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Posts Tagged ‘Drogas Legales’


Vidas como montañas rusas, vidas arruinadas, vidas con un final abrupto y vidas estigmatizadas por el pasado. Ése es el resultado del deporte preferido por muchos famosos al otro lado del charco: el abuso de todo tipo de sustancias, incluidas las que requieren prescripción médica.

 

Políticos, actores, actrices, médicos, cantantes, deportistas, modelos… Ninguna profesión que sea objetivo constante de las cámaras está libre de riesgo. Los casos de adicción de personajes populares salpican las páginas de los diarios de Estados Unidos. A veces son noticias tristes, como la de la prematura muerte del actor Heath Ledger, y otras esperanzadoras, como el relato de Cindy McCain, la esposa del candidato republicano a la presidencia, enganchada durante años a la Vicodina y el Percocet, dos analgésicos opioides.

 

En 1989, a raíz de una operación de la columna para reparar dos vértebras rotas, la señora McCain empezó un tratamiento con narcóticos para evitar el dolor y con el tiempo desarrolló una dependencia a estos fármacos, un inicio común a muchos adictos. Durante unos tres años continuó tomando estos medicamentos, a pesar de no necesitarlos, hasta que sus padres decidieron tomar cartas en el asunto ante los continuos cambios de humor y de conducta de Cindy.

 

Además de éstos, otros síntomas típicos de la adicción a medicamentos son el aumento de prescripciones, que se logran poniendo cada vez más excusas o a través de un camello; letargia, falta de atención, ansiedad, disminución de la frecuencia respiratoria y cardiaca o cualquier intensificación de los efectos colaterales del fármaco del que se abusa. También es característica una actitud defensiva, que puede tornarse agresiva, ante cualquier insinuación de que existe un problema.

 

Según los últimos datos proporcionados por los Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental de EEUU, en los años recientes ha aumentado considerablemente el mal uso de las “drogas legales”. Unos nueve millones de personas las utilizan con fines no médicos.

 

El proceso fisiológico, que desemboca en los casos más extremos en la adicción, es el mismo que ocurre con la heroína, ruina del cantante Kurt Cobain, y varía con la potencia del fármaco y de cómo se emplee. Lo primero que aparece es la dependencia, el consumo de una sustancia para evitar los efectos de su carencia. En el caso de las personas que se inician en la ingesta de narcóticos por prescripción médica, la necesidad de evitar el dolor es lo que incita a su toma.

 

Después, con relativa rapidez, aparece la tolerancia, que se caracteriza por la disminución de la intensidad y duración de la analgesia. “El consumidor necesita entonces aumentar la dosis para alcanzar el efecto deseado”, explica a elmundo.es el psiquiatra Jose Martínez Raga. Un aspecto especialmente relevante en el caso de los opioides, debido a sus efectos colaterales -además de analgesia, producen sedación, náuseas y estreñimiento-. La interrupción del consumo hace que aflore la abstinencia, cuyos síntomas desaparecen con una ingesta mínima del fármaco.

 

La adicción se refiere a la búsqueda y el consumo compulsivo de una sustancia, a pesar de los problemas físicos, mentales y sociales que ésta conlleva. Esta “ultima fase” suele ir acompañada de cierta sensibilización del organismo a la droga, o el aumento de algunos de sus efectos; es decir, emborracharse cada vez con menos cantidad de alcohol.

 

“Dije que era un adicto, no que tuviera un problema. Pago mis facturas, me hago la comida. Funciono”. Ésta es la justificación del más célebre adicto a la Vicodina, el televisivo doctor Gregory House. El problema de la adicción a los opioides es tal en el país trasatlántico que ha trascendido la realidad. El caso de House es el de miles de estadounidenses. Según los Institutos Nacionales de Salud de EEUU, seis millones de ciudadanos consumen analgésicos por razones no médicas y la sobredosis de fármacos se ha convertido en la segunda causa de mortalidad en el país.

