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Posts Tagged ‘Instituto Azorín de Petrer (Alicante)’


Entraron con cautela, pero a los jóvenes del Instituto Azorín de Petrer (Alicante) les impactaron más los relatos en primera persona de internos del módulo de patología dual -con trastorno mental asociado a las drogas- que las medidas de seguridad del Psiquiátrico de Fontcalent. Los alumnos tomaron buena nota de las lecciones vividas en la calle, pero contadas desde la cárcel.

Unos salieron impactados por las historias que oyeron y los otros se quedaron con ganas de contarles más, pero al final estudiantes e internos del Psiquiátrico de Fontcalent acabaron hablando de tú a tú en la primera experiencia que el centro penitenciario, junto al centro de formación de adultos del recinto, realiza con alumnos de Bachillerato sobre patología dual, en la que se cruzan los trastornos psiquiátricos con el abuso de sustancias. “El objetivo es que conozcan una realidad que es cercana a ellos, que tengan un poco de miedo al consumo de drogas, que no minimicen sus riesgos y sepan las consecuencias que tiene, que vean que tomar drogas no es sólo salir una noche y tomarse dos pastillas”, explica el responsable del centro de adultos de Fontcalent, por donde pasan al año más de mil reclusos, que añade: “Una clase de matemáticas se les puede olvidar, pero esto no”.

La apertura controlada de puertas y rejas, la charla previa de la psiquiatra Ángeles López -con datos que demuestran el vínculo innegable entre la enfermedad psiquiátrica y la patología por consumo de drogas-, no sorprendieron tanto a los alumnos como la lección en carne propia de sus efectos perversos expuestos por el grupo del módulo de patología dual, en el que 17 internos con buen pronóstico médico se organizan su estancia sin la vigilancia constante de los funcionarios y realizan talleres de todo tipo en su actividad cotidiana.

Los integrantes del grupo, que en su mayoría sufren esquizofrenia o trastorno bipolar, han sido condenados por delitos de agresiones graves, fundamentalmente a familiares. Pero ello no fue ningún obstáculo para que se explayaran en su historia con el fin de prevenir a los jóvenes sobre el consumo de sustancias. “Las drogas te pueden llevar a ser esquizofrénico y yo os aconsejo que no las toméis”, afirmó uno de ellos, mientras otro advirtió a los jóvenes: “No creáis que porque estamos vivos no pasa nada, que muchos han muerto en accidentes de tráfico o por suicidios”.
“Yo he tenido seis intentos de suicidio”, indicó un joven de 20 años que, preguntado por un alumno, explicó que “yo era consumidor de fin de semana, trabajaba, era deportista y entre semana no consumía. Ahora llevo diez años fuera de mi casa sin celebrar la Navidad, he cometido delitos, he tenido tres úlceras y cinco condenas consecutivas, pero aquí me he curado de las drogas y ahora estoy contento”.

Otro interno contó que empezó a consumir hachís y anfetaminas “por moda, para ligar, y seguí con drogas de farmacia, que también son muy peligrosas: una vez estuve 7 horas agonizando y luchando contra no sé quién”. A su lado, uno más joven expuso los delirios generados por las drogas, “que me hicieron pensar que mi hermano era el demonio y tenía que matarle porque él tenía un cuchillo y, en realidad, él no tenía ningún cuchillo y por eso estoy aquí”. Otro extranjero explicó cómo su escalada en el consumo le llevó a cometer “un delito muy grave que jamás se produciría en un mundo sin drogas”. “Yo no sé donde llevan las drogas, pero a ningún sitio bueno; sólo te llevan a la peor de las guerras, la de contigo mismo”, sentenció Raúl, uno de los internos que guió con la guitarra a un compañero que dedicó un poema a los visitantes “para quitaros esta amargura y mal rollo”.

Los jóvenes, que escucharon bien atentos las experiencias, consideraron lo oído “una pasada” y al terminar continuaron charlando con los internos, que les mostraron sus habitaciones. “Ha sido muy bonito, te cuentan sus cosas y te llega mucho. Nos dan un ejemplo y la verdad es que ahora te sientes fatal por hacer botellón”, apuntaban ayer alumnas como Tania y Naiara, de 20 y 21 años -deben tener más de 18 años para acceder al recinto- , a lo que Víctor, de 19 años, añadía que “todos podemos acabar como ellos. Creo que hay que controlarse y tener un poco de cabeza”.

Sobre la asociación de drogas y trastornos psiquiátricos, Tania reconocía que “esa información es nueva para mí, no lo sabía”, mientras Aída, otra estudiante, sí era consciente “pero al hablar con uno de ellos me parece más real porque no te lo crees hasta que no lo ves”. “A mí me ha impresionado la historia del que mató a su hermano”, “a mí la del chico al que le dieron la paliza”, eran algunos de los comentarios de los alumnos, que coincidían en que los testimonios demostraban “que han pasado mucho”

Todos se imaginaban Fontcalent “más deprimente”, “más oscuro”, “más de película”, antes de la visita. El subdirector de tratamiento del Psiquiátrico de Fontcalent, Demetrio Monterde, que se sorprendió de que los internos “se abrieran tanto” señaló su intención de ofrecer visitas a los estudiantes de forma trimestral.

Fuente: diarioinformacion.com

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