consignar en el libro el trabajo de Wiedenfeld. “En ese sentido, el chamán fue muy útil: esa es la crítica”, señala. “Pero también hay aspectos positivos. Desde el comienzo trabajó con el chamán y en ese sentido no es ningún robo, ninguna piratería, sino una cooperación. Wiedenfeld quiere participar de los beneficios a la gente de la que ha obtenido el conocimiento.”

 

De construirse la fábrica, los indígenas de la zona obtendrán una garantía de compra de las plantas. Lo más probable, sin embargo, es que el precio sea fijado por la empresa. La población de origen, a cambio de su conocimiento tradicional, podría verse degradada a la calidad de fuerza laboral barata.

 

Christian Wagner cree que hay que ver qué tipo de contrato se firma, cuánto obtienen los indígenas, y si se los incluye en las negociaciones. “Otros investigadores farmacéuticos de otras universidades no se detienen ni un segundo a pensar sobre el componente social de su trabajo”, señala Wagner. “Se trata de obtener resultados científicos y de patentarlos inmediatamente. De todas formas, hay que ver después qué pasa con las buenas intenciones, debido a la presión comercial de la empresa que pone la fábrica.”

 

Por lo pronto, en las negociaciones que Wiedenfeld lleva a cabo con las empresas farmacéuticas hay acuerdo en que un determinado porcentaje de las ganancias se transferirá hacia México. Pero no a los indígenas, que no tienen personalidad jurídica, sino a la UNAM. Wiedenfeld apunta a que se les compre maquinaria, se equipen sus centros de salud o se mejore la infraestructura. Todavía resta ver si habrá mecanismos concretos de regulación, para que estos beneficios también alcancen a la población de origen.

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A la hora de clasificar las drogas hay diferentes criterios. Esto se debe por una parte, al tratarse de un tema abordado por muchas disciplinas con puntos de vista distintos; por otra, por la propia dinámica del saber científico, asi, nos encontramos con que muchas son parciales o insuficientes. Sobre todo, son los distintos objetivos y criterios los que hacen que se multipliquen las clasificaciones. A lo largo de la historia se han clasificado según su origen (naturales y sintéticas), atendiendo a su estructura química, según su acción farmacológica, atendiendo a las manifestaciones que se producen en el comportamiento de los sujetos y según consideraciones legales y sociológicas.

 

La OMS (Kramer y Cameron, 1975),lo hace ateniéndose a su toxicidad y a la rapidez con que causan dependencia, ateniendo a estos factores:

 

Más peligrosidad

Menos peligrosidad

Las que crean dependencia física

Las que crean sólo dependencia psíquica

Las que crean dependencia con mayor rapidez

Las que crean la dependencia con menor rapidez

Las que poseen mayor toxicidad

Las que poseen menor toxicidad

 

Según estos factores elaboró la siguiente clasificación:

                          Primer grupo: opio y derivados: morfina, heroína, metadona, etc.

                          Segundo grupo: barbitúricos y alcohol.

                          Tercer grupo: coca-cocaina, anfetaminas y derivados.

                          Cuarto grupo: LSD, cannabis y derivados, mescalina, etc.

 

Mientras que desde el punto de vista jurídico, las drogas se han clasificado en legales e ilegales, lo que ha suscitado grandes diferencias por países: según la prohibición, despenalización o legalización de su elaboración, distribución y consumo y según las sanciones en las que incurren quienes trafican con ellas.

 

La clasificación clínica frecuentemente utilizada es la de Chaloult (1971):

  1. Depresores de la actividad del Sistema Nervioso Central (SNC):

Producen una disminución de la respuesta de dicho sistema. Provocan relajación e inducen al sueño. Dificultan la coordinación motora y resultan analgésicas:

a)     Alcohol

b)     Hipnóticos:

1.     Barbitúricos:

a.     De acción ultracorta: Tiopental

b.     De acción corta: Pentobarbital, secobarbital.

c.      De acción intermedia: amobarbital.

d.     De acción prolongada: fenobarbital.

2.     No barbitúricos:glutetimida, metripilon, metaqualona

c)      Ansiolíticos: clorodiacepóxido, diacepan, meprobamato.

d)     Analgésicos narcóticos:

a.     Opio y sus derivados naturales y semisintéticos:

                                                             i.      La morfina, la codeína.

                                                           ii.      La heroína

b.     Los narcóticos sintéticos: meperidina, metadona, oxicodona.

e)     Antipsicóticos: levomepromacina, cloropromacina, trifluoperacina.

f)       Otros: bromuros, antihistamínicos.

 

  1. Estimulantes de la actividad del SNC :

Aceleran el funcionamiento natural del cerebro, suelen producir euforia y energía, pero también taquicardia e insomnio. Disminuyen la sensación de cansancio y de hambre, aumentando también la actividad motora:

 

a.     estimulantes de la vigilancia:

1.     estimulantes mayores: anfetaminas, anorexígenos no anfetamínicos, cocaina.

2.     estimulantes menores: cafeína, nicotina.

