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Después de la entrada en vigor de la Ley Antitabaco en enero de 2006, el Consejo de Ministros aprobó una serie de medidas necesarias para evaluar la norma, entre las que se incluía la creación de un Observatorio para la Prevención del Tabaquismo, con la finalidad de convertirlo en un órgano científico y técnico de referencia nacional para canalizar iniciativas e investigaciones.

 

En octubre de ese mismo año celebró su constitución oficial y comenzó a funcionar en el primer trimestre de 2007, pero pasados dos años ninguna de las reuniones han permitido alcanzar los objetivos previstos.

 

“Hemos mantenido varios encuentros pero no se ha puesto en marcha ningún programa. Es como montar una tienda y no meter material”, comenta María Angeles Planchuelo, presidenta de la Comisión Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), una de las instituciones miembro del observatorio, que también integran las consejerías de Sanidad, el Instituto de Salud Carlos III, sociedades científicas implicadas en la prevención y control del tabaquismo y sindicatos, entre otros,

 

No ha prosperado ninguna de las tareas inicialmente adjudicadas al observatorio, promocionado en un principio como un “centro de referencia para trasmitir información clara, libre de intereses y presiones económicas y políticas”. No se ha elaborado ni un informe anual sobre la situación y aplicación de la norma; no hay estadísticas de resultados, ni encuestas de percepción del cumplimiento de la ley, por no hablar de la inexistencia del prometido espacio en la página web del Ministerio de Sanidad donde las instituciones colaboradoras pudieran aportar documentos sobre el tabaquismo en España.

 

De hecho, las únicas referencias al observatorio que se encuentran en la web ministerial son las notas de prensa correspondientes al día de la creación, con fecha de 26 de julio de 2006, y la del 5 de marzo de 2007, en la que se plasmaban las líneas de trabajo para el periodo 2007-2008.

 

Planchuelo apunta al Ministerio de Sanidad como principal responsable del fracaso, pero prefiere no hurgar demasiado en la herida ante el nombramiento de Trinidad Jiménez como nueva responsable del departamento. “Su llegada supone una nueva posibilidad para que se abra una puerta a una ley realmente eficaz”, afirma. Las primeras manifestaciones de Jiménez en relación con este tema no le han defraudado.

 

La ministra ha anunciado que contempla la evaluación de la ley y la inclusión de nuevos mensajes y de imágenes impactantes en las cajetillas de tabaco. “Sus palabras son importantes para nosotros porque pueden significar que quieren tomar cartas en el asunto. Necesitamos urgentemente una ley que no dé lugar a diferentes interpretaciones y a excusas para inclumplirla”, indica la presidenta.

 

 

 

