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Posts Tagged ‘Ansiedad’


Los trastornos por consumo de alcohol (TCA) consisten en la dependencia del alcohol y abuso o uso peligroso de la sustancia. Estos son trastornos comunes y potencialmente letales que imitan y exacerban una amplia gama de enfermedades médicas y psiquiátricas adicionales, que acortan la expectativa de vida en más de una década. Sin embargo, la mayoría de las personas que tienen TCA son difíciles de identificar, dado que posiblemente tengan trabajo y familia y síntomas generales como depresión, tristeza, insomnio, ansiedad u otro tipo de problemas médicos. Los médicos de atención primaria y especialistas pueden ayudar a detectar estos trastornos, instituir intervenciones breves y derivar a los pacientes a un tratamiento más intensivo cuando cabe.

Alcohol-use disorders. The Lancet, 373 (9662):492 – 501, 7 February 2009

 

Fuente: thelancet.com

Autor: Marc A Schuckit

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Son mayoritariamente chicos, de carácter impulsivo y agresivo, con depresión, ansiedad u otro tipo de psicopatología, que, además, abusan del alcohol u otras sustancias. Este es a grandes rasgos el perfil de los adolescentes que acaban quitándose la vida.

El suicidio es la tercera causa de muerte entre los chicos y chicas de entre 11 a 18 años en EEUU, “y estas cifras son similares en el resto de países, como también lo es el hecho de que sean más niños que niñas los que lo hacen. Por ejemplo, entre los 10 y los 14 años, ellos se suicidan tres veces más que ellas; entre los 15 y los 19, cinco veces más, y hasta 10 veces más en el caso de tener entre 20 y 24 años”, ha recordado David Shaffer, profesor de Psiquiatría y Pediatría de la Universidad de Columbia en Nueva York, durante el 8º Curso Internacional de Actualización en Psiquiatría Infanto-Juvenil que se ha celebrado en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Shaffer, uno de los especialistas que más ha investigado sobre suicidio en adolescentes, reconoce que “los niños antes de alcanzar la pubertad saben cómo quitarse la vida pero es muy raro que lo hagan. Sin embargo, cuando alcanzan la adolescencia la ideación suicida es bastante más frecuente, como también lo es el que muchos se autolesionen”, aclara.

Cortarse, sobre todo en el brazo, es la forma más común de autolesión. “La intención no es morir, sino que lo hacen como una forma de liberar tensión y luego se sienten mejor. Muchos lo malinterpretan como intento suicida, pero no es así”, documenta el profesor estadounidense.

Las cifras que maneja el doctor Shaffer son escalofriantes. “El 15% de los jóvenes tiene ideas graves de suicidio y entre un 8% y un 10% ha intentado quitarse la vida”. Para este especialista, la identificación de los adolescentes y jóvenes con riesgo pasa, primero, por el chequeo de los problemas mentales.

“Sabemos que hasta el 68% de los chicos que tienen depresión no está recibiendo tratamiento y que el 80% de los que han hecho un intento de suicido no ha pasado por la consulta del médico. El chequeo sistemático tanto en los colegios como en las consultas de atención primaria ayuda a identificar no sólo a los que tienen patología sino también a los que poseen más posibilidades de quitarse la vida”, defiende.

Precisamente, el profesor Shaffer es el padre del llamado ‘TeenScreen Schools and Communities’ (Test de Adolescentes en Colegios y Comunidades). Este tipo de prueba informatizada se realiza en tan solo 10 minutos. En 35 de los 41 estados de Norteamérica con programas de prevención de suicidio la recomiendan.

Detecta especialmente los casos de depresión, ansiedad, abuso de alcohol y sustancias, pensamientos suicidas y comportamiento. No establece un diagnóstico, pero en el caso de que se intuya un problema se recomienda al alumno que mantenga una entrevista con un especialista. “Otra medida eficaz es formar a los profesores y a los padres para que identifiquen a los menores con más riesgo”, apunta.

Más datos característicos del suicidio en adolescentes son los que hacen referencia al carácter impulsivo de los niños con más tendencia a quitarse la vida, su falta de control de las emociones y la alta carga de estrés emocional que padecen. “Normalmente, hay siempre un factor precipitante en estos casos, igual que en la mayoría de las ocasiones se ocultan para hacerlo y no avisan a sus padres ni a nadie de sus intenciones. Es fundamental saber que estos chicos casi nunca comentan sus intentos suicidas a quienes les rodean”.