3.     otros: clorhidratos de metilfenidato, sulfato de estrictina, aminas simpaticomiméticas.

b.     estimulante del humor (antidepresivos):

1.     Inhibidores del MAO. Tranilcipromina.

2.     No IMAO. Imipramina, desipramina.

 

  1. Perturbadores de la actividad del SNC:

Trastocan el funcionamiento del cerebro, alterando la percepción de los sentidos, pueden llegar a provocar alucinaciones visuales, auditivas, o sensoriales:

a.     Alucinógenos: mescalina, LSD, psilocibina, DOM o STP.

b.     derivados del cannabis: marihuana, hachís, el THC.

c.      disolventes volátiles: colas, esencia, disolventes, éter.

d.     Anticolinérgicos:

1.      alcaloides naturales de la belladona: atropinas, Hiosciamina, escopolamina.

2.      Los productos sintéticos: sernil, ditrán.

e.     Otros:MDA, DMT, DET, DOET, la nuez moscada.

 

Según Schuckit (1989) clasifica las drogas en 8 apartados: depresores del SNC, estimulantes o simpaticomiméticos del SNC, opioides, cannabioides, alucinógenos o psicodélicos, solventes, drogas para contrarrestar otros efectos y otras.

 

Por su parte la clasificación de la segunda edición de American handbook of psychiatry se centra en 10 grupos farmacológicos: opiaceos, psicoestimulantes, fenciclirina y otras arilciclohexilaminas, inhalantes, anticolinérgicos que producen desorientación, incoherencia, alucinaciones y, a veces delirios, alucinógenos clásicos, anfetaminas metiladas y cannabis, tranquilizantes, tabaco, cafeína y alcohol.

 

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Se habló por primera vez de la Salvia divinorum en 1939, cuando un antropólogo mencionó la existencia de una infusión de esta hierba, de características visionarias usada por los chamanes para la adivinación en un pueblo de México. El principio activo de la Salvia divinorum es la llamada salvinorina-A.

 

La Salvinorina-A es un enteógeno disociativo aluginógeno, activo a dosis muy pequeñas, como 0.2-0.5 mg, y por tanto muy potente, siendo superado sólo por el LSD. Siendo el LSD una sustancia sintética, la salvinorina-A resulta ser la droga natural más potente que se conoce hasta la fecha.

 

Las hojas de esta sustancia tradicionalmente se han administrado en forma oral, en infusiones o masticándolas. En Europa y los Estados Unidos recientemente se ha adoptado la modalidad de secar hojas de Salvia divinorum o hacer extractos muy poderosos y fumarlos en bongs o pipas de agua encendidas con mecheros estilo soplete ya que la salvinorina-A tiene una temperatura de vaporización muy alta, por lo que fumarla en un cigarro o pipa convencional con el fuego de un encendedor convencional no sirve de mucho.

 

Si se mastican las hojas frescas, sus efectos inician a los 30 minutos después de la ingestión y se prolongan durante poco más de una hora. Si se fuman secas o en extracto comienzan a surtir efecto a los 30 segundos y declinan pocos minutos después.

 

Efectos psicológicos y fisiológicos

 

La salvinorina-A tiene dramáticos e intensos efectos psicoactivos, que son bastante distintos que los de otros psicodélicos. Experimentos recientes con salvinorin A han mostrado diversos resultados que van desde intensidad y terror alarmantes, hasta experiencias introspectivas muy agradables… Los efectos de la salvinorina-A son muy sensitivos a la luz y a la estimulación sonora. Sus propiedades psicoactivas sólo pueden ser experimentadas en la oscuridad y en silencio, contrariamente a los alucinógenos serotoninérgicos. Sobe sus efectos fisiológicos, únicamente se sabe que provoca un descenso en la temperatura corporal y la presión sanguínea. Puede presentarse un ligero dolor de cabeza el día posterior a la administración. No hay estudios sobre el consumo prolongado.

 

Dosificación

 

Si se fuma, suele utilizarse menos de medio gramo de hojas que equivale a una o dos caladas. En el caso de los extractos, todos suelen ser extremadamente potentes y altamente desaconsejables, sobre todo para principiantes, constituyendo ya en sí una sobredosis considerando que la salvinorina-A pura es uno de los principios activos más potentes, sólo comparable con la LSD, puesto que es activo entre los 0,20 y 0,50 mg. Aún no se ha determinado la cantidad letal, sin embargo, dosis cercanas o mayores a los 0,100 mg pueden resultar altamente peligrosas.

 

 

Fuente: www.ultimatrance.com

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Desde comienzos de marzo de 2008 ha quedado prohibido en Alemania el cultivo y la comercialización de las hojas y tallos de la salvia divinorum

 

El Ministerio federal de Salud informa en el nuevo anexo de la Ley de Estupefacientes que por las sustancias psicoactivas que tiene la planta, que se encuentran entre las más potentes en la flora, el consumo de su hojas, tallos e infusiones o derivados procesados conlleva el riesgo de graves trastornos de la consciencia (delirios, alucinaciones), psícosis y otros trastornos de salud.

 

Se destaca también el potencial de peligro, informes recibidos sobre casos de abuso, la creciente presencia de la hierba en las páginas de la Red, y el creciente número de consumidores. Como no se usa la salvia divinorum en la medicina tradicional, ni en la homeopatía, tampoco se enlista esta hierba entre los estupefacientes que se suministran con previa prescripción de un médico.

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