Fuente: diariomedico.com

Autor: Marina Tocón

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El primer órgano que se beneficia del abandono del tabaco es la piel. Y es que este perjudicial producto contribuye a su envejecimiento prematuro, al estar cargado de radicales libres que además de reducir hasta un 50% la capacidad antioxidante de la sangre, centran su acción nociva de modo especial sobre las células de la piel, según aseguró la doctora Justa Redondo, presidenta del VIII Congreso Nacional sobre Prevención y Tratamiento del Tabaquismo, que se celebrará en Córdoba entre los días 19 y 21 de febrero. Está demostrado que el tabaco reseca tanto el cabello como la piel y que provoca arrugas prematuras, que son más evidentes en la cara porque también está expuesta a los efectos envejecedores añadidos de los rayos ultravioletas del sol, explicó Redondo. La experiencia demuestra que los efectos positivos de abandonar el tabaco se manifiestan a las pocas horas. “La piel se vuelve más tersa e hidratada, hasta el punto de que en muchos fumadores en fase de abandono del tabaco la mejoría estética se convierte en un elemento muy motivador para avanzar en el proceso de deshabituación tabáquica”, señaló la doctora. La razón que explica ese cambio está relacionada con los radicales libres, apuntó la especialista. Y es que los expertos calculan que cada bocanada de humo de un cigarrillo contiene unos dos billones de estas moléculas, responsables del proceso continuo de oxidación y envejecimiento prematuro de los miles de millones de células que conforman el cuerpo humano. Además el tabaco compromete la correcta nutrición de la piel, ya que la nicotina provoca que las arterias y venas se contraigan y reduzcan su calibre, empeorando la circulación de los pequeños vasos sanguíneos que irrigan la piel. A ello hay que añadir que el monóxido de carbono del humo restringe la capacidad de transporte de oxígeno por la sangre. Como resultado de todo ello se produce una deshidratación de la epidermis y una destrucción de las fibras elásticas de la dermis, que son los elementos responsables de la arrugas y del envejecimiento cutáneo prematuros, detallaron desde el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT). También se produce asfixia celular por la disminución de la circulación capilar, que motiva a su vez el cutis grisáceo y apagado característico de los fumadores. No obstante, la mayor parte de los efectos del tabaco en la piel son reversibles. La condición imprescindible es dejar de fumar definitivamente. Luego el propio organismo se encargará de regenerar las células dañadas, labor que, si se desea, se puede complementar con tratamientos sintomático a base de cremas específicas que aceleran la descamación de la piel. Otra medida supletoria es el consumo de suplementos que ayudan a combatir los radicales libres, como las vitaminas A, C, E, zinc y selenio. Una empresa especializada en productos del sudeste asiático ha empezado a comercializar en España un cigarrillo electrónico que sirve para dejar de fumar y, al mismo tiempo, para evitar el molesto humo de los cigarrillos en lugares públicos. Este pitillo, que funciona con baterías recargables, se presentó en noviembre del año pasado en Hong Kong y está basado en tecnología microvaporizadora, de forma que no emite humo sino vapor de agua. No contiene alquitrán, monóxido de carbono ni otras sustancias dañinas del tabaco. En su interior hay unos filtros con diferentes niveles de nicotina, desde cero al máximo, de forma que el usuario puede ir reduciendo paulatinamente la cantidad de esta sustancia que inhala para tratar de abandonar el hábito. Fuentes de la compañía comercializadora, llamada Sppedd, afirman que este cigarrillo se dirige tanto a fumadores que quieren dejar de serlo como a aquellos que quieren seguir fumando pero sin perjudicar a los que no lo hacen. Fuente: Consumer.es – EROSKI

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La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha anulado el Decreto del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid que regulaba una serie de medidas sanitarias frente al tabaquismo, como la venta, suministro, consumo y publicidad de los productos del tabaco en la región.

 

En una sentencia hecha pública hoy, dictada el pasado 30 de diciembre, el Alto Tribunal madrileño da la razón al Ministerio de Sanidad y Consumo, a la Asociación No Fumadores Org. y a la Asociación de Consumidores y Usuarios (OCU) al estimar sus recursos contra la norma de Esperanza Aguirre.

 

Sanidad entendía que el Decreto de Esperanza Aguirre era “especialmente grave” y suponía una “flagrante violación” de la ley de Prevención del Tabaquismo.

 

La Abogacía del Estado, en nombre del Ejecutivo, impugnó el Decreto al entender que “las Comunidades Autónomas en el legítimo ejercicio de sus competencias pueden desarrollar la legislación básica estatal, pero no contravenirla”. “Y, en el caso presente, el Decreto impugnado contraviene la Ley estatal”, afirma.

 

En noviembre del año 2006, la Comunidad de Madrid aprobó un decreto que regulaba y suavizaba algunos puntos de la ley antitabaco del Gobierno español. Se permitía así fumar en bodas, bautizos, comuniones y actos institucionales. Además, se ampliaba el plazo de aplicación de la ley en seis meses.

 

Desde el Ministerio de Sanidad se solicitó la suspensión de la polémica normativa y se presentaron varios recursos.

 

Ahora, después de dos años, la Sección Novena, que preside el magistrado Ramón Verón Olarte, acuerda anular de pleno derecho el decreto por “haberse omitido en su elaboración el informe preceptivo del Consejo de Consumo de la Comunidad de Madrid”.

 

 

En este sentido, la viceconsejera de Ordenación Sanitaria e Infraestructuras de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Madrid, Belén Prado, ha subrayado que en la tramitación del decreto antitabaco de la Comunidad “se ha seguido cada uno de los pasos para el desarrollo; se ha pedido el informe preceptivo del Consejo Económico y Social y de diversos organismos que entendemos que deben ser escuchados en materia de salud”. “También se han tenido en cuenta aportaciones como la de la Organización de Consumidores y Usuarios, la Asociación Aire Limpio o la de Hostelería La Viña, entre otros”, ha agregado.

 

No obstante, Prado reconoce que la Comunidad de Madrid no dio audiencia al Consejo de Consumo porque antepuso su criterio de que este decreto era “desarrollo de nuestras competencias en materia de sanidad y no de consumo”. “Por ello no se dio trámite de audiencia a este organismo”, añade.

 

Sin embargo, la Sala recuerda que “estamos ante una disposición reglamentaria que afecta a los derechos e intereses de los consumidores”, puesto que la norma recurrida regula “cuáles son los lugares en los que se prohíbe de forma absoluta el consumo de tabaco y así como los lugares en los que se va a permitir el consumo de tabaco con algunas limitaciones y protecciones a favor de los usuarios de dichos lugares que no son consumidores de tabaco”.

 

Hecha pública dicha sentencia, la Comunidad de Madrid podría recurrir ahora al Tribunal Supremo. Por el momento, la titular de la consejería ha explicado que los servicios jurídicos de la Consejería están estudiando la sentencia del TSJM y analizando las diferentes posibilidades que caben legalmente.

 

En este contexto, el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, ha pedido a Esperanza Aguirre que acate la sentencia del TSJM, confiando en que “entre en razón” y se utilice esta situación como “punto de partida” para trabajar conjuntamente con el Ministerio de Sanidad en el establecimiento de políticas comunes en materia de salud pública y prevención del tabaquismo.

 

Martínez Olmos no cierra las puertas a futuras revisiones de la Ley Antitabaco, asegurando que el Ministerio “mantiene abierta una reflexión con las comunidades sobre si hay que dar algún paso adelante” en esta materia. Por el momento, la normativa actual “necesita un rodaje” para valorar el impacto de la ley.

 

Según Prado, el objetivo de la Comunidad de Madrid al elaborar el decreto antitabaco es “defender la libertad de todos los ciudadanos y, en materia de lucha contra los efectos perniciosos del tabaco, lo que procede es la educación y no la imposición”.

 

En este sentido, recalca que “nunca hemos dejado de cumplir con la ley estatal” y que la Comunidad de Madrid ha incrementado en 2008 las inspecciones derivadas de la ley antitabaco.

 

Además, Prado ha manifestado que “de acuerdo con las últimas encuestas, el consumo de tabaco en Madrid es inferior a la media nacional en aquellas personas a quienes se pregunta si han consumido en menos de 30 días”.

 

Por su parte, la OCU ha solicitado al Ministerio de Sanidad y Consumo que se plantee “seriamente una modificación de la Ley, en la que se establezca claramente el derecho de todos los ciudadanos a disfrutar de un aire libre de humo de tabaco en todos los espacios públicos cerrados”. Según esta organización, la actual norma “es ambigua e incorpora numerosas excepciones” lo que ha conllevado que diversas Comunidades Autónomas la hayan desarrollado con muy diferentes criterios.

 

En la misma línea se ha pronunciado el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), que duda de que la sentencia sirva para que cambie la normativa en esta región. “La mejor solución para que todas las comunidades cumplan la Ley de Prevención del Tabaquismo es que ésta se modifique y cambie la situación de los ciudadanos expuestos al humo”, ha sentenciado el portavoz de esta entidad, Rodrigo Córdoba.

 

En cualquier caso, y a pesar de que “la sentencia llega tarde y después de dos años fastidiando a la gente”, Córdoba confía en que la Comunidad de Madrid “se ponga las pilas” e impida a los hosteleros dejar fumar en el interior de locales sin compartimentar o en aquellos destinados a la venta de alimentos, como charcuterías o pastelerías.

 

 

Fuente: elmundo.es/elmundosalud – Europa Press – EFE

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Pueblo es el nombre de una ciudad de 100.000 habitantes a 160 kilómetros al sur de Denver, la capital de Colorado, en Estados Unidos. Es el puro midwest americano y uno de los centros clave de producción de acero del país. Sin embargo, Pueblo quizá pase a la historia más por su contribución a la causa de los fumadores pasivos que por su capacidad industrial. De hecho, un estudio publicado en Morbidity and Mortality Weekly Report (MMWR), la revista de los Centros de Control de Enfermedades (CDC, sus siglas en inglés) de Atlanta, ha puesto de manifiesto las bondades para la salud pública de evitar que se fume en recintos estancos. La base de la investigación se centra en que en Pueblo entró en vigor, el 1 de julio de 2003, una ley que prohibía fumar en cualquier lugar público cerrado.

 

Tres años después de la puesta en marcha de la norma, el número de hospitalizaciones por infarto agudo de miocardio ha caído de una forma tan significativa que muchos especialistas creen que es una inmoralidad y un atentado contra la salud publica, permitir fumar en cualquier local cerrado, independientemente de los metros cuadrados que tenga.

 

El número de estudios que certifican el riesgo para los no fumadores del humo del cigarrillo en el ambiente es elevado a día de hoy, como también lo es el de aquellos que sugieren que las prohibiciones de fumar en locales disminuye los problemas de salud relacionados con el tabaco en los no fumadores.

 

La peculiaridad del trabajo que ahora ve la luz estriba en que es el primero que evalúa las bondades transcurrido un plazo de tres años tras la puesta en práctica de una Ley Antitabaco rigurosa.

 

Los habitantes de Pueblo con síntomas sospechosos de infarto de miocardio son atendidos siempre en dos hospitales: el Parkview Medical Center y el Saint Mary-Corwin Medical Center. Así, los datos de la incidencia de esta patología en la ciudad están perfectamente controlados. Se sabe, por lo tanto, el número de infartos anuales que hubo antes de 2003 y se conoce también los que han sucedido tras la entrada en vigor de la Ley.

 

En julio de 2006, el número de infartos de miocardio atendidos en los dos centros médicos de Pueblo había descendido un 41% comparados con los que hubo en 2003. Es una caída espectacular que indica la trascendencia para la mortalidad y la morbilidad de llevar a cabo una política de protección a los no fumadores. En el escrito, sus autores ponen de manifiesto que el descenso en la incidencia del peor problema coronario se debe más a la reducción del humo de segunda mano entre los no fumadores que al número de adictos que en ese tiempo abandonaron el tabaco y se convirtieron en exfumadores.

 

Una de las particularidades que refuerzan los datos de esta investigación es la comparación que se hizo entre lo que ocurrió en Pueblo y las estadísticas de Colorado Springs, una ciudad de 300.000 habitantes localizada a 50 kilómetros al norte y en la que también están muy bien documentados los infartos de miocardio. Colorado Springs y su área de influencia, el condado de El Paso, no tenían en 2003 una ley que impidiera fumar en lugares públicos tan tajante como la que existía en Pueblo. Así, mientras la incidencia de infartos bajaba en esta ciudad de forma significativa, el número de problemas agudos coronarios no se modificó entre los del condado de Colorado. Los expertos opinan que el factor clave de esta diferencia ha sido, sobre todo, la ley que protege en Pueblo a los no fumadores.

 

El tabaquismo pasivo ya está considerado uno de los mayores factores de riesgo evitables de enfermedades cancerosas y cardiovasculares. Muchos países del mundo así lo han entendido y han promulgado leyes que intentan proteger del humo del cigarrillo en el ambiente a la gran mayoría de los ciudadanos que no fuman. La que existe en España desde hace tres años debe mejorarse de forma manifiesta y, sobre todo, cumplirse a rajatabla en todas las autonomías del Estado. Como lleva tiempo denunciando el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT), hay que ampliar la Ley y prohibir fumar en cualquier lugar cerrado, independientemente de sus metros cuadrados, a la vez que las autoridades de cada comunidad autónoma deben hacer esfuerzos para que se cumpla el precepto, sancionando cualquier denuncia cierta.

 

Se sabe que autonomías tan cercanas al actual Gobierno, como son la aragonesa y la andaluza, pretenden fortalecer las normas y así contrarrestar la pasividad de un Ministerio de Sanidad, tachado por la comunidad médica de descafeinado y populista, al que un tema de la trascendencia para la salud del tabaquismo pasivo parece que le importa muy poco. Una actitud que incomprensible para el CNPT. Nuestras autoridades tienen la evidencia de que la mayoría de los españoles está de acuerdo en que se prohíba fumar en los lugares públicos, incluidos por supuesto los bares y los restaurantes. Pocos comprenden por qué no se hace.

 

 Fuente: elmundo.es/suplementos/salud

Autor: José Luis De La Serna

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La báscula puede ser el mayor enemigo de muchas personas, hombres y sobre todo mujeres, que desearían dejar de fumar pero que temen que el abandono del tabaco se traduzca en un aumento de peso que dé al traste con el objetivo de mantener la figura.

 

Sin embargo, y aun reconociendo que ambas situaciones son de algún modo correlativas, los expertos creen que tal circunstancia es fácilmente subsanable si el ex fumador o ex fumadora combina durante los primeros meses el ejercicio físico y una dieta equilibrada. “De ese modo -asegura la especialista en tabaquismo Justa Redondo- la ganancia coyuntural de peso, que está establecida en una media de 2,5 kilos persona, puede ser fácilmente neutralizada”.

 

La preocupación por el aumento de peso como factor inhibitorio a la hora de tomar la decisión de abandonar el tabaco es uno de los aspectos que conforman el programa del VIII Congreso Nacional de Prevencíon y Tratamiento del Tabaquismo, que tendrá lugar en Córdoba entre los próximos días 19-21 de febrero, y del que la Dra. Redondo es presidenta.

 

Las mujeres, los menores de 55 años, y quienes fumaban más de 15 cigarrillos diarios son, según el criterio de esta especialista, los principales candidatos a notar esos kilos de más, cuya génesis empieza a ser conocida ahora. “La falta de la habitual nicotina modifica los procesos termorreguladores y tiene como efecto que se depositen más sustancias grasas en el organismo”, explica esta especialista de la Unidad de Drogas y Adicciones del Instituto Provincial de Bienestar Social de Córdoba y miembro del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT). Otra explicación, complementaria de la anterior, es que a veces aumenta la ingestión de alimentos debido a la recuperación del olfato y el gusto.

 

Junto con la irritabilidad, y provocado por el ansia de nicotina, el aumento de peso es una de las más importantes razones para dudar en dejar de fumar, insiste la Dra. Redondo. “Tales síntomas están relacionados con un síndrome de abstinencia que se presenta escasas horas después de haber dejado el tabaco, aunque alcanzan su cota máxima durante los dos días siguientes y no desaparecen hasta pasado un mes, aproximadamente, si bien el aumento del apetito puede llegar a mantenerse durante meses”.

 

Pero el objetivo bien puede valer un poco de sacrificio. Entre otras razones porque, si bien es cierto que los problemas con el peso inciden más en las mujeres, también lo es que son ellas las que más beneficios obtendrán de un eventual abandono del tabaco. Y no sólo por sus efectos rejuvenecedores, expresados en una mejora del cutis y el retraso en la aparición de arrugas. “Eso puede ser importante, pero sin duda lo principal es que mejorarán todos sus parámetros de salud y de prevención, y no digamos si además están embarazadas”, señala la especialista.

 

En este sentido, recuerda que los hijos de madres fumadoras suelen nacer con un significativo déficit de peso, “aunque basta que se deje de fumar al comienzo de la gestación para que el niño nazca con las mismas características que los de madres no fumadoras”.

 

Indica, asimismo, que la eliminación del tabaco durante la gestación puede prevenir el 5% de las muertes perinatales, un 20% de nacimientos con bajo peso y un 8% de casos de prematuridad.

 

Por otro lado, y por si no fuera suficiente aliciente saber que la retirada del tabaco es el mejor freno contra el cáncer de pulmón y otras patologías respiratorias y cardiovasculares, junto a la mejor manera de ganar en años y calidad de vida, las mujeres que dejan de fumar retrasan también la menopausia hasta la edad en que generalmente aparece en las no fumadoras. “Todo son ventajas -concluye la doctora Redondo-, que deben de ser convenientemente valoradas a la hora de sopesar un factor en cierto modo tan banal y, por otra parte, tan controlable, como es una eventual pelea con la báscula”.

 

 

Fuente: JANO.es

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Desde que entró en vigor la ley antitabaco en España, en enero de 2006, la venta de cigarrillos y otros productos asociados no ha hecho más que aumentar. De hecho, según los datos del comisionado para el Mercado de Tabacos, ese año se rompió una tendencia decreciente que se mantenía desde 2004. Los datos son claros: entre enero y octubre de 2006, primer año de la ley, se vendieron 3.749.062.937 cajetillas. Este año, van 3.797.385.656, un 1,29% más. Con ello se rompe una tendencia que acabó, precisamente, en 2006. Entre 2006 y 2007 las cifras mostraron una estabilización. Dos años después, sólo en cuatro comunidades baja, y la cifra global se acerca de nuevo a la de 2005, año en el que se vendieron 3.867.499.034 cajetillas de enero a octubre, aunque siempre hay que tener en cuenta que la población va aumentando (entre 2006 y 2007 lo hizo en un 1,1%).

El Ministerio de Sanidad, cuyos representantes no quisieron comentar estos datos, no tiene cifras sobre el impacto real de la medida, que prohibía el consumo de tabaco en todos los lugares cerrados con la excepción de algunos locales de hostelería.

El primer año de vigor de la ley, el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, sí calculó que habían dejado de fumar 750.000 personas. Ahora no hay nuevas estimaciones. Quedan los datos de la Encuesta Nacional de Salud, que calcula que la proporción de mayores de 16 años que fuman ha pasado del 31,6% en 2001 al 26,4% en 2006. No hay números posteriores.

Estudios hechos en California, donde las medidas para restringir el consumo de tabaco llevan más tiempo (empezaron en 1984) apuntan a que la proporción de fumadores habituales puede bajar hasta el 14% -es la tasa que había en 2005, según la sección de Control del Tabaco del Departamento de Salud-. El Centro del Control de Enfermedades (CDC) de Atlanta (el mayor órgano supervisor y asesor de la sanidad pública estadounidense) tiene como objetivo que el porcentaje llegue al 12% en 2010.

Aunque el ministerio calle, las sociedades científicas que forman el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo apuntan algunas causas para que las ventas suban. La primera, según su presidenta, Ángeles Planchuelo, que la ley tenía un “recorrido corto”. “Así nos lo reconoció el ministerio cuando nos entrevistamos con ellos en mayo”, afirmó.

Para la sociedad, tres son los puntos clave que hay que mejorar. El primero, hacer “avanzar la ley, para extenderla a todos los espacios públicos”. Se trataría de acabar con la excepción de los espacios para fumadores en bares y restaurantes de más de 100 metros cuadrados y, sobre todo, en convertir los locales menores en espacios sin humo. No sólo por los clientes, sino porque es “incoherente que los 800.000 trabajadores del sector de la hostelería no estén protegidos por la ley”.

El segundo aspecto que defienden es que se dé un tratamiento universal e integral a quienes quieran dejar de fumar. Ya en el debate de la ley, el PP propuso que los medicamentos para ayudar a desengancharse de la nicotina los sufragara la sanidad pública, pero no fue aceptado. Alguna comunidad, como Navarra, sí lo ha hecho (lo aprobó antes de la normativa nacional), y la venta de cigarrillos ha caído en la comunidad un 4% desde 2006. La tercera demanda del Comité es que se suban los precios del tabaco para desanimar a los jóvenes a empezar a fumar.

Precisamente, el bajo precio del tabaco, comparado con el extranjero, es una de las causas que fuentes de Sanidad atribuyen al aumento de ventas. Eso podría justificar que haya subido en comunidades fronterizas como Aragón (un 5,7%) o Extremadura (5,2%). Pero no se correspondería con que haya bajado en Baleares, País Vasco y Cataluña, que también lindan con otros países o reciben muchos turistas.

El hecho de que Castilla-La Mancha sea la comunidad donde la venta de cigarrillos ha aumentado más, junto al carácter agrícola de gran parte de la riqueza de Aragón, Extremadura y Murcia, apunta a que la llegada de temporeros, muchos de ellos inmigrantes que vienen de países donde no hay regulaciones tan estrictas, aumentan el consumo.

Queda por analizar la aplicación, o no, de la ley. El conflicto entre Sanidad y la Comunidad Valenciana, Madrid, Murcia y La Rioja, que han suavizado la norma, sigue abierto. En estas regiones apenas ha habido inspecciones o denuncias, según nofumadores.org (no hay datos para toda España). Y en todas ha aumentado la venta de cigarrillos. Quizá sea otro artefacto estadístico.

Mientras el Ministerio de Sanidad español sigue esperando ver qué consecuencias tiene la ley antitabaco que entró en vigor en 2006, otros países que se apuntaron más tarde a la corriente prohibicionista van arrojando datos satisfactorios sobre su medida.

Reino Unido es de estos últimos. Su regulación, que no hacía excepciones a la hora de prohibir fumar en lugares públicos, se ha visto compensada con un aumento de las solicitudes de licencias por parte de bares y pubs para abrir, vender alcohol o ampliar su horario. Exactamente lo contrario que vaticinaban los empresarios españoles, temerosos de perder clientela si se aprobaba una ley más restrictiva que la actual. Ésta deja en manos del dueño del local si se puede fumar cuando el establecimiento es de menos de 100 metros cuadrados y sólo establece la obligatoriedad de tener espacios sin humo en los mayores de ese tamaño.

En total, en Reino Unido en un año el número de licencias para abrir bares ha aumentado un 5%; el de permisos para vender alcohol lo ha hecho un 6%, y el de locales que han pedido abrir las 24 horas han crecido un 14%, según un estudio del Departamento de Cultura, Medios y Deporte del Gobierno británico (http://www.culture.gov.uk).

El contraste con España es claro. El Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT) y la organización nofumadores.org hablan de una gran desigualdad en la aplicación de la norma. En Barcelona, ciudad que ambos ponen como modelo, un trabajo de la Agència de Salut Pública municipal dirigido por Joan Ramón Villalbí recoge que en 10 meses ha habido unas 25 denuncias por cada 100.000 personas al año. Ello supondría unas 11.250 en toda España. Una cifra a la que, según los expertos, no se ha llegado ni por asomo

Fuente: elpais.com

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El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) advirtió que las enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco generan en España un gasto sanitario de 6.700 millones de euros al año, según informa en un comunicado esta entidad, que engloba a más de 40 sociedades científicas y profesionales del ámbito sanitario.

 

De este modo, la CNPT pidió desarrollar iniciativas similares a las que se están llevando a cabo en otros países europeos, reforzando la fiscalidad, “a fin de obtener recursos suplementarios con fines terapéuticos y preventivos”. La manera más eficaz de disuadir de fumar, según señala, es subir los impuestos de los productos del tabaco.

 

En España, las marcas más demandadas de tabaco son “las más baratas de la Unión Europea de los Quince” y se equiparan a los precios de los países más pobres de Europa. En concreto, la marca más popular en España costaría lo mismo que la de la República Checa, y saldría más barata que en Bulgaria, Hungría y Rumania. En consecuencia, “esto significa que el tabaco resulta más accesible para los jóvenes españoles que para los de esos países”.

 

Por todo ello, desde esta entidad han decidido apoyar la propuesta de la Comisión Europea de incrementar y armonizar los precios de los cigarrillos y otras labores de tabaco. La iniciativa del gobierno comunitario será analizada el próximo día 7 de noviembre en Bruselas una delegación de los respectivos ministerios de Hacienda de los 27 países que conforman la UE, y los especialistas españoles desean que el Gobierno de España respalde y haga suyas las medidas que finalmente se lleven a cabo.

 

Fuente: JANO.es

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