 

El problema de los opioides es menos común en nuestro país que en los anglosajones, “ya que allí son el tratamiento de primera elección contra el dolor mientras que nosotros recetamos primero un antiinflamatorio”, apunta Martínez Raga. Pero “en España nos vamos a encontrar con un problema similar en unos años porque se están empezando a comercializar y recetar como primera opción”, añade este especialista. Unas de las primeras víctimas de esta adicción son las pacientes con fibromialgia, que son especialmente vulnerables a ella.

 

Los españoles siguen prefiriendo las benzodiacepinas. Estos fármacos se recetan para tratar el insomnio, la ansiedad o las epilepsias y su uso, según las recomendaciones de la Agencia Europea del Medicamento, no debe sobrepasar las seis semanas.

 

Sin embargo, “el consumidor medio en España los usa durante unos 10 años”, señala Martínez Raga. Las mujeres de mediana edad representan el grupo más nutrido de sus usuarios seguidas por los poliadictos, “que suelen utilizarlos para contrarrestar los efectos de las sustancias psicoactivas (cocaína, etc.) a las que son adictos”. Las cifras, al igual que las registradas en EEUU, “son escandalosas”, asevera este psiquiatra. Se estima que un millón de españoles presenta un problema de consumo crónico de ansiolíticos y que entre un 10-20% los toma de forma esporádica.

 

 

Fuente: elmundo.es

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El médico de la Unidad Asistencial de Drogas en Santander, Javier Santamaría, ha alertado de que el tabaco y el alcohol están implicados en aquellas enfermedades que registran una mayor mortalidad.

 

Santamaría hizo esta afirmación con motivo de su participación en el seminario sobre Atención Primaria de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria (UC) donde habló sobre las drogas legales, concretamente sobre el tabaco y el alcohol. Según Santamaría, estas drogas constituyen “conductas plenamente integradas en la sociedad” pero “existe una gran diferencia entre uso, abuso y adicción”.

 

El sanitario señaló al respecto que tanto el tabaco como el alcohol son “problemas enormes de la sociedad actual” ya que “siempre están implicados en las enfermedades de mayor mortalidad”. Además, alertó sobre el alcohol como una sustancia que “está detrás de los accidentes de tráfico y de los laborales”. 

 

Para controlar el abuso, el sistema sanitario proporciona herramientas para su tratamiento pero, según Santamaría, su efectividad depende de las características de cada persona porque “son pacientes con actitudes complicadas”.

 

El médico de la Unidad Asistencial de Drogas cree que cuando se habla de adicción, el termino ‘recaída’ va implícito. Y de hecho, “muchos piensan que si no hay recaída no hay adicción”. El sanitario ironizó en Laredo que “desgraciadamente en España no hay alcohólicos porque todo el mundo bebe lo normal” pero “a veces lo normal es muchísimo”.

 

Asimismo, afirmó que el médico de Atención Primaria juega un papel “básico” en cuanto a “ver, detectar y tratar una adicción”. “El médico de familia es el primero que detecta el consumo de tabaco y el exceso de alcohol porque somos la puerta de entrada y a veces también la de salida”, manifestó.

 

Santamaría considera que la sociedad y los profesionales de la sanidad deben cambiar su concepto sobre las adicciones. Para el médico, es una enfermedad poco conocida que los profesionales no están acostumbrados a tratar. Hizo hincapié en la modificación de la conducta de los pacientes afectados. En este sentido explicó que el tabaco y el alcohol por ser legales “no significa que no sean dañinos”. Y añadió que en muchos casos modifican conductas como cambios de hábitos o de dietas, por lo que “es primordial que el paciente tome parte activa para solucionar su enfermedad”. 

 

Fuente: Europa Press

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El País Vasco está en plena ebullición de fiestas veraniegas. Ferias, verbenas y conciertos se suceden con un invitado común: el alcohol. Y es en estos escenarios donde muchos adolescentes tienen sus primeros escarceos alcohólicos. Además, en la mayoría de los casos el consumo de bebidas no se queda en un flirteo esporádico. Este fenómeno es especialmente grave en Euskadi, ya que según los últimos estudios, los vascos son los jóvenes que antes empiezan a beber. Además, dicha comunidad autónoma no solo encabeza el ranking de precocidad: también ostenta el primer puesto en cuanto a consumo de alcohol.