También se debe valorar el consumo excesivo de alcohol. “Dos tercios de los chicos de entre 17 y 19 años que se suicidan toman alcohol en exceso. Hay un dato muy significativo respecto a este hecho. Tanto tras la I Guerra Mundial como tras la II, momentos que coinciden con la ‘Ley seca’ y en el segundo caso con mayores restricciones respecto al uso de bebidas alcohólicas, nos encontramos con un descenso muy significativo de los casos de suicidio, tal y como sucedió con los años de lanzamiento del Prozac”, recuerda el experto de Columbia.

Proteger a los adolescentes del suicidio es saber, además, que los “ingresos en los hospitales tras un intento deben estar muy valorados, dado que el contacto con chicos de su edad que hayan intentado quitarse también la vida puede resultar perjudicial. Se dan ideas de cómo hacerlo”. Y todo sin olvidar la “responsabilidad de los medios de comunicación en la difusión de los casos. Cuando Marylin Monroe se quitó la vida, las muertes por suicidio en jóvenes elevaron”, sentencia Shaffer.

 

Fuente: El Mundo (Salud) / PATRICIA MATEY

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«De la enfermedad mental nadie se recupera, es intratable y es contagiosa; hace que las personas que las padecen sean violentas y peligrosas, no llevan una vida normal ni trabajan. Son perezosos, informales e impredecibles». Estos son algunos de los tópicos que rodean a los enfermos que padecen problemas de comportamiento y que la asociación Feafes quiere desterrar con una campaña informativa que en esta edición está especialmente dirigida a los jóvenes.

“Si cuidas el resto de tu cuerpo, ¿por qué no tu mente?” es el lema de la iniciativa que la Asociación de Familiares y Amigos de Enfermos Mentales de Zamora presentó ayer en La Alhóndiga, y a la que asistieron especialistas en psicología, psiquiatría y trabajo social. Las expertas participantes pusieron de manifiesto la importante vinculación que existe entre el cuidado del cuerpo y la salud mental. «Los hábitos saludables en el estilo de vida contribuye de una forma importante a reforzar la salud mental», indicaron desde Feafes.

Uno de los factores de riesgo es el consumo de drogas. Según los datos que maneja la asociación, los fumadores habituales de cannabis tienen un 30% más de posibilidades que los no fumadores de desarrollar esquizofrenia y el abuso de alcohol puede desencadenar trastornos psicóticos y de personalidad, delirios y estados depresivos o de ansiedad.

Los síntomas pasan por un importante cambio de personalidad que se traduce en manifestaciones patológicas como las alucinaciones o delirios, o en conductas anormales como la falta de sentimientos, la apatía o los pensamientos incoherentes. Dejar de salir con la pandilla, encerrarse en el cuarto, descuidar la imagen personal, cambios de humor inesperados, hablar solo, escuchar sonidos o voces son algunos síntomas.

Desde Feafes se anima a los jóvenes a apoyar a las personas con estos trastornos «porque todos somos parte del tratamiento». El primer paso es aconsejar a la persona que visite a su médico de cabecera para hacerse un chequeo, pues un diagnóstico precoz «forma parte de la solución». Hablar con naturalidad de estas enfermedades, al igual que se hace con el resto, contribuye a la recuperación, «pues el rechazo y la discriminación dificultan el tratamiento adecuado».

En esta campaña “Mentalízate” se informa sobre las enfermedades mentales más frecuentes, como esquizofrenia, trastornos de la personalidad, depresión, trastorno bipolar, ansiedad, fobia, trastorno obsesivo compulsivo.

 

Fuente: nortecastilla.es

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Alrededor de una tercera parte de los adolescentes que fuman cannabis regularmente lo utilizan como una medicación en vez de como una droga de ocio, según concluye un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de British Columbia (Canadá) y publicado en la edición digital de la revista Substance Abuse, Treatment, Prevention and Policy (doi:10.1186/1747-597X-4-7).

 

Los científicos, dirigidos por la Dra. Joan Bottorff, realizaron entrevistas personales con 63 adolescentes consumidores de cannabis. De ellos, 20 afirmaron utilizar la droga para aliviar o controlar sus problemas de salud, por lo que, en palabras de la Dra. Bottorff, “la marihuana se percibe por algunos adolescentes como la única alternativa para aquellos que sufren problemas difíciles de salud cuando los tratamientos médicos estándar han fallado o cuando carecen de acceso a una atención sanitaria adecuada”.

 

La mayoría de problemas que los investigadores registraron en estas entrevistas eran emocionales, como la depresión, la ansiedad y el estrés; las dificultades para dormir; los problemas de concentración; y el dolor físico. Las experiencias de los adolescentes con el sistema médico eran, por lo general, negativas.

 

Así, los investigadores hallaron que los jóvenes a los que se les habían recetado Ritalin®, Prozac® o píldoras para dormir no cumplían con el tratamiento debido a la falta de eficacia del mismo o a sus efectos secundarios. De ahí que fumaran marihuana, pero no con el propósito de “colocarse”.

 

Los autores afirman que las necesidades médicas no cubiertas en estos adolescentes son la clave en estos descubrimientos. En contraste con los indeseables efectos secundarios de los fármacos y las terapias legales ineficaces y de larga duración, el cannabis proporcionaba a los adolescentes un alivio inmediato ante una variedad de problemas de salud.

 

Los investigadores también señalan los efectos perjudiciales del cannabis, pero añaden la respuesta que les dio en su entrevista uno de los adolescentes: “No es bueno, pero tampoco lo son ni el McDonald ni muchas otras cosas”.

 

 

 

Fuente: JANO.es

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La báscula puede ser el mayor enemigo de muchas personas, hombres y sobre todo mujeres, que desearían dejar de fumar pero que temen que el abandono del tabaco se traduzca en un aumento de peso que dé al traste con el objetivo de mantener la figura.

 

Sin embargo, y aun reconociendo que ambas situaciones son de algún modo correlativas, los expertos creen que tal circunstancia es fácilmente subsanable si el ex fumador o ex fumadora combina durante los primeros meses el ejercicio físico y una dieta equilibrada. “De ese modo -asegura la especialista en tabaquismo Justa Redondo- la ganancia coyuntural de peso, que está establecida en una media de 2,5 kilos persona, puede ser fácilmente neutralizada”.

 

La preocupación por el aumento de peso como factor inhibitorio a la hora de tomar la decisión de abandonar el tabaco es uno de los aspectos que conforman el programa del VIII Congreso Nacional de Prevencíon y Tratamiento del Tabaquismo, que tendrá lugar en Córdoba entre los próximos días 19-21 de febrero, y del que la Dra. Redondo es presidenta.

 

Las mujeres, los menores de 55 años, y quienes fumaban más de 15 cigarrillos diarios son, según el criterio de esta especialista, los principales candidatos a notar esos kilos de más, cuya génesis empieza a ser conocida ahora. “La falta de la habitual nicotina modifica los procesos termorreguladores y tiene como efecto que se depositen más sustancias grasas en el organismo”, explica esta especialista de la Unidad de Drogas y Adicciones del Instituto Provincial de Bienestar Social de Córdoba y miembro del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT). Otra explicación, complementaria de la anterior, es que a veces aumenta la ingestión de alimentos debido a la recuperación del olfato y el gusto.

 

Junto con la irritabilidad, y provocado por el ansia de nicotina, el aumento de peso es una de las más importantes razones para dudar en dejar de fumar, insiste la Dra. Redondo. “Tales síntomas están relacionados con un síndrome de abstinencia que se presenta escasas horas después de haber dejado el tabaco, aunque alcanzan su cota máxima durante los dos días siguientes y no desaparecen hasta pasado un mes, aproximadamente, si bien el aumento del apetito puede llegar a mantenerse durante meses”.

 

Pero el objetivo bien puede valer un poco de sacrificio. Entre otras razones porque, si bien es cierto que los problemas con el peso inciden más en las mujeres, también lo es que son ellas las que más beneficios obtendrán de un eventual abandono del tabaco. Y no sólo por sus efectos rejuvenecedores, expresados en una mejora del cutis y el retraso en la aparición de arrugas. “Eso puede ser importante, pero sin duda lo principal es que mejorarán todos sus parámetros de salud y de prevención, y no digamos si además están embarazadas”, señala la especialista.

 

En este sentido, recuerda que los hijos de madres fumadoras suelen nacer con un significativo déficit de peso, “aunque basta que se deje de fumar al comienzo de la gestación para que el niño nazca con las mismas características que los de madres no fumadoras”.

 

Indica, asimismo, que la eliminación del tabaco durante la gestación puede prevenir el 5% de las muertes perinatales, un 20% de nacimientos con bajo peso y un 8% de casos de prematuridad.

 

Por otro lado, y por si no fuera suficiente aliciente saber que la retirada del tabaco es el mejor freno contra el cáncer de pulmón y otras patologías respiratorias y cardiovasculares, junto a la mejor manera de ganar en años y calidad de vida, las mujeres que dejan de fumar retrasan también la menopausia hasta la edad en que generalmente aparece en las no fumadoras. “Todo son ventajas -concluye la doctora Redondo-, que deben de ser convenientemente valoradas a la hora de sopesar un factor en cierto modo tan banal y, por otra parte, tan controlable, como es una eventual pelea con la báscula”.

 

 

Fuente: JANO.es

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