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Posts Tagged ‘Familia’


La FAD elabora una guía para ayudar a los progenitores a saber escuchar y hablar de drogas con sus niños · Marina señala que “la fractura existente entre escuela y familia causa parte de los fracasos educativos”. 

 

Una niña de siete años le pregunta a su madre ¿qué es droga?; un niño de doce quiere que le dejen probar vino en una comida navideña o a un chico de 14 le encuentran hachís en el bolsillo. A éstas y otras muchas situaciones relacionadas con las drogas se enfrentan los padres desde los primeros años de vida de sus hijos hasta la adolescencia. Cuestiones que suelen resultar difíciles de resolver.

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Cada vez son más los adolescentes que acuden a Proyecto Hombre (Cádiz) para comenzar una terapia de desintoxicación. En 2008 un total de 1.500 familias solicitaron ayuda para sus hijos, enganchados a edades tempranas al alcohol, cannabis y a otro tipo de estupefacientes. Más del 50% de los jóvenes que consumen drogas estudian y proceden de familias totalmente “normalizadas”, principalmente de clase media, tienen una media de edad de 17 años y son varones.

 

Este es el perfil de los adolescentes tratados en Proyecto Hombre, según se desprende de un estudio presentado ayer, realizado sobre una muestra de 1.467 familias y 1.079 chicos y chicas de entre 15 y 22 años que iniciaron el tratamiento el año pasado. José Luis Sancho, miembro de la asociación, explicó que estos jóvenes no son adictos, pero sí tienen “un consumo abusivo de sustancias”, que “está convirtiendo su vida en algo cada vez más problemático” y “no les permite madurar”.

 

La edad media de los chavales es de 17,3 años y el 63,5% son menores, mientras que un 78,3% son hombres y un 21,7% mujeres, lo que, según Sancho, se justifica en que “los chavales son más impulsivos” y en ellos se manifiestan más conductas de riesgo. Un 53,8% de los atendidos estudia, un 19% trabaja, un 2,5% estudia y trabaja y un 23,9% no tiene ocupación. En un 52,9% de los casos viven con ambos progenitores, el 26,2% con su madre y sólo un 4,9% reside con su padre.

 

La demanda de asistencia es principalmente por consumo de cannabis (69,6%) y en menor medida por cocaína (18,3%), alcohol (4,5%), disolventes (3,2%) y heroína (2,2%), aunque el 73% de los tratados es policonsumidor.

 

El consumo de los adolescentes es “esencialmente recreacional”, asociado al ocio, según Sancho, quien señaló que en la mayor parte de los casos consumen cannabis de lunes a jueves y los fines de semana también alcohol y otras sustancias. No obstante, esto cambia dependiendo de la edad y, así, en los menores de edad el cannabis es el principal consumo y la cocaína aparece en un porcentaje bajo, y en los mayores de 18 años, la demanda de cannabis baja hasta el 45% y la cocaína aumenta a un 30%.

 

En la mayoría de los casos el consumo de drogas va acompañado de fracaso escolar y otros tipos de conducta en casa como falta de comunicación con los padres. Sancho aseguró que no se puede concluir que esté disminuyendo la edad de consumo, pero sí que está aumentando la demanda de ayuda por parte de las familias.

 

 

Fuente: diariodecadiz.es

Autor: C. Herrera

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Aunque para muchos padres no sea una sorpresa, un estudio acaba de demostrar que existe una relación directa entre las salidas nocturnas de los adolescentes y el consumo de marihuana. Tras analizar a más de 93.000 jóvenes de 15 años procedentes 31 países (entre ellos España), una investigación advierte de que los jóvenes que más a menudo salen con los amigos son también los que recurren a esta droga con más frecuencia.

 

La buena noticia es que el análisis demuestra que el consumo de cannabis ha descendido de manera generalizada en casi toda Europa entre 2002 y 2006; algo que atribuyen a que los adolescentes salen con menos frecuencia que antes. La razón, se atreven a apuntar, es que las redes sociales por Internet, los chats y los mensajes de texto a través del teléfono móvil están “recluyendo” a los adolescentes en casa más tiempo y supliendo a las relaciones cara a cara.

 

Y las cifras les dan la razón. El trabajo de Emmanuel Kuntsche y su equipo, de la universidad suiza de Lausanne, observó que el consumo de marihuana descendió en el periodo de estudio sobre todo en Inglaterra, Portugal, Suiza, Eslovenia y Canadá (con porcentajes superiores al 10%, tanto en chicos como en chicas); y algo menos en España, donde la encuesta revela un descenso del 7,7% en los varones y un 6% entre las jóvenes.

 

En paralelo, y según respondieron los propios adolescentes a través de una encuesta anónima repartida en los colegios, se redujeron las salidas con los amigos durante la semana (sobre todo en EEUU, Israel, Finlandia o Eslovenia). Aunque también en esto detectaron diferencias entre países. Así, mientras los portugueses no salen más que un día, españoles, estonios, escoceses, ucranianos y rusos encabezan la lista de los más “callejeros” con tres salidas semanales.

 

“Cuanto más salen, más habitual es que consuman cannabis”, señala Kuntshce en las páginas de la revista “Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine”. Eso quiere decir, explican, que los que salen menos tienen menos acceso a la droga o menos necesidad de autoafirmación delante del grupo.

 

Este aspecto social de la droga no ha sorprendido a los investigadores, pues como destacan en un editorial John Schulenberg y Patrick O”Malley, de la universidad de Michigan (en EEUU), algo similar les ocurre a muchos adultos con el alcohol, el tabaco y otras drogas.

 

Aunque, como ambos advierten, la solución no será tan fácil como limitar el tiempo de ocio de los adolescentes con sus amigos, sin ninguna figura autoritaria de por medio. De hecho, esta interferencia en sus actividades de grupo podría tener contraindicaciones, por lo que recomiendan algo “más complicado”: ayudarles a buscar actividades de grupo que no impliquen el fomento del consumo de cannabis.

 

La cuestión no es menor si se tiene en cuenta toda la retahíla de efectos secundarios asociados a la marihuana que no ha dejado de crecer en los últimos años. Accidentes de tráfico, depresión, problemas respiratorios crónicos, cáncer y otros problemas mentales son sólo algunos de los que menciona el artículo.

 

 

Fuente: elmundo.es/elmundosalud

Autor: María Valerio

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Los hábitos de los padres influyen de una forma decisiva en la conducta de sus hijos, especialmente en lo relativo al consumo de alcohol y tabaco, fracaso escolar y práctica deportiva, según un estudio realizado por la Fundación Kovacs entre 4.019 escolares mallorquines, de entre 13 y 15 años, y 7.359 padres.

 

El consumo de tabaco y alcohol es muy común entre los adolescentes y se ha convertido en un problema de salud pública. A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos y en la mayoría de los países europeos, en España se han realizado pocos estudios para analizar la influencia de los hábitos paternos en el consumo de alcohol y tabaco en los jóvenes.

 

Por ello, con el objetivo de determinar la influencia del nivel socioeconómico y los hábitos de los padres en los de los adolescentes españoles, la Fundación Kovacs y la Dirección General de Menores y Familia de la Conselleria de Presidencia del Govern balear acometieron en 2005 el estudio “La influencia de los padres sobre el consumo de alcohol y tabaco y otros hábitos de los adolescentes” que acaba de publicar la Revista Española de Salud Pública.

 

En el estudio han participado 4.019 adolescentes escolarizados en 44 centros de Mallorca (dos centros privados, quince concertados y veintisiete públicos) y 7.359 padres. Según destaca el doctor Francisco Kovacs, primer autor del estudio, los resultados reflejan que “el bajo nivel socioeconómico de los padres y el que la madre beba alcohol tienen el efecto más determinante sobre el consumo de alcohol y tabaco por parte de los hijos”. Además, prosigue, “los hijos tienden a reproducir los hábitos de sus padres, como la práctica de deportes o el consumo excesivo de televisión”.

 

El doctor Kovacs subraya que “estos resultados “sugieren que los padres deben asumir su responsabilidad en la educación de los hijos y ejercer como padres, no como amigos o colegas”.

 

En lo que respecta al estudio, se han utilizado métodos previamente validados para recoger datos sobre la salud y los hábitos de los escolares de entre 13 y 15 años y de sus padres. Mediante modelos de regresión logística múltiple se analizó la influencia de los hábitos y costumbres de los padres sobre los de los hijos.

 

Para ello, se recogieron mediante cuestionarios los datos relativos al consumo de alcohol, de tabaco, rendimiento académico, práctica de deporte adicional a los obligatorios en la escuela y consumo de televisión (horas al día) entre los adolescentes. Igualmente se recabó la información sobre la edad, la ingesta de alcohol y tabaco, la práctica habitual de deportes, el consumo de televisión y el nivel socioeconómico entre los padres.

 

Los resultados reflejan que las madres fuman y beben menos que los padres (el 54,51% y el 43,28%, frente al 55,11% y el 73,13%, respectivamente). No obstante, la diferencia entre los sexos es de signo opuesto entre los hijos, entre los que las chicas fuman más que los chicos, y beben aproximadamente lo mismo (fuman el 13,56% de ellas y el 8,61% de ellos, mientras que beben el 20,93% de ellos y el 20,22% de ellas).

 

Curiosamente, mientras que el hecho de que el padre beba alcohol no tiene influencia sobre sus hijos, el que la madre lo haga prácticamente dobla el riesgo de que sus hijos adolescentes lo hagan y, especialmente, sus hijas (entre las que el que la madre beba aumenta un 253% el riesgo de que lo hagan). Curiosamente, el que la madre beba también aumenta el riesgo de que sus hijos, y especialmente sus hijas, fumen (ese riesgo aumenta un 217% entre las hijas de las madres que beben). Esos hallazgos podrían sugerir que el hecho de que la madre (y no el padre) beba alcohol aumenta los hábitos tóxicos de sus hijos (y especialmente de sus hijas) en general, y futuros estudios deberán profundizar en su explicación.

 

El número horas que los padres ven la televisión cada día y el que hagan deporte influye en los hábitos correspondientes de sus hijos, pero no en el que estos beban alcohol o fumen. El nivel sociocultural de los padres influye en muchos aspectos de los hábitos y las conductas de sus hijos; aumenta el riesgo de que fumen, beban alcohol, suspendan asignaturas, no practiquen deporte y vean más horas de televisión.

 

Es Iimportante destacar que que esos resultados han sido similares entre los estudiantes de colegios públicos, privados y concertados, y que los modelos de regresión reflejaron que el tipo de escolarización no modifica la influencia de los padres en los hábitos, actitudes y rendimiento de sus hijos.

 

Los resultados de este estudio también demuestran que la influencia de la conducta de la madre es mayor que la del padre, que las hijas son más susceptibles que los hijos a la influencia de sus padres, que el hecho de que la madre (no el padre) beba está asociados a un mayor consumo de alcohol y tabaco entre los adolescentes, y que el que ambos padres beban está asociado a un mayor riesgo de que sus hijos beban, pero no fumen.

 

También demuestran que, con independencia del tipo de colegio en el que estén escolarizados, el que el nivel sociocultural de los padres sea bajo influye negativamente en muchos aspectos de sus hijos; aumenta el riesgo de que fumen, beban alcohol, suspendan asignaturas, no practiquen deporte y vean más horas de televisión.

 

 

Fuente: mallorcadiario.com

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El 89% de los adolescentes declara que en sus casas se consume alcohol de forma habitual según el Observatorio de la Adolescencia en el estudio “Relación Jóvenes y Alcohol” en colaboración con la Fundación Alcohol y Sociedad.

 

El resultado del estudio es el libro:”¿Por qué beben? Adolescentes y alcohol: claves para comprender a tus hijos” del autor Francesc Xavier Altarriba, Doctor en Sociología y en Neurociencias. El estudio está basado en 23.000 entrevistas realizadas a adolescentes españoles de ambos géneros, de entre 12 y 18 años, efectuadas durante cuatro años consecutivos.

 

Según se desprende del informe, el alto consumo de alcohol por parte de los adultos “se debe a la cultura mediterránea. El alcohol forma parte de nuestra cultura, como el sol o el aire libre” aunque “el 95% de los españoles adultos beben responsablemente”, ha señalado Altarriba.

 

El 53% de los jóvenes se suele emborrachar menos de cinco veces al año, el 33% se emborracha entre cinco y 30 veces al año y el 8% de los jóvenes se emborracha cada 15 días. El 90% del consumo de alcohol se realiza durante los fines de semana o festivos, según se desprende del estudio.

 

El 47% de los entrevistados dice que sus padres saben que ellos consumen alcohol, mientras el 20% de los encuestado manifiestan que sus progenitores no saben que ellos toman bebidas alcohólicas.

 

Francesc Xavier Altarriba ha declarado que “la mejor forma de intervenir en la adolescencia es en la infancia, cuando todavía no han llegado los problemas”. Para la prevención de conductas de riesgo con el alcohol “los padres deben inculcar hábitos y trasmitir valores”, ha añadido.

 

 

Fuente: Europa Press

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