 

El último estudio del Observatorio Nacional sobre Drogas constata una realidad preocupante. El 85,1% de los estudiantes de Secundaria de entre 14 y 18 años reconoce haber bebido alguna vez en su vida, mientras que el 81,2% lo ha hecho en el último año. Destaca especialmente el 70,8% que no tiene reparos en admitir que ha ingerido alcohol en el último mes, un porcentaje que Euskadi supera ampliamente, ya que se encuentra en primer puesto, casi 13 puntos por encima de la media nacional.

 

La edad de inicio en esta droga social también es especialmente alarmante. Mientras que el promedio del país es de 16,7 años, los vascos se toman las primeras consumiciones a los 15,2, un dato que se mantiene estable desde el año 2000, según el informe Euskadi y drogas 2008 elaborado por el departamento vasco de Asuntos Sociales.

 

Precisamente, esta semana la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, alertó de la cada vez más temprana inmersión en esta dinámica, que algunos informes sitúan ya en los 13,8 años. Tampoco son alentadores los datos de consumo respecto a la población general. El 95,1% de los vascos de entre 15 y 64 años reconoce haber probado el alcohol alguna vez en su vida, el 82,3% admite haberlo hecho en el último año y el 67,1% en el último mes, Y casi un 15% tiene la costumbre de beber a diario. La media nacional se sitúa en todos lo casos por debajo de estas cifras.

 

Los expertos también advierten de que las pautas de consumo están cambiando. Se ha pasado del ‘modelo mediterráneo’, que se caracteriza por beber durante las comidas, al ‘modelo anglosajón’, en el que la ingesta se produce de forma intensa en cortos periodos de tiempo, como el fin de semana. Y es ésta una tendencia bien clara: entre los estudiantes de 14 a 18 años, ha descendido el consumo en el último año del 82,7 de 1994 al 74,9% de 2006, y en el último mes de 75,1 al 58%, pero las borracheras prácticamente doblaron su incidencia.

 

El consumo regular ha sido sustituido por la ingestión compulsiva. En Euskadi, el porcentaje de bebedores de riesgo en fin de semana es del 16,3% en 2008, la segunda tasa más elevada desde 1992 -sólo superada por el 17,4 de 2004-. El principal riesgo de esta nueva conducta reside en que puede provocar tolerancia al etanol y desencadenar daños irreversibles en el cerebro.

 

El consumo en España ha bajado ligeramente en los últimos años. De los 99,8 litros por persona ingeridos en 1996 se ha pasado a los 93,8 de 2004. Sin embargo, las conductas peligrosas, como las borracheras, se han afianzado: el 58,3% de los vascos de entre 15 y 24 años manifiesta comportamientos de riesgo los fines de semana. Además, los expertos advierten ante la escasa percepción que tiene la juventud de que este consumo pueda ser perjudicial para su salud.

 

Sólo el 64,8% de los vascos consideran esta conducta muy o bastante grave, más que en 2004 ó 2006, pero muy por debajo del 76,9% que lo definía de esta forma en 1998. La conclusión es clara: las drogas legales aún gozan de cierta clemencia social por parte de un importante sector de la población. Buena muestra de ello es que la cerveza, el vino, la sidra o los licores son bebidas perfectamente integradas en la sociedad y habituales en cualquier reunión.

 

Así, cerveza y sidra encabezan las preferencias diarias de hombres y mujeres, seguidos del vino y el champán. Sin embargo, los fines de semana se dispara el consumo de los combinados o los licores de fruta, cuya ingesta es más peligrosa que las bebidas tradicionales, ya que potencian la intoxicación.

 

Pero el aspecto más peligroso del alcohol es, sin duda, cuando va asociado a la conducción. Se calcula que la ingesta abusiva de bebidas alcohólicas está detrás de entre el 30 y el 50% de los accidentes mortales y de un tercio del total de los siniestros ocurridos en las carreteras. Todos los años fallecen en España 1.500 personas en accidentes provocados por este motivo y casi un millar de ellos son jóvenes. Teniendo en cuenta que el 43% de los casos sucede en fin de semana o en días festivos, la ecuación cuadra: alcohol, fiestas y conducción forman una combinación mortal.

 

En el País Vasco, los accidentes con fallecidos se redujeron en el último año del 86 al 70, un 9% menos (59% si se toma como referencia 2003); pero este buen dato esconde una realidad preocupante, ya que el número de positivos por alcoholemia tras un siniestro ha crecido en 2008.

 

El objetivo a largo plazo que se ha marcado la Dirección de Drogodependencias del Gobierno Vasco es erradicar el consumo en menores de edad de cualquier droga, sea ésta legal o ilegal. Las campañas están abiertas en todos los frentes.

 

Evitar la venta a los adolescentes, proponer actividades de ocio alternativas, informar durante las fiestas municipales a los jóvenes de los peligros que entraña este hábito o lanzar programas en universidades y autoescuelas son algunas de las iniciativas.

 

Como meta a más corto plazo, las autoridades aspiran a retrasar la edad de inicio en el consumo. Hasta el momento, el mensaje parece no haber calado.

 

Fuente: DiarioVasco.com

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Los anuncios de bebidas alcohólicas, en prensa, incumplen los códigos de autorregulación del sector e incluso bordean la legalidad vigente. Esta es la principal conclusión de un estudio realizado por la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC) a partir del análisis de 4.800 anuncios aparecidos en diarios y revistas.

 

La AUC se muestra especialmente crítica en el caso de la cerveza, que es la bebida preferida en verano y la más anunciada en televisión. “No hay una legislación de peso, y aunque el código de autorregulación incluye más medidas, no se cumplen”, aseguró Ángeles Pérez, responsable del estudio.

 

De los 4.800 anuncios en diarios y revistas analizados entre enero y mayo:

 

         Más de 3.000 no indican la graduación de la bebida ni la recomendación al consumo moderado.

         Más de 600 asocian el consumo de alcohol con el éxito.

         Más de 170 lo asocian con propiedades terapéuticas, sedantes o estimulantes

         Más de 190 estaban ubicados en portadas y contraportadas.

 

Hay que recordar que en España las leyes prohíben la publicidad en televisión de bebidas alcohólicas de más de 20 grados, limitan su publicidad indirecta y el uso de ciertos argumentos  como asociar el consumo con el éxito profesional y social o atribuir a estas bebidas propiedades terapéuticas. Aunque estas restricciones no se están llevando a cabo.

 

En el caso de la televisión, la asociación critica que existen multitud de piezas televisivas en las que se asocia la cerveza con la buena salud, la tradición de la dieta mediterránea y las actividades sociales. Además, se utilizan formatos que difieren de la publicidad tradicional. La AUC denuncia, además, que las empresas busquen un posicionamiento de la cerveza como bebida refrescante y alimenticia, minimizando su carácter alcohólico y aprovechado cierta confusión entre las versiones clásicas, mixers, sin, 0,0 o light de la misma marca de cerveza.

 

Asimismo, la misma Ley General de la Publicidad prohíbe anunciar bebidas alcohólicas en lugares donde no esté permitida su venta o consumo, aunque según el estudio esto no se cumple. La AUC denuncia, además, que existe una relación muy estrecha entre la publicidad de alcohol y el patrocinio de actividades como las musicales y deportivas, con gran influencia entre los jóvenes, lo que contraviene el espíritu de la Ley. “Constantemente vemos en partidos de baloncesto o de fútbol anuncios de bebidas alcohólicas en vallas”, dijo Ángeles Perez.

 

Ante estos últimos estudios, la AUC reclama una regulación más firme de la publicidad de bebidas alcohólicas, que convierta en norma legal muchas de las normas autoimpuestas por las propias marcas y suponga una menor presión promocional hacia los menores y adolescentes por parte de los fabricantes, que deberían identificar claramente la naturaleza publicitaria de sus mensajes y no recurrir a argumentos de salud y nutricionales.

 

Fuente: Publico.es

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