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Posts Tagged ‘Estres’


Alrededor de una tercera parte de los adolescentes que fuman cannabis regularmente lo utilizan como una medicación en vez de como una droga de ocio, según concluye un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de British Columbia (Canadá) y publicado en la edición digital de la revista Substance Abuse, Treatment, Prevention and Policy (doi:10.1186/1747-597X-4-7).

 

Los científicos, dirigidos por la Dra. Joan Bottorff, realizaron entrevistas personales con 63 adolescentes consumidores de cannabis. De ellos, 20 afirmaron utilizar la droga para aliviar o controlar sus problemas de salud, por lo que, en palabras de la Dra. Bottorff, “la marihuana se percibe por algunos adolescentes como la única alternativa para aquellos que sufren problemas difíciles de salud cuando los tratamientos médicos estándar han fallado o cuando carecen de acceso a una atención sanitaria adecuada”.

 

La mayoría de problemas que los investigadores registraron en estas entrevistas eran emocionales, como la depresión, la ansiedad y el estrés; las dificultades para dormir; los problemas de concentración; y el dolor físico. Las experiencias de los adolescentes con el sistema médico eran, por lo general, negativas.

 

Así, los investigadores hallaron que los jóvenes a los que se les habían recetado Ritalin®, Prozac® o píldoras para dormir no cumplían con el tratamiento debido a la falta de eficacia del mismo o a sus efectos secundarios. De ahí que fumaran marihuana, pero no con el propósito de “colocarse”.

 

Los autores afirman que las necesidades médicas no cubiertas en estos adolescentes son la clave en estos descubrimientos. En contraste con los indeseables efectos secundarios de los fármacos y las terapias legales ineficaces y de larga duración, el cannabis proporcionaba a los adolescentes un alivio inmediato ante una variedad de problemas de salud.

 

Los investigadores también señalan los efectos perjudiciales del cannabis, pero añaden la respuesta que les dio en su entrevista uno de los adolescentes: “No es bueno, pero tampoco lo son ni el McDonald ni muchas otras cosas”.

 

 

 

Fuente: JANO.es

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Estudios presentados en el marco del VII Congreso Internacional de la Sociedad Española para el estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), que se celebró en Benidorm, advierten de que los trastornos de ansiedad en los adolescentes fomentan el consumo de drogas.

 

Un estudio realizado por especialistas de varias universidades, sobre escolares de 15 a 17 años de las provincias de Alicante, Murcia, Castellón, Madrid y Oviedo, concluye que los adolescentes con ansiedad social son más propensos al consumo de drogas porque pueden “recurrir al alcohol y otras sustancias como forma de desinhibición” y porque su “déficit asertivo puede dificultar el rechazo de la droga”. Por otro lado, otro análisis efectuado entre adolescentes de 12 y 13 años de edad relaciona la impulsividad y ansiedad de los escolares con el inicio en el tabaquismo. Ambos estudios proponen medidas de intervención preventiva.

 

El problema es de doble filo y los expertos además han hecho hincapié en “el muy importante aumento de los trastornos de ansiedad en jóvenes y adolescentes por culpa de las drogas”, en palabras del presidente de la SEAS, Antonio Cano: “cada vez hay más consultas de jóvenes con trastornos provocados por el consumo de drogas y sustancias estupefacientes”.

 

Asimismo, el congreso ha desvelado el “alarmante” aumento del consumo de tranquilizantes en la población española, que llega a duplicar el de países como Alemania y Holanda. Según Antonio Cano, el 15,5 por ciento de los españoles consumen tranquilizantes o antidepresivos a lo largo del año, una tasa que es todavía superior en el caso de personas con pánico, con una media del 52 por ciento.

 

Fuente: diarioinformacion.com

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La Sociedad Española para el estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) reclama a la administración que incorpore la figura del psicólogo en Atención Primaria y exige un aumento de las plantillas de los centros sanitarios públicos ante la falta de personal para atender a la creciente cantidad de pacientes con trastornos de estrés y ansiedad. Esta es una de las principales reivindicaciones extraídas del séptimo congreso internacional que la SEAS celebró en Benidorm y que reunió a más de 300 expertos de diferentes países.

 

El presidente de la sociedad, Antonio Cano, apuntó que las carencias del sistema público sanitario incluso pueden conllevar una “cronificación del problema”. El paciente, que no siempre es derivado a tiempo al especialista, no puede ser atendido con la frecuencia necesaria o no es tratado por personal específicamente cualificado, entra en la dinámica de acudir reiteradamente a urgencias y recibir medicación, agrandando un problema que en principio podría ser menor y se convierte en un trastorno.

