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Posts Tagged ‘Investigación’


¿A qué edad fumaste el primer ‘porro’? Si han pasado ya seis años y sigues consumiendo cannabis es importante que conozcas los datos de una nueva investigación australiana que constata una relación entre su consumo prolongado y un mayor riesgo de desarrollar de psicosis.

Éste no es el primer trabajo que asocia el uso de esta droga con el trastorno psiquiátrico, pero sí es el “único que ha sido llevado a cabo con la participación de parejas de hermanos”, insisten los autores, dirigidos por John McGrath, del Instituto del Cerebro de la Universidad de Queensland (Australia).

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Los fumadores pasivos tienen un 30% más de riesgo de sufrir un infarto de miocardio. La buena noticia es que los efectos de estas prohibiciones se observan inmediatamente. Primero se prohibió fumar en los lugares de trabajo y en algunos bares y restaurantes. Ahora, la ministra de Sanidad se está planteando ampliar dicha medida a todos los lugares públicos cerrados, sin excepción. ¿Hasta qué punto las medidas de Trinidad Jiménez son avaladas por la ciencia y sirven para prevenir enfermedades tanto en fumadores activos como en los pasivos? Dos revisiones publicadas esta semana en las revistas médicas “Journal of the American College of Cardiology” y “Journal of the American Heart Association” ofrecen datos contundentes que respaldan las políticas más restrictivas.

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Los cannabinoides activan una vía molecular relacionada con los recuerdos.
Que el consumo de marihuana y sus derivados provoca problemas de memoria es algo bien sabido. Sin embargo, el proceso concreto desencadenado por el tetrahidrocannabinol, el principio activo de esta planta, era una incógnita. Un grupo de investigadores de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona detalla en el último número de la revista “Nature Neuroscience” su acción en el cerebro.

El proceso de adquisición de memorias, ya sea de conocimientos, valores, experiencias o habilidades, se divide en diferentes fases. Primero, nos exponemos a aquello que vamos a aprender: la capital de Burkina Faso, cómo se usa un cuchillo… Luego, en nuestro cerebro tiene lugar el proceso de consolidación, unas 24 horas después. Si éste no sucede, entonces, no recordaremos.

Los descubrimientos realizados por Andrés Ozaita y Rafael Maldonado, especialistas en neurofarmacología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la universidad barcelonesa, sugieren que el conocido efecto deletéreo de los cannabinoides sobre la memoria se debe, precisamente, a la interrupción del proceso de consolidación.

“Los animales a los que les administramos delta-9-tetrahidrocannabinol [THC] después de haber “aprendido” una tarea no lo recordaban un día después”, ha explicado a elmundo.es Ozaita. “Eso quiere decir que la exposición a estas sustancias interfiere en la consolidación de la memoria”, añade el investigador.

Una compleja cascada de acontecimientos

El THC es una sustancia que pertenece a la familia de los cannabinoides. En nuestro cerebro existe un sistema que funciona con moléculas del mismo “linaje”, el endocannabinoide, que “interviene cuando es necesario disminuir el nivel de excitación neuronal”, señala Ozaita. Para realizar su misión, estas moléculas se unen a los receptores cannabinoides (CB).

La sustancia activa del cannabis, el THC, actúa sobre los CB1, situados en unas neuronas del hipocampo, estructura relacionada con la memoria y la representación espacial. Cuando los cannabonoides se unen a los receptores de las interneuronas gabaérgicas, nombre concreto de estas células nerviosas, causan la activación de una vía de señalización molecular involucrada en el control de la síntesis de proteínas.

“La hipótesis de nuestro trabajo era que el incremento anómalo de la síntesis de proteínas en las sinapsis podía causar los problemas de memoria”, señala Ozaita. Y sobre ella dispusieron sus experimentos, que confirmaron que la activación excesiva de la vía molecular mTOR, provocada por el THC, está asociada con déficits en la memoria.

En el futuro, este equipo científico planea estudiar los efectos de la exposición crónica a esta sustancia, “comprobar si a largo plazo se produce tolerancia, como ocurre con los opioides” y “descubrir la relación exacta entre el sistema endocannabinoide y la memoria”, concluye este investigador.

Fuente: elmundo.es/elmundosalud
Autor: Cristina de Martos

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Apenas uno de cada cinco adolescentes duerme las ocho horas recomendadas cada noche. Según una investigación reciente, el resto podría pasar la noche enviando mensajes de texto con la ayuda de bebidas energéticas ricas en cafeína.

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Los hijos de madres que fumaban durante el embarazo y los primeros años de infancia de los niños podrían estar predispuestos a empezar a fumar en la adolescencia o de adultos jóvenes, según un estudio del Colegio de Medicina de la Universidad de Arizona. Los resultados del trabajo se han hecho públicos durante la conferencia internacional de la Sociedad Torácica Americana que se celebra en San Diego (Estados Unidos).

Los investigadores utilizaron datos de un estudio respiratorio infantil de Tucson. El tabaquismo infantil durante el embarazo, a los nueve días, al mes y medio y al año y medio se utilizó para evaluar la exposición al tabaco durante el embarazo y al inicio de la vida del niño. El tabaquismo materno se evaluó a los seis años, los nueve y los once años para evaluar la exposición al tabaco en los años escolares del niño. El tabaquismo de estos niños se evaluó cuando tenían 16 y 22 años.

Según explica Roni Grad, responsable del estudio, el tabaquismo materno durante el embarazo y los años de escuela de los niños se asociaba con que estos se convertían en fumadores habituales a los 22 años, de forma independiente de si la madre fumaba durante los primeros años de vida del niño en la escuela.

Además, de los niños que habían fumado alguna vez aquellos cuyas madres lo hicieron durante el embarazo y los primeros años de la vida infantil eran menos propensos a dejar el hábito que los de madres que nunca habían fumado o habían empezado a hacerlo en los años de escolarización de sus hijos.

Según señala Grad, “el tabaquismo durante el embarazo en madres que dejaron de fumar cuando los niños alcanzaron la edad escolar es un factor de riesgo de tabaquismo en estos niños durante los inicios de la vida adulta”. Para el investigador los datos sugieren que existe un efecto biológico y que la eliminación del tabaquismo materno durante el embarazo y los años presecolares del niño reducirían el riesgo de que éste se volviera un fumador habitual en la vida adulta. “En niños de madres que fumaban durante este periodo crítico es importante prevenir que experimenten con el tabaco durante los años de su adolescencia”, afirma Grad.

 

Fuente: azprensa.com

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Científicos británicos han identificado un gen como el responsable de que un alto porcentaje de mujeres fumadoras no logre dejar de fumar cuando están embarazadas.

El estudio del Peninsula Medical School de Exeter y de la Universidad de Bristol (Reino Unido), publicado en la revista “Human Molecular Genetics”, hizo un seguimiento de 2.500 mujeres y constató que había una asociación entre este “gen adictivo” y una menor posibilidad de dejar el tabaco durante la gestación.

Tomando el conjunto de las mujeres estudiadas, la investigación comprobó las grandes dificultades de dejar de fumar de las mujeres con un hábito fuerte, incluso cuando existe un incentivo tan poderoso como el de evitar daños a la salud del feto.

Fumar durante el embarazo incrementa las posibilidades de muerte neonatal, de parto prematuro, de tener un bebé con bajo peso y de muerte súbita durante los primeros meses de vida del recién nacido.

El estudio cifró en un 28 por ciento el total de mujeres que lograba dejar de fumar en el primer trimestre del embarazo, un porcentaje que bajaba hasta el 21 por ciento en el caso de las embarazadas que tenían dos copias de este gen adictivo.

En el caso de las mujeres que no presentaban este gen, el 31 por ciento lograba abandonar los cigarrillos en los primeros tres meses.

En el último trimestre, en el que el embarazo es físicamente más evidente, un 34 por ciento de las embarazadas con dos copias del gen lo había dejado frente a un 47 por ciento de las que no lo tienen.

Los científicos estudiaron una variante genética específica asociada con el receptor de la nicotina, porque previamente habían descubierto que tiene que ver con la propensión a convertirse en fumador por parte de aquellas personas que se inician en el hábito.

Los investigadores destacaron que las mujeres fumadoras embarazadas están bajo una fuerte presión social para dejar de hacerlo, pero que hay otra serie de factores que influyen, como la edad, la educación o si hay una historia familiar de tabaquismo.

Rachel Freathy, una de las autoras de la investigación, indicó que “el estudio sugiere que la variante genética que influye en que haya mayor consumo de cigarrillos también juega un papel y es un obstáculo más para aquellas mujeres que quieren dejar de fumar”.

El descubrimiento se puede hacer extensivo a otros grupos de fumadores, que por la misma razón genética encuentran más problemas que otro cuando deciden o intentan superar el tabaquismo.

El profesor Tim Frayling, que también participó en el estudio, explicó que existe también “un paralelismo con el gen de la obesidad, un asunto en el que la gente piensa que se trata sólo de una cuestión de auto-control, pero que es mucho más complicado”.

Frayling aclaró que tener esta predisposición genética es una dificultad añadida, pero no un impedimento para dejar de fumar. “Es evidente que algunas mujeres con dos copias del gen adictivo pueden dejarlo, pero les resultará más difícil”, manifestó.

 

 

 Fuente: adn.es – EFE

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Son mayoritariamente chicos, de carácter impulsivo y agresivo, con depresión, ansiedad u otro tipo de psicopatología, que, además, abusan del alcohol u otras sustancias. Este es a grandes rasgos el perfil de los adolescentes que acaban quitándose la vida.

El suicidio es la tercera causa de muerte entre los chicos y chicas de entre 11 a 18 años en EEUU, “y estas cifras son similares en el resto de países, como también lo es el hecho de que sean más niños que niñas los que lo hacen. Por ejemplo, entre los 10 y los 14 años, ellos se suicidan tres veces más que ellas; entre los 15 y los 19, cinco veces más, y hasta 10 veces más en el caso de tener entre 20 y 24 años”, ha recordado David Shaffer, profesor de Psiquiatría y Pediatría de la Universidad de Columbia en Nueva York, durante el 8º Curso Internacional de Actualización en Psiquiatría Infanto-Juvenil que se ha celebrado en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Shaffer, uno de los especialistas que más ha investigado sobre suicidio en adolescentes, reconoce que “los niños antes de alcanzar la pubertad saben cómo quitarse la vida pero es muy raro que lo hagan. Sin embargo, cuando alcanzan la adolescencia la ideación suicida es bastante más frecuente, como también lo es el que muchos se autolesionen”, aclara.

Cortarse, sobre todo en el brazo, es la forma más común de autolesión. “La intención no es morir, sino que lo hacen como una forma de liberar tensión y luego se sienten mejor. Muchos lo malinterpretan como intento suicida, pero no es así”, documenta el profesor estadounidense.

Las cifras que maneja el doctor Shaffer son escalofriantes. “El 15% de los jóvenes tiene ideas graves de suicidio y entre un 8% y un 10% ha intentado quitarse la vida”. Para este especialista, la identificación de los adolescentes y jóvenes con riesgo pasa, primero, por el chequeo de los problemas mentales.

“Sabemos que hasta el 68% de los chicos que tienen depresión no está recibiendo tratamiento y que el 80% de los que han hecho un intento de suicido no ha pasado por la consulta del médico. El chequeo sistemático tanto en los colegios como en las consultas de atención primaria ayuda a identificar no sólo a los que tienen patología sino también a los que poseen más posibilidades de quitarse la vida”, defiende.

Precisamente, el profesor Shaffer es el padre del llamado ‘TeenScreen Schools and Communities’ (Test de Adolescentes en Colegios y Comunidades). Este tipo de prueba informatizada se realiza en tan solo 10 minutos. En 35 de los 41 estados de Norteamérica con programas de prevención de suicidio la recomiendan.

Detecta especialmente los casos de depresión, ansiedad, abuso de alcohol y sustancias, pensamientos suicidas y comportamiento. No establece un diagnóstico, pero en el caso de que se intuya un problema se recomienda al alumno que mantenga una entrevista con un especialista. “Otra medida eficaz es formar a los profesores y a los padres para que identifiquen a los menores con más riesgo”, apunta.

Más datos característicos del suicidio en adolescentes son los que hacen referencia al carácter impulsivo de los niños con más tendencia a quitarse la vida, su falta de control de las emociones y la alta carga de estrés emocional que padecen. “Normalmente, hay siempre un factor precipitante en estos casos, igual que en la mayoría de las ocasiones se ocultan para hacerlo y no avisan a sus padres ni a nadie de sus intenciones. Es fundamental saber que estos chicos casi nunca comentan sus intentos suicidas a quienes les rodean”.

También se debe valorar el consumo excesivo de alcohol. “Dos tercios de los chicos de entre 17 y 19 años que se suicidan toman alcohol en exceso. Hay un dato muy significativo respecto a este hecho. Tanto tras la I Guerra Mundial como tras la II, momentos que coinciden con la ‘Ley seca’ y en el segundo caso con mayores restricciones respecto al uso de bebidas alcohólicas, nos encontramos con un descenso muy significativo de los casos de suicidio, tal y como sucedió con los años de lanzamiento del Prozac”, recuerda el experto de Columbia.

Proteger a los adolescentes del suicidio es saber, además, que los “ingresos en los hospitales tras un intento deben estar muy valorados, dado que el contacto con chicos de su edad que hayan intentado quitarse también la vida puede resultar perjudicial. Se dan ideas de cómo hacerlo”. Y todo sin olvidar la “responsabilidad de los medios de comunicación en la difusión de los casos. Cuando Marylin Monroe se quitó la vida, las muertes por suicidio en jóvenes elevaron”, sentencia Shaffer.

 

Fuente: El Mundo (Salud) / PATRICIA MATEY

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