 

El presidente aludió a la necesidad de realizar un estudio como el que se ha efectuado en el Reino Unido, donde “han decidido contratar de repente a cinco mil psicólogos nuevos y formar a otros cinco mil enfermeros ya como cooterapeutas, porque es más rentable que el gran gasto” sanitario, farmacéutico y de seguridad social que generan los trastornos de ansiedad y estrés, en forma de consumo de fármacos, bajas laborales o jubilaciones anticipadas.

 

Antonio Cano apuntó a la “imposibilidad” de realizar un tratamiento efectivo en la actualidad en los centros públicos. “Según estudios empíricamente validados el mínimo necesario para que el paciente supere mínimamente el trastorno son 12 sesiones de una hora con una frecuencia de una vez por semana”, algo que en el sistema sanitario público es inviable, ya que con suerte el paciente será atendido “durante 15 minutos, una vez cada mes y medio”.

 

Fuente: diarioinformacion.com

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El rector de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, Jesús Rodríguez Marín, inaugura el pasado 18 de septiembre, a las 10 horas, en el Hotel Meliá de Benidorm el VII Congreso de la Sociedad Española de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), en el que colabora la UMH. Junto a él, estuvieron presentes el presidente de SEAS, Antonio Cano Vindel, y la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Benidorm, Ángela Barceló.

 

 

Uno de los objetivos de la SEAS es promover el desarrollo de actividades científicas y profesionales centradas en el estudio de la ansiedad, el estrés y las áreas relacionadas con ellas. Con ello, se pretende crear un foro de intercambio multidisciplinar, desarrollar e impulsar la investigación, conocer los nuevos avances científicos, compartir experiencias profesionales y formar a los nuevos especialistas.

 

 

Además, el encuentro reunió a profesionales de la Psicología, la Psiquiatría, la Medicina, la Biología, la Farmacología, la Pedagogía y ciencias afines.

 

El Congreso, que se celebró hasta el pasado sábado, 20 de septiembre, coincidió con la XVIII Reunión Anual de la SEAS. 

 

Fuente: eselx.com

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ESTRÉS ADOLESCENTE


Estudios psicológicos afirman que, una de las épocas en la vida de los humanos en las que más estamos sometidos a situaciones de estrés es durante la adolescencia, y es que la transición desde la infancia al ser adulto es muy complicado. Sobre todo porque empiezan a vivir situaciones propias de una persona mayor, sin tener todavía los recursos necesarios para superarlas con éxito.

 

Según un estudio llevado a cabo por un grupo de científicos de la Universidad de Michigan Ann Arbor, una tercera parte de los adolescentes norteamericanos experimentan estrés motivado por “las enormes expectativas de sus padres y la sociedad” y dos tercios experimentan síntomas del estrés al menos una vez a la semana. Un adolescente que todavía carece de la capacidad de vencer su estrés corre el riesgo de sufrir depresión o ansiedad u otra enfermedad, o de intentar paliarlo con métodos peligrosos como las drogas o el avestrucismo.

 

Por muy seguros de si mismos que nos quieren hacer creer que sean nuestros hijos adolescentes, en el fondo se mueven muchas veces en un gran mar de dudas e inseguridades. Estos son algunos de ellos:

 

  • Exigencias y fracasos académicos
  • Pensamientos negativos sobre ellos mismos
  • Cambios en su cuerpo. La pubertad
  • Problemas con compañeros del instituto o acoso escolar
  • Vivir en un barrio problemático
  • Problemas de pareja de sus padres – peleas, separación o abusos
  • La muerte de un ser querido o un mascota
  • Una mudanza o un cambio de centro escolar
  • La realización de demasiadas actividades
  • Problemas económicos en la familia
  • Cómo reconocer el estrés adolescente

 

No debemos esperar que nuestros hijos nos expliquen que estén estresados, porque probablemente ni ellos mismos sepan qué les pasa. Por este motivo, debemos estar alertos ante la presencia de algunos de los siguientes síntomas del estrés:

 

  • Agotamiento y cansancio crónico con sensación de malestar
  • Excesiva auto-crítica
  • Sensación de persecución
  • Cinismo, irritabilidad y negatividad
  • Brotes de furia por motivos aparentamente triviales
  • Enfado cuanto les exigimos algo
  • Insomnia
  • Dificultad respiratoria
  • Sensación de inútil
  • Tendencia a correr mayores riesgos
  • Suspicacia
  • Como ayudar a un adolescente estresado

 

Lo primero es ayudarle a reconocer que necesita ayuda – nada sencillo en el caso de los adolescentes que suelen pensar que son más que auto-suficientes y saben más que nosotros. Requiere paciencia y ciertas dotes de comunicación lograr primero, que nos escuchen y segundo, que nos hagan caso. Por eso es muy importante hacerles comprender que respetamos los motivos por su estrés y queremos ayudarles a superarlo, que tenemos completa confianza en su capacidad de hacer justamente eso. Y que lejos de pretender meternos en su vida, les queremos ayudar.

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Esto se debe a que el alto nivel de una hormona en el cerebro de personas estresadas las hace necesitar “recompensas”, como comida o una droga. Eso es lo que indica un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos.

 

La investigación, llevada a cabo con ratas en el laboratorio, descubrió que el centro del cerebro que controla la necesidad de recompensa se activa cuando la persona está estresada. La responsable de este mecanismo es la hormona llamada Factor Liberador de Corticotropina o CRF en sus siglas en inglés.

 

Según los investigadores, las ratas con niveles de CFR similares a los que tienen las personas estresadas, mostraron un deseo exagerado de obtener una gratificación. Esto, dicen los científicos, podría explicar porqué un individuo con estrés siente un creciente deseo de comer compulsivamente, desarrollar conductas adictivas o una necesidad excesiva de recompensas.

 

“Lo que encontramos es que este neurotransmisor (el CFR) asociado con el estrés, no solamente produce estrés en general, o procesos de ansiedad”, dijo Susana Peciña, una de las autoras del estudio. “Sino que también actúa en procesos motivacionales positivos, como puede ser aumentar el deseo de obtener comida o el deseo de una droga”, señala la investigadora.

 

Los científicos, que publicaron su investigación en la revista BMC Biology, inyectaron a un grupo de ratas un alto nivel de CFR en la parte del cerebro que se sabe está asociada con el estrés. Otro grupo recibió niveles menores de la hormona CFR.

 

Previamente, ambos grupos de animales habían sido entrenados a responder a un estímulo: un sonido que anticipaba una recompensa de azúcar si el animal presionaba una palanca. “Cuando se les inyectó el neurotransmisor, los animales con niveles más altos de CRF presionaron la palanca tres veces más que las ratas con niveles bajos de CRF”, dice Susana Peciña.

 

“Esto nos hace pensar que la necesidad de obtener una gratificación, en este caso el azúcar, no es un efecto secundario para liberar el estrés, sino que es un efecto directo de los sistemas motivaciones del cerebro”, explica Peciña. La investigadora explica que “la visión tradicional es que el individuo tiene un deseo intenso de comer o tomar una droga para liberar el estado de estrés”.

 

“Pero además -agrega- la persona también está activando sistemas de motivación específicos en el cerebro que controlan la necesidad de comer compulsivamente o el deseo de consumir drogas”, indica Susana Peciña.

 

El estudio, dicen los expertos, podría tener repercusiones importantes para el desarrollo de mecanismos para controlar adicciones o conductas compulsivas. “Hemos visto dos implicaciones importantes”, dice la investigadora. “La primera es que es muy importante reconocer el efecto que el estrés tiene para una persona que esté tratando de controlar el consumo de drogas”, señala.

 

Según Peciña, si una persona es consciente de que bajo los efectos del estrés se es más vulnerable a la tentación o adicción, podrá ser más capaz de controlar ese deseo. “El estudio también nos ayuda a entender la mejor forma de administrar un mecanismo que combata los efectos del CRF, como medicamentos que actúen más específicamente en los receptores de la hormona del estrés” agrega. “Si se logra desarrollar ese tipo de bloqueadores, se contará con una gran ayuda para las personas que están tratando de dejar adicciones o controlar su alimentación”, concluye la investigadora.

 

Fuente: BBC Mundo Ciencia

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Variadas resultan las causas que pueden llevar a un sujeto a experimentar con el uso de sustancias psicoactivas y a la adicción. En la medida en que fallan los esfuerzos de afrontamiento constructivo del individuo para el manejo del estrés, la persona se puede ver impulsada a utilizar estrategias que resultan peligrosas, como el uso del tabaco (nicotina), el alcohol y otras sustancias (drogas), con lo que paradójicamente se expone a mayores tensiones.

 

La mayoría de los autores concuerdan en que el estrés es un fenómeno relacional que expresa, de alguna manera, las complejas relaciones que los individuos mantienen con su ambiente. Por nuestra parte consideramos que el estrés es: un estado vivencial displacentero sostenido en el tiempo, que se acompaña en mayor o menor medida de trastornos psicofisiológicos, y que aparece en un individuo producto de relaciones alteradas con su ambiente, que le impone demandas ante las cuales no tiene control o cree no tenerlo (Zaldívar, 1966).

 

Novaes (1987) señala que resultan numerosas las razones de índole personal que pueden llevar a la drogodependencia, y relaciona entre ellas las siguientes:

 

 

  • Para mejorar la auto-imagen, algunas personas piensan que el tóxico los hace más interesantes, más desinhibidos o atractivos.
  • Para escapar del dolor, del fracaso, de tener que tomar decisiones, para hacer que los problemas no parezcan tan grandes.
  • Por curiosidad.
  • Por no saber decir no a la presión del grupo.
  • Para reducir sentimientos negativos
  • Por desinterés espiritual.
  • Por adoptar una actitud hedónica frente al mundo, a partir de considerar que el placer debe ser obtenido a cualquier costo.
  • Por la inhabilidad para lidiar adecuadamente con el estés.
  • A pesar de que este autor hace explícita la razón de la inhabilidad para lidiar con el estrés, en la lista que nos presenta podemos observar varias razones que de una u otra manera se relacionan con estados tensionales y ansiedades que pueden ser propiciadoras de estados de estrés y a veces consecuencia del mismo (por ejemplo la 5 y la 6).

 

Las estrategias fallidas para el control del estrés, en muchos casos llevan a los sujetos al empleo de estrategias de afrontamiento inadecuadas y peligrosas para reducir las reacciones de tensión y ansiedad o el estrés excesivo mediante la utilización de sustancias psicoactivas, entre las que se encuentran el tabaco (nicotina) el alcohol, la marihuana y otras drogas. Estas sustancias por su carácter tóxico, constituyen estresores biológicos de gran importancia cuyo impacto sobre el individuo (físico, psicológico, individual, familiar y social), lo expone posteriormente a mayores tensiones y estrés.

 

Las personas con pocos recursos para lidiar con el estrés, pueden encontrar en el uso de drogas una vía para reducir la tensión y lograr un cierto “control” sobre el mismo. Los sujetos con mayor resistencia al estrés suelen poseer un conjunto de características específicas, como: apertura y tolerancia a los cambios, tendencias a comprometerse profundamente con lo que hacen, sentimiento de tener control sobre los acontecimientos de su vida, etc.

 

En estudios realizados por A. Muñoz cuyos resultados fueron presentados en un artículo aparecido en Internet, se refleja como los sujetos con baja tolerancia a la frustración y por lo tanto muy vulnerables al estrés, tienden al uso de distintas sustancias psicoactivas como estrategia para lidiar con sus estados anímicos negativos, sus tensiones y su distrés.

 

A partir de los estudios clásicos de Holmes y Rahe sobre los eventos vitales y el estrés, y su impacto en la salud y el bienestar humanos, mucho se ha profundizado sobre la rapidez y la complejidad de los cambios que se producen a nivel social que repercuten sobre los modos de interacción y el modo de vida de las personas al ocasionar grandes y negativas consecuencias sobre el psiquismo humano y la salud en general.

 

Precisamente en las investigaciones en las que se vinculan eventos vitales y estrés con trastornos psicológicos y otros, vuelve a resaltar nuevamente el tema de las adicciones. Así Ozámiz (1992) plantea que en los estudios realizados al efecto, las reacciones psicológicas asociadas a los eventos vitales suelen ser agrupados en las tres direcciones siguientes: el trastorno psicológico, el desorden psiquiátrico y el comportamiento psicopatológico, dando las siguientes definiciones de estos:

 

“El trastorno psicológico es definido como un estado general, de malestar indicado por uno mismo, por cambios psicológicos y corporales tales como problemas en el sueño, temblor en las manos, etc., y también por cambios en el estado de ánimo (decaimiento, depresión, ansiedad).

 

Al hablar de desorden psiquiátrico se hace referencia a una total desorganización cognitivo, emocional o de las funciones del comportamiento, indicados usualmente por diagnósticos clínicos diversos de neurosis o psicosis.

 

Por comportamientos psicopatológicos se hace referencia a acciones contra uno mismo u otros que pueden ser indicadores de desórdenes psiquiátricos como intentos de suicidio, impulsos violentos y adicción a las drogas y al alcohol.”

 

Resumiendo, el estrés puede actuar como factor predisponente para el uso y abuso de sustancias psicoactivas, buscando con ello, de manera consciente o inconsciente, modificar los estados afectivos negativos asociados al mismo, la reducción de las tensiones y la búsqueda de cierto equilibrio que a mediano o largo plazo termina en desequilibrio existencial.

 

Fuentes: http://saludparalavida.sld.